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Palabras
Circus

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Es a la vez el círculo. Los latinos antiguos llamaban “circus” o “circulus” a toda superficie plana, limitada por una circunferencia.

Tomó el sentido de asamblea la palabra círculo basándose en la leyenda de los señores de la Mesa Redonda, donde nadie ocupaba un sitio preferencial. Ese es el sentimiento de las agrupaciones, clubes y hermandades donde no existen rangos; círculos sociales, deportivos, culturales...

En astronomía, el “círculo horario” es aquel que pasa por los polos y el centro de un astro.
En el círculo, además, el cero no tiene fin. Es la serpiente que se traga a sí misma mordiéndose la cola. Es el círculo sin fin de la vida, la rueda de la fortuna, el principio y el regreso. El punto de partida y el final de todo.


Día a Día

Un diputado del PCN dijo hace unos días que “la oposición” contaba con la fuerza para revertir todos los vetos presidenciales a los partos legislativos. A Dios gracias, no fue el caso con la ley de amnistía, y Dios mediante, no necesariamente ha de serlo en el futuro, pese al sólido, fraternal y pasmoso maridaje entre pecenistas y comunistas.

¿Cuál es la razón de ser de parlamentos, legislaturas y democracias? Lo esencial del sistema es plantear, debatir, concertar, discrepar, sobreponerse. Se parte de una realidad: que nadie es dueño absoluto de la verdad. También hay otra condición que las partes con mentalidad democrática reconocen: nadie llega a legislaturas, o a poder, con el mandato de derrumbar la totalidad de lo construido antes de su tiempo.

Lo que declaró el señor diputado, sin embargo, no encaja dentro del espíritu de un régimen democrático, o con la sensatez y la moral. No encaja porque el mejor interés de un pueblo demanda que las posiciones de los políticos, y de los participantes en la vida pública, se basen en lo sensato, lo honesto y lo moral, no en consignas, fanatismos o posturas irreductibles. El buen quehacer parlamentario exige (aunque no tiene la fuerza para lograr que se cumpla) que la gente piense, defienda sus posturas y acepte los argumentos y superiores experiencias de otros.

 

 

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