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La
columna nacional
Si fulanito come feo, es violento y desidioso, así serán
sus padres
Como
esta situación, tan puntual, existen docenas más,
sólo en el campo de la educación y la cultura...
¿Cuántas veces no hemos escuchado esto en las reuniones
de padres de familia, en boca del vulgo, como un aserto indiscutible?
Y, sin embargo, como dice Adal Ramones: ¡Pues no es
cierto, no es cierto!
Puede ser su caso o el de alguna pareja (o encargado individual)
que conozca, pero estoy seguro de que ha de saber de gente correcta
en el comer, cuyos adorados vástagos exhiben virtudes muy
otras y los avergüenzan cada vez que pueden mostrando comportamientos
por completo fuera del ejemplo que tienen de sus responsables. No
basta el ejemplo dirán, ya que hay que corregir
adecuadamente e insistir en la disciplina.
Y yo digo: ¿Qué no tienen hijos los que así
hablan, o se tratará de seres milagrosos? Porque definitivamente
existe una cantidad de cipotes que son duros, reacios, altamente
difíciles a las insinuaciones paternas, de los
maestros y hasta de los poderes celestiales. ¿Será
atavismo de algún pirata o bruja familiar de hace varias
generaciones? Más bien habría que ponerle el reflector
a otro protagonista... veamos, primero se solía culpar a
la escuela; ahora, los maestros procesan inquisitorialmente y sin
derecho a defensa a los padres de familia y encargados, pero quizá
en muchos casos se trate de un poder mucho más impersonal,
sutil y maléfico.
La influencia del medio, de los anuncios, de ciertos programas televisivos,
de algunos compañeros, del cine, de la radio y, sobre todo
(y allí sí hay culpa)..., de la admisión de
la fatídica teoría liberaloide y permisitiva, de mucho
auge en los años sesenta, de que hay que dirigir al niño
y al jovencito con un respeto superior al que él
nos debe a nosotros, que casi cualquier castigo puede traumarlo
y que, básicamente, hay que dejarlo hacer, porque si no se
baña, es porque es más limpio que nosotros; si no
se lava los dientes, es porque es más sano y fuerte, e igualmente
no necesita estudiar mucho porque es más inteligente. Así
se crea a un bárbaro mocoso, desaseado, manchado en su ropa
y gañan, que apenas te contesta con pujidos, no saluda a
nadie y se cree con derecho a todo. Belleza ¿no? No le dejemos,
en actitud de avestruz, la culpa a la sociedad, culpables
somos cuando:
- Como profesor, evado enseñar, manipulando al alumno haciendo
que investigue.
- Como madre, me autoengaño diciéndome que es por
amor, para no proceder firme.
- Como padre, me acobardo a tener una bronca con la madre para imponer
el orden.
- Como hijo, juego con los caracteres de mis progenitores, usándolos
a mi provecho.
- Como funcionario, me hago del ojo pacho permitiendo los espectáculos
nocivos.
- Como empresario, me acojo al liberalismo con tal de que mis ganancias
se incrementen.
- Como pastor o cura, le doy coba a la juventud por temor a que
se vayan del templo.
- Como abuelo, prefiero que me sonrían y besen por permisivo
que disciplinarlos.
- Como encargado, tío o padrinos prefiero el camino formal
y fácil que el enfrentarme.
- Como internacionalista, he goleado a los gobiernos
con memeces culturales.
- Como profesional de oenege, he enarbolado los derechos
humanos ad nauseam.
- Como comunicador, colaboro con la imagen del joven como violento
irresponsable.
- Como legislador, hice o mantengo ese adefesio que es la Ley del
Menor Infractor.
- Como político, nunca me preocupé seriamente en el
problema... aunque tengo hijos.
El problema educacional de los hijos. No nos referimos a la instrucción,
al conocimiento de materias de estudio que también
habría materia que cortar allí, sino a lo que
es la conducta del niño, del adolescente y del jovencito,
es de primera importancia en la sociedad. Atañe no sólo
a ellos, sino sencillamente a todos. Tiene que ver con el futuro
de la sociedad. Con la justicia. Con la paz social. Con el desarrollo
integral sostenido, etc.
Como esta situación, tan puntual, existen docenas más,
sólo en el campo de la educación y la cultura... no
digamos en la serie de rubros de la vida nacional. Sería
deseable, en este período precampaña, que los distintos
partidos y personajes que aspirarán a la máxima conducción
nacional se ocuparan de algo más que de lo económico.
Paradójicamente, el poner en su lugar a este factor tendría
efectos positivos en lo social.
* Lic. en Ciencias Políticas.
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