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Un pueblo que pide libertad
¡Cuba duele !

Rodrigo Simán Siri*
El Diario de Hoy
rsiman@elsalvador.com

Pareciera como si el tiempo o la distancia no ha logrado separar los corazones de un pueblo que pide a gritos y a una sola voz ¡Libertad!

Hace unas semanas me correspondía escribir el artículo que cada quince días se publica en este periódico, cuando me encontraba en un congreso médico en La Habana.

Decidí, un poco apresuradamente, sentarme a reflexionar sobre las bellezas de la isla y de su gente y fue así como surgió “Una mirada a Cuba”. Sin pensarlo terminé expresando el dolor que lleva ese pueblo al vivir en un régimen dictatorial y donde las leyes son impuestas por un militar desde hace 44 años, con la subjetividad con que se caracterizan los dictadores.

Nunca imaginé que esas sencillas palabras que surgieron de las vivencias de unos pocos días y del diálogo fraterno con muchos cubanos que viven en la opresión dentro de La Habana, le dieran la vuelta al mundo. He recibido más de 900 correos electrónicos de exiliados cubanos que han encontrado en las líneas escritas un apoyo para sus largos años de sufrimiento y añoranza de la tierra que los vio crecer.

Me he quedado sorprendido de varias cosas. Primero, de la cantidad de personas alrededor del mundo que acceden a nuestros medios de comunicación. Y más que nada del dolor que llevan dentro estos hermanos latinoamericanos al contemplar su tierra desde la distancia, cada día más empobrecida, oprimida y con menos libertades. Dolor compartido entre los cubanos que sufren desde afuera y los que sobreviven adentro del régimen cubano. Pareciera como si el tiempo o la distancia no ha logrado separar los corazones de un pueblo que pide a gritos y a una sola voz ¡LIBERTAD!

Qué mejor manera de expresar lo que sienten los cubanos que resumiendo algunas frases en sus propias palabras, seleccionadas de estos correos:

“Cuánta verdad cuenta usted en ese artículo, cuánta emoción se siente cuando alguien fuera de la patria, que no es ni nativo de esa bella isla, relata el paraíso que es Cuba. Cuánto la quiero, cuánto la añoro. Pero cuánto la sufro cuando usted menciona esas tristes verdades que son como heridas en la carne, como latigazos en la mente, como bofetadas que se reciben de un dictador que por casi medio siglo la ofende y la mancilla. Me fui de Cuba hace ya 36 años, NUNCA HE VUELTO, pero los que van me cuentan la misma historia que Ud. relata en ese brillante escrito, es como una biblia abierta. Cuánto se sufre al saber esas tristes verdades, pero también se sufre cuando vemos que países hermanos en vez de apoyarnos e ir en contra de la dictadura, se ponen del lado del que la esclaviza”. Félix, Washington D.C.

“En nombre de aquellos que no tienen voz, le doy las gracias por traer al mundo la verdad sobre el ‘paraíso’ castrista que los liberales del continente continúan tratando de ocultar”. Carlos Orlando, Florida.

“A los que estamos fuera de Cuba se nos ha negado una patria, pero a los que se quedaron adentro también. Además, lo que le ha pasado a la familia cubana ha sido terrible. Por citar un caso solamente, soy hija única, y mi papá y yo estuvimos separados por casi 30 años y casi no tenemos vivencias comunes; a veces no tenemos de qué hablar porque no existe un pasado común. No pudo estar con conmigo en los momentos más importantes de mi vida y, cuando nos pudimos reunir, ya era un anciano enfermo. Igualmente no conozco a mis primos y no recuerdo a mis tíos. Han sido muchos años de separación y hoy somos mundos muy lejanos, con casi nada en común. Veo con mucha tristeza la forma en que mucha gente alaba a Fidel Castro, hasta llamándole presidente, un tirano a quien nadie ha elegido. Por ello me he deleitado en su escrito y quiero felicitarlo por su valentía”. Maira, Puerto Rico.

“Soy cubana y vivo en España. Salí de Cuba de 11 años (tengo 52) y nunca he regresado, pero pude visualizar que regresaba a través de su descripción. En efecto, Castro fue un fornido guerrero en su tiempo, pero hoy es un viejo que se aferra al poder en una isla bella, pero convertida por él en una cárcel para casi 12 millones de almas.

“Me horrorizo cada vez que escucho a alguien hablar de los logros de la revolución en el campo de la educación y la medicina. La medicina que ellos tanto reclaman ser excelente es una fuente más de ingresos para el gobierno y sus dirigentes, no como dicen, para el beneficio del pueblo. El cubano común y corriente tiene que pedir todo lo que necesita de medicinas a sus familiares en el extranjero, pues no tiene acceso a medicinas. La educación, que es otro supuesto logro de la revolución, es sólo para aprender a leer las consignas comunistas. La lectura es censurada y sólo se puede leer lo que el gobierno aprueba. ¿Es eso un logro? Los cubanos en la isla se han convertido en seres de espera, esperando por un cambio que algún día les permita comenzar a vivir”. Ilia, España.

“Sólo quiero darle las gracias por su artículo sobre Cuba... En esta noche larga que nos ha tocado vivir a los cubanos, de vez en cuando se enciende una luz...

“La luz de la verdad”. Mark, California.
“No le puedo describir los sentimientos que corrieron por mi mente al leer su muy válido escrito. Siempre digo algo que creo es la gran realidad a mis compatriotas y a muchos como Ud., que vio y vivió la realidad de Cuba: Sólo los que conozcan la verdad serán libres.

“Y algún día tendremos los derechos y demás libertades que disfrutan mis hermanos salvadoreños —con todos los defectos e imperfecciones del sistema—, pues existen los mecanismos para cambios si hiciesen falta”. Fernando. Los Angeles, EE.UU.

Estas líneas escritas entre lágrimas, ausencias y añoranzas nos comprometen a seguir luchando como salvadoreños por defender las libertades que con tanto esfuerzo y sacrificios hemos conquistado. ¡La libertad no se negocia, se defiende!

*Médico Pediatra y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

 

 

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