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Un
pueblo que pide libertad
¡Cuba duele !
Pareciera
como si el tiempo o la distancia no ha logrado separar los corazones
de un pueblo que pide a gritos y a una sola voz ¡Libertad!
Hace unas semanas me correspondía escribir el artículo
que cada quince días se publica en este periódico,
cuando me encontraba en un congreso médico en La Habana.
Decidí, un poco apresuradamente, sentarme a reflexionar
sobre las bellezas de la isla y de su gente y fue así como
surgió Una mirada a Cuba. Sin pensarlo terminé
expresando el dolor que lleva ese pueblo al vivir en un régimen
dictatorial y donde las leyes son impuestas por un militar desde
hace 44 años, con la subjetividad con que se caracterizan
los dictadores.
Nunca imaginé que esas sencillas palabras que surgieron
de las vivencias de unos pocos días y del diálogo
fraterno con muchos cubanos que viven en la opresión dentro
de La Habana, le dieran la vuelta al mundo. He recibido más
de 900 correos electrónicos de exiliados cubanos que han
encontrado en las líneas escritas un apoyo para sus largos
años de sufrimiento y añoranza de la tierra que los
vio crecer.
Me he quedado sorprendido de varias cosas. Primero, de la cantidad
de personas alrededor del mundo que acceden a nuestros medios de
comunicación. Y más que nada del dolor que llevan
dentro estos hermanos latinoamericanos al contemplar su tierra desde
la distancia, cada día más empobrecida, oprimida y
con menos libertades. Dolor compartido entre los cubanos que sufren
desde afuera y los que sobreviven adentro del régimen cubano.
Pareciera como si el tiempo o la distancia no ha logrado separar
los corazones de un pueblo que pide a gritos y a una sola voz ¡LIBERTAD!
Qué mejor manera de expresar lo que sienten los cubanos que
resumiendo algunas frases en sus propias palabras, seleccionadas
de estos correos:
Cuánta verdad cuenta usted en ese artículo,
cuánta emoción se siente cuando alguien fuera de la
patria, que no es ni nativo de esa bella isla, relata el paraíso
que es Cuba. Cuánto la quiero, cuánto la añoro.
Pero cuánto la sufro cuando usted menciona esas tristes verdades
que son como heridas en la carne, como latigazos en la mente, como
bofetadas que se reciben de un dictador que por casi medio siglo
la ofende y la mancilla. Me fui de Cuba hace ya 36 años,
NUNCA HE VUELTO, pero los que van me cuentan la misma historia que
Ud. relata en ese brillante escrito, es como una biblia abierta.
Cuánto se sufre al saber esas tristes verdades, pero también
se sufre cuando vemos que países hermanos en vez de apoyarnos
e ir en contra de la dictadura, se ponen del lado del que la esclaviza.
Félix, Washington D.C.
En nombre de aquellos que no tienen voz, le doy las gracias
por traer al mundo la verdad sobre el paraíso
castrista que los liberales del continente continúan tratando
de ocultar. Carlos Orlando, Florida.
A los que estamos fuera de Cuba se nos ha negado una patria,
pero a los que se quedaron adentro también. Además,
lo que le ha pasado a la familia cubana ha sido terrible. Por citar
un caso solamente, soy hija única, y mi papá y yo
estuvimos separados por casi 30 años y casi no tenemos vivencias
comunes; a veces no tenemos de qué hablar porque no existe
un pasado común. No pudo estar con conmigo en los momentos
más importantes de mi vida y, cuando nos pudimos reunir,
ya era un anciano enfermo. Igualmente no conozco a mis primos y
no recuerdo a mis tíos. Han sido muchos años de separación
y hoy somos mundos muy lejanos, con casi nada en común. Veo
con mucha tristeza la forma en que mucha gente alaba a Fidel Castro,
hasta llamándole presidente, un tirano a quien nadie ha elegido.
Por ello me he deleitado en su escrito y quiero felicitarlo por
su valentía. Maira, Puerto Rico.
Soy cubana y vivo en España. Salí de Cuba de
11 años (tengo 52) y nunca he regresado, pero pude visualizar
que regresaba a través de su descripción. En efecto,
Castro fue un fornido guerrero en su tiempo, pero hoy es un viejo
que se aferra al poder en una isla bella, pero convertida por él
en una cárcel para casi 12 millones de almas.
Me horrorizo cada vez que escucho a alguien hablar de los
logros de la revolución en el campo de la educación
y la medicina. La medicina que ellos tanto reclaman ser excelente
es una fuente más de ingresos para el gobierno y sus dirigentes,
no como dicen, para el beneficio del pueblo. El cubano común
y corriente tiene que pedir todo lo que necesita de medicinas a
sus familiares en el extranjero, pues no tiene acceso a medicinas.
La educación, que es otro supuesto logro de la revolución,
es sólo para aprender a leer las consignas comunistas. La
lectura es censurada y sólo se puede leer lo que el gobierno
aprueba. ¿Es eso un logro? Los cubanos en la isla se han
convertido en seres de espera, esperando por un cambio que algún
día les permita comenzar a vivir. Ilia, España.
Sólo quiero darle las gracias por su artículo
sobre Cuba... En esta noche larga que nos ha tocado vivir a los
cubanos, de vez en cuando se enciende una luz...
La luz de la verdad. Mark, California.
No le puedo describir los sentimientos que corrieron por mi
mente al leer su muy válido escrito. Siempre digo algo que
creo es la gran realidad a mis compatriotas y a muchos como Ud.,
que vio y vivió la realidad de Cuba: Sólo los que
conozcan la verdad serán libres.
Y algún día tendremos los derechos y demás
libertades que disfrutan mis hermanos salvadoreños con
todos los defectos e imperfecciones del sistema, pues existen
los mecanismos para cambios si hiciesen falta. Fernando. Los
Angeles, EE.UU.
Estas líneas escritas entre lágrimas, ausencias y
añoranzas nos comprometen a seguir luchando como salvadoreños
por defender las libertades que con tanto esfuerzo y sacrificios
hemos conquistado. ¡La libertad no se negocia, se defiende!
*Médico Pediatra y columnista
de El Diario de Hoy.
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