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Diques
cederían ante fuertes deslizamientos
Los
temores que anidan en la mente de los guadalupanos no son tan errados.
Para expertos en el tema, los diques pueden colapsar con un alud de
grandes dimensiones
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Miembros del Comité
de Riego se reunieron con el MAG, alcaldía y otros
organismos. Foto EDH
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Los diques en la quebrada Las Lajas, en Guadalupe, fueron edificados
en un terreno no muy apto para tales obras.
Julio Rubio, coordinador de la organización española
Geólogos del Mundo, piensa que los responsables de la obra
no verificaron que la base de los diques fuera estable. Además,
usaron el material que arrojó el aluvión del 15 de
septiembre de 2001, para construirlos. Fueron compactados
con palas mecánicas, agregó.
A un año de la conclusión de la obra, tres diques
tienen hundimientos, pequeños desprendimientos de rocas y
grietas en la parte superior.
Es una estructura que retendrá el volumen en cierta
manera. Si el caudal es demasiado fuerte arrastrará la obra
y los diques alimentarían su fuerza, detalló
el geólogo.
Margen de error
La entidad responsable de efectuar el proyecto fue la Dirección
General de Recursos Renovables (DGRNR) del Ministerio de Agricultura
y Ganadería (MAG), ahora Dirección General de Ordenamiento
Forestal, Cuencas y Riego (DGFCR).
Mario Lovo, del MAG, explicó que la quebrada fue dragada
para limpiarla del material que arrastró el alud. Con este
se elaboraron siete diques en igual cantidad de puntos que permitan
disipar y retener de forma gradual una correntada o avalancha.
El MAG firmó un convenio con la alcaldía liderada
por Pedro Pablo Maldonado, para que la comuna diera mantenimiento
a los diques y el Sistema de Alerta Temprana.
Con ayuda de Maldonado, la comuna reunió a líderes
de la comunidad para explicarles el funcionamiento del proyecto.
Las dudas se disiparon, añadió.
Explicó que al respecto del agua retenida entre los diques
cinco y cuatro, que es esa precisamente la función de la
obra. Los daños externos de las bordas son averías
del maquillaje. Lo que importa son las bases de los
diques.
Sobre la adquisición de la nueva tarjeta para echar a andar
el SAT nadie se hace cargo. ¿Es lógico el temor de
los guadalupanos?
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