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Incremento de ventas informales en la capital
Desde el reino del comercio informal

Varios tramos de calles de la capital han sido cerrados por vendedores informales. Algunas tomas han sido legales. Otras, a golpe de necesidades, organización e, incluso, violencia.

Francisco Mejía
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Varios tramos de calles de la capital han sido cerrados por vendedores informales. Foto: EDH/Lizette Moreno

Los vendedores callejeros se “han tomado“ las calles y aceras del Distrito Centro Histórico capitalino en los últimos días.
La transición debida al cambio de autoridades edilicias, ha propiciado el incremento de vendedores.
Para principios de este año, funcionarios municipales calculaban a unos 12 mil vendedores informales en la vía pública.

A esta fecha esa cifra ha aumentado, aunque no detallan en qué porcentaje.
Las calles se vuelven más estrechas con la instalación de estructuras metálicas y de madera que ubican los vendedores en ambos extremos de las calles, aunque sean vías principales debido al intenso tránsito.
A esto se suma una nueva modalidad: el comercio ambulante en carretillas.

¡Alto!


El comercio informal se ha apoderado de las calles, al extremo de cerrarlas totalmente e impedir el paso de los automovilistas.
A ese ritmo, parece que la 3a. Avenida Sur, entre la Calle Rubén Darío y la 6a. Calle Poniente (a un costado del mercado Sagrado Corazón) tendrá que ceder a las ventas.

El paso de vehículos es casi nulo en esa dirección. Los automovilistas prefieren optar por calles alternas y no arriesgarse a sufrir alguna agresión física o verbal.
En ese tramo se puede comprar desde ropa, calzado y frutas hasta herramientas y electrodomésticos.

Lo mismo sucede sobre la 7a. Avenida Sur entre la Calle Rubén Darío y la 4a. Calle Poniente. Las ventas han cerrado prácticamente el paso de los automotores.
Ante ese evidente desorden, las autoridades municipales capitalinas se limitan a decir que planearán una negociación de ordenamiento con las asociaciones de vendedores.

Y aunque ese movimiento parezca el desorden más grande del mundo, no es así. Esos centenares de vendedores están organizados en diferentes asociaciones.

Periódicamente pagan su cuota con un solo fin: que estas estructuras “los representen” y los defiendan, en caso de que las autoridades intentes desalojarlos.
Armados con piedras, palos, bombas “molotov” y hasta con armas de fuego, defienden lo que consideran sus territorios.
La última vez que los vendedores se enfrentaron con policías por intentos de desalojo fue a finales del año pasado.

Inicios


Los primeros tramos de calle cerrados por el comercio informal fueron la 5a. Avenida Sur, entre la Calle Rubén Darío y la Calle Gerardo Barrios.
Esto ocurrió hace más de dos décadas, cuando cruzarse el centro de San Salvador aún no era una odisea.
En plásticos extendidos sobre las aceras frente a almacenes exhibían calzado, ropa y juguetes a precios cómodos.

En la década de los 80, las autoridades municipales en turno decidieron legalizar el comercio informal y cerraron un tramo de la Calle Arce.
El sector fue transformado en una zona peatonal comercial, desde la Avenida España hasta la 7a. Avenida Sur. En esos puestos semiinformales florece el mayor comercio de ropa de la ciudad capital.

Así se llegó al caos. Incluso, caminar por esas calles es una tarea tan difícil, que desespera a cualquiera.
Y mientras las nuevas autoridades municipales se acomodan y ganan nuevas simpatías, las ventas callejeras crecen y crecen, como la mancha de petróleo en el agitado mar.

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El triste final de los viejos almacenes

 

Pago de impuestos

La Ordenanza Reguladora del Comercio en la Vía Pública señala el pago de impuestos.
- Art. 11- Todos los comerciantes en la vía pública deberán abonar al municipio el pago de los siguientes servicios: por una licencia anual, el equivalente a un cuarto de un salario mínimo urbano vigente (315 colones).
- Existe un pago de impuesto diario, el cual es cobrado de acuerdo al espacio ocupado.
- El cobro se efectúa de acuerdo a los metros ocupados. La tarifa fue fijada por el Concejo capitalino y va desde uno a tres colones, similar a la tarifa que pagan vendedores de mercados.

En espacio público
El centro capitalino se ha convertido en el campo de batalla entre los vendedores y las autoridades municipales.

4 Calles
Donde no pueden circular los automovilistas debido a la instalación de ventas.

12 mil vendedores
Se calcula están instalados
en diferentes sectores del
municipio de San Salvador.

7 mil vendedores

Están censados sólo en lo que comprende el Distrito Centro Histórico de la capital.

 

 

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