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Opinando
Elecciones, Bush, 2004
Bush
intentará convencerlos que el mundo ha cambiado y que, por
ello, la decisión no debe basarse sólo en la economía.
Bush argumentará que, en la guerra contra el terrorismo,
los cambios pueden ser muy peligrosos.
Comparar al presidente George W. Bush con su padre, el ex presidente
George H.W. Bush (1989-1993), se ha convertido en un deporte nacional
en Estados Unidos. El argumento clásico es decir que, al
igual que su padre, George W. Bush ganó una guerra en Iraq
y se enfrenta a una economía en recesión, lo cual
le costará su reelección.
Sin embargo, esta comparación no es tan sencilla. A diferencia
de su padre, la guerra que George W. Bush dirige es una guerra cuyo
fin no está cerca. La guerra contra el terrorismo es, según
la administración Bush, una guerra larga con muchos frentes,
donde Iraq y Afganistán son sólo los primeros capítulos.
Esta es la pieza más importante de la estrategia electoral
de la Casa Blanca
En el análisis del equipo de Bush, si ellos logran convencer
al pueblo estadounidense que la guerra contra el terrorismo continúa,
el Presidente tendrá excelentes oportunidades de ser reelegido,
ya que los ciudadanos lo percibirán como el líder
ideal para seguir dirigiendo esa guerra. En el caso de Bush padre,
la guerra contra Iraq era finita, con una victoria contundente.
Por ello, la conciencia nacional estadounidense pudo rápidamente
volver a preocuparse por los temas domésticos. En esta ocasión,
los republicanos no dejarán que eso pase.
No es una casualidad que el presidente Bush esté dando discursos
sobre la economía en un escenario con aviones F-18 en el
fondo. Todo está preparado para vender la idea que la guerra
continúa.
La otra diferencia sustancial entre el Presidente y su padre es
que la actual administración Bush se ha preocupado por mantener
con fuerza su voto duro. Bush ha luchado por temas centrales
que a su base republicana le interesan. Por ejemplo, la agresiva
reducción tributaria es bien recibida en el corazón
del Partido Republicano. En el tema de nominaciones judiciales,
Bush ha luchado por nominar jueces conservadores, lo cual complace
a sus votantes republicanos. George W. Bush no ha cometido los errores
electorales de su padre al subir los impuestos y nominar jueves
moderados. Con esas medidas, Bush padre logró alejar su voto
duro, lo cual le costó la reelección.
Esta estrategia le permite a Bush decepcionar a sus votantes en
otros temas. Por ejemplo, al aprobar fondos federales para la investigación
controversial de células humanas, Bush enojó a muchos
republicanos. Sin embargo, los había satisfecho en otros
temas más importantes para ellos: impuestos y nominaciones
judiciales. Esto evita que ellos lo dejen de apoyar en el 2004.
Una gran ventaja que tendrá Bush es su capacidad de obtener
financiamiento para su campaña. Bush tiene una de las organizaciones
más efectivas para la recaudación de fondos. Como
dijo Easton en A framework for political analysis, la
única manera de tener relevancia en la política es
organización. A mejor organización, mayor efectividad
en la vida política. Los candidatos demócratas tendrán
una situación muy difícil al tratar de igualar la
organización política de Bush.
Ronald Reagan le dio al mundo una lección en 1980 al decir
que una elección presidencial se decide al hacer una simple
pregunta: ¿Está usted mejor ahora que hace cuatro
años?. De esa manera, Reagan decía si usted
está bien, debería votar por el partido en el gobierno.
De lo contrario, debería votar por la oposición. Ningún
Presidente estadounidense ha sido reelegido con el mercado de valores
deprimido. Bajo esta lógica, es evidente que los ciudadanos
estaban mejor hace cuatro años, cuando Clinton era Presidente.
Sin embargo, Bush intentará convencerlos que el mundo ha
cambiado y que, por ello, la decisión no debe basarse sólo
en la economía. Bush argumentará que, en la guerra
contra el terrorismo, los cambios pueden ser muy peligrosos.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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