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Pasillos
convertidos en aulas improvisadas
Santa
Ana.
El terremoto tiene la culpa. Más de mil alumnos sufren incomodidades
por falta de local y esperan que el edificio de su centro de estudios,
pronto sea reparado.
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El hacinamiento es un problema
del centro escolar Dr. Humberto Quinteros, que
reciben clases en un local alquilado luego que los terremotos
dañaran su edificio propio.
Foto EDH
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Es una peregrinación en busca de educación. Más
de mil cuatrocientos alumnos del centro escolar Dr. Humberto
Quinteros, han cambiado de local en dos ocasiones desde 2001
y cada vez, las condiciones en que reciben clases son peores.
El centro de estudios fue destruído por los terremotos de
2001. Un caos se originó durante varias semanas hasta que
fueron trasladados al local en que funcionó el colegio La
Asunción, situado sobre la calle Libertad poniente.
Pero luego también tuvieron que abandonar este edificio,
ya que es sometido a un riguroso proceso de remodelación.
Ahí cambian pisos, sistema de agua potable y electricidad.
Varias paredes serán reconstruídas como parte de un
millonario proyecto que se espera finalice no antes de seis meses.
Dificultades
En La Asunción, además de los alimentos del centro
escolar Dr. Humberto Quinteros, estaban alojados desde
2001, un centro parvulario y una biblioteca que también buscaron
otros locales para instalarse.
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La
respuesta esperada no llega
Santa Ana. Las autoridades del centro
de estudios buscan una opción, saben que no resulta
sencillo mantener al día el programa lectivo si no
hay tiempo suficiente.
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Los estudiantes de la institución se encuentran en una casa
particular alquilada. Está sobre la avenida José
Matías Delgado norte. Las habitaciones se han convertido
en aulas.
Pero no son suficientes, varios pasillos son ocupados por pupitres
y, mientras unos alumnos sufren por el calor y la falta de iluminación,
otros reciben clases hacinados.
No queremos pensar lo que pasaría si hay otro terremoto,
manifestó alarmada una madre de familia.
Aún aprovechando al máximo el espacio, el local no
permite atender a toda la población del centro. Hay cinco
secciones de segundo y tercer ciclo que no pueden ser albergadas.
Por ello se han alternado los horarios y unos alumnos llegan unos
días de la semana y el resto otros.
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