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La
nota del día
Ustedes
pagan,
nosotros repartimos
Eliminar
a los directores de la empresa privada es uno de los primeros pasos
del plan comunista respecto al ISSS. La meta es que los recursos
del Seguro pasen al sistema de salud, lo que convertiría
a los que ahora pagan en pacientes de caridad.
Suprimir la presencia del sector patronal en la directiva del Seguro
Social vale decir de los que pagan, intentaron los comunistas,
lo cual por fortuna no consiguieron. La pretensión era que
miembros del Colegio Médico, grupo manipulado a su vez por
los comunistas, asumieran esos puestos en la directiva, lo que prácticamente
hubiera dejado en manos efemelenistas el manejo de la institución.
Ustedes pagan y nosotros nos forramos. No se necesitan
mayores entendederas para imaginar la piñata que los comunistas
harían de los recursos del Seguro, de poder manipularlo todo
entre médicos, sindicalistas del partido, aprovechados y
tontos útiles. Para muestra está lo que están
haciendo en las alcaldías bajo su control: emplean a sus
parientes y secuaces, se suben los salarios, se otorgan préstamos,
se adjudican contratos sin efectuar licitaciones y se endeudan hasta
la cacha. En los dos períodos bajo Héctor Silva, la
Alcaldía de San Salvador se enchilló,
a tal grado que en los próximos diez años no pasará
de pagar capital e intereses, sin hacer obra alguna o mejorar los
servicios a los ciudadanos. En parecidas condiciones, de virtual
bancarrota, está el resto de las municipalidades efemelenistas
del país.
El Seguro Social ha sido siempre víctima de saqueos,
robos y sangramientos. Si no lo han desvalijado hasta llegar al
hueso, es gracias a la presencia de directores de la empresa privada
que en alguna medida vigilan y moderan la rapiña. Ellos son
una garantía por un hecho clave: son los que pagan la mayor
parte (sesenta y seis por ciento) del dinero. Además, los
representantes de la empresa privada son los más interesados
en vigilar los usos que se da al dinero de su personal, pues del
bienestar y los servicios que reciba depende su productividad y
su bienestar.
Médicos sindicalistas metidos en el ISSS pelarían
del todo al gato. Son los mismos que exigen con violencia un pago
por no trabajar. Son los que abandonaron a los enfermos, los que
negaron dar tratamiento a niños con cáncer y los que
usan las instalaciones y los equipos del ISSS para atender a sus
pacientes privados (en grave detrimento de los derechohabientes).
Esos médicos amorales rehusaron dar servicio a enfermos que
requieren tratamientos sostenidos, como gente que sufre de hipertensión
o prostatitis.
Es facilísimo gastar el dinero ajeno
Eliminar a los directores de la empresa privada es uno de los primeros
pasos del plan comunista respecto al ISSS. La meta es que los recursos
del Seguro pasen al sistema de salud, lo que convertiría
a los que ahora pagan en pacientes de caridad. Y todo ese dinero
estaría administrado por los médicos que
ahora se fueron a la huelga. Se pasaría de una piñata
grande a una piñata gigantesca. En Guatemala, con su señor
presidente Portillo proveniente de las filas rojas, ya se metieron
en el bolsillo más de sesenta millones de dólares
de los fondos del Seguro. A Portillo, quien antes de llegar al poder
era un asalariado, le descubrieron cuentas muy gordas en Panamá.
Gastar dinero, más el dinero ajeno, es lo más fácil
del mundo. Los comunistas han sido y siguen siendo expertos en eso.
Lo que realmente cuesta muchísimo es hacer dinero, producir,
administrar con eficiencia, dar buenos servicios a la población.
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