Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 27 de mayo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 


La nota del día
Gato por liebre y caballo por res

“Le dieron gato por liebre”: vieja advertencia

La Policía capturó a un sujeto que vendía carne de caballo haciéndola pasar por carne de res, por lo que será acusado de “comercializar alimentos nocivos para la salud”. Lo injusto del caso, sin embargo, es que la carne de caballo no sólo es comestible, sino también mejor para la salud que la de res, por ser más magra, con menor contenido de grasas y, por tanto, con poco colesterol.

Dar gato por liebre es engaño, estafa, burla, sinvergüenzada, pero no por que los gatos sean “nocivos para la salud”. Los gatos se comen en China y hasta que apareció el SARS, cuyo origen se atribuye a una muy rara especie de estos animalitos, jamás nadie consideró malo engullirse un micifuz. Durante la Guerra Civil española, que sí fue “guerra civil”, no como la vil guerra nuestra, los gatos prácticamente desaparecieron del paisaje español: se los comían bien untados de ajo, horneados, aunque no necesariamente con papas, pues éstas eran escasas. Según recuerdan con amargura algunos españoles, hasta los pobres ratones pasaban por la sartén.

Lo que nos recuerda: hace años y en un relativamente conocido restaurante sobre la alameda Roosevelt, cerquísima del Café de don Pedro, servían guisos “de carne”. Cuando más tarde se construyó un edificio en el lugar, se encontró una fosa llena de restos de gatos y también lo que pareció una cárcel para guardar secuestrados.

Es obvio que a nadie le gusta que le den gato si pide liebre, o caballo si ordena lomo de aguja. Lo reprochable en el “affair” apuntado es precisamente el engaño; a lo ya dicho agregaremos que en el sur de Italia y en la Europa mediterránea, la carne de caballo es una opción para la buena mesa. Muy presente tenemos una tienda de barrio en Palermo, que ostenta el título de la “Boutique di Cavallo”.

Nunca tuvimos ocasión de probar la carne de caballo, pero he aquí lo dicho y oído en un restaurante en las vecindades de Novara, Italia, cuando se nos ofrecía una estupenda variedad de jamones:
“¿Il signore vuole probare il prosciuto di asino?
“Si, grazie. Qualche fetta”.

Nuevas comidas, nuevas posibilidades

Jamón de asno nos sirvieron y jamón de asno gustamos. Si el pariente en alegrías y desgracias del caballo, el asno, es agradable al paladar, tendremos que suponer que el caballo también lo es. Debido a que los gustos italianos son más tolerantes que los nuestros, es que ningún policía en Italia apresa a nadie por ejercer un honesto comercio de carnes.

La moral de la historia es que no se trata de aporrear a un ciudadano por delitos inexistentes, pero sí de aplicar la ley por delitos y faltas muy reales, en este caso, por engañar, comerciar con moneda falsa como la izquierda.
Sin duda, los más arraigados e invariables usos de la gente se relacionan con la comida. Y es en la medida en que la población va incorporando nuevos hábitos alimenticios y se decide a probar lo que nunca antes probó, que se eleva su calidad de vida y se potencian sus posibilidades. Es explicable que encarcelen a alguien por vender carne de caballo pretendiendo que es carne de res, pero no tendría nada de malo que se venda carne de caballo como carne de caballo.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal