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DE REGRESO
Miles de los salvadoreños que son deportados
intentan una y otra vez cruzar ilegalmente hasta EE.UU.
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Estados
Unidos
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Antecedentes
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Aprehensiones
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En cifras
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Enero
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* Hasta abril al menos mil
633 salvadoreños fueron deportados de EE.UU.
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* De ellos, 511 tenían
antecedentes penales en la nación norteamericana.
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* El 29% de los centroamericanos
aprehendidos en EE.UU son salvadoreños
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* Unos 2 mil 965 salvadoreños
han sido aprehendidos este año fiscal en EE.UU.
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* Fue el mes de más
deportaciones desde México y Estados Unidos.
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Deportados
Casi 10 mil salvadoreños repatriados
El
sueño de emigrar se convierte en una pesadilla para miles
de salvadoreños que son deportados.
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| Un grupo de inmigrantes centroamericanos
se apresta a ser deportado desde México. Foto:
Juan
de Dios García |
Unos 81 salvadoreños fueron deportados diariamente entre
enero y abril de este año, desde México y Estados
Unidos, según la Dirección General de Migración
de El Salvador.
La cifra se acerca a las diez mil deportaciones en los primeros
cuatro meses del año, con clara tendencia al crecimiento
durante mayo, según registros del Instituto Nacional de Migración
de México y de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos.
Durante los primeros cinco meses del año fiscal 2003,
las aprehensiones de centroamericanos en la frontera suroeste han
alcanzado las 10 mil 224, dice un informe de la Patrulla Fronteriza
de los Estados Unidos, en su página web.
El informe advierte un aumento del 71 por ciento, comparado
con los primeros cinco meses del año fiscal 2001.
El 29 por ciento de los detenidos son salvadoreños.
Pero el mayor número de deportaciones no proviene de Estados
Unidos, sino de México, donde las autoridades se declaran
impotentes de detener el flujo de inmigrantes.
El Gobierno de México no podrá detener jamás
el flujo de migrantes centroamericanos, así como los norteamericanos
no pueden detener el éxodo de mexicanos que buscan mejores
condiciones de vida, afirma la comisionada del Instituto Nacional
de Migración de México (INM), Magdalena Carral Cuevas.
Yo creo que le podría hacer una analogía con
los Estados Unidos en donde hay mucho presupuesto, muchos recursos
de todo tipo, económico, recursos humanos, recursos en términos
de infraestructura y cada año ingresan 300 mil personas que
se integran. 570 mexicanos son a los que deportan, pero 300 mil
se quedan al año, afirma Carral.
Según la comisionada, el año pasado fueron repatriados
por lo menos 103 mil centroamericanos indocumentados, en su mayoría
de Guatemala. En tanto que Estados Unidos deportó a 570 mil
mexicanos.
La disparidad económica que hace que siga habiendo
ese flujo no lo vamos a poder detener jamás, como los norteamericanos
no pueden detener el flujo de mexicanos que buscan mejores oportunidades,
reiteró la funcionaria mexicana.
Pero este año, el flujo de deportaciones desde México
es impresionante.
En enero, mil 947 salvadoreños fueron deportados; el número
aumentó a 2 mil 33 en febrero, a 2 mil 128 en marzo y luego
bajó levemente a mil 931 en abril.
Según César Martínez, portavoz de la cancillería
salvadoreña, la explicación a este aumento de deportaciones
no es un incremento de la emigración, sino de los controles
migratorios.
La emigración continúa en los mismos flujos
de siempre, pero antes pasaban más, ahora el colador es más
estricto, se detiene a más gente, afirma Martínez.
¿La explicación? Los gobiernos de Estados Unidos y
México reforzaron sus controles migratorios tras los atentados
terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Antes de los atentados a las Torres Gemelas, la migración
era más permisiva, eso cambió, agrega Martínez.
Más de 33 mil indocumentados centroamericanos fueron expulsados
por dos puntos fronterizos entre Guatemala y México: Talismán-El
Carmen, y Ciudad Cuauhtémoc-La Mesilla, en Chiapas.
Tan sólo el jueves, 713 centroamericanos fueron expulsados
de territorio mexicano.
La enorme cantidad de salvadoreños y centroamericanos que
son deportados es sólo un pequeño porcentaje de todos
aquellos que intentan pasar.
Es la historia de hambre extrema que tiene la región
que nunca ha podido despegar, especialmente, tenemos el nudo de
pobreza en América Central que no ha podido destrabarse en
tanto tiempo, explica el obispo Rogelio Cabrera, de Tapachula,
la ciudad fronteriza por donde pasan miles de centroamericanos.
Cabrera López hizo un llamado urgente a los gobiernos de
México, Estados Unidos y Centroamérica para que busquen
una solución al problema migratorio que día a día
cobra decenas de vidas humanas en el intento del sueño
americano.
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Lea además
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Crece deportación
de niños
Los niños ya figuran en las dramáticas
estadísticas de las deportaciones y su número
va en aumento.
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El hambre y desempleo son el principal factor que obliga
a miles de mexicanos y centroamericanos a buscar mejores alternativas
de vida en Estados Unidos, advierte Cabrera.
Creo que la negociación económica, a partir
del problema migratorio, es inmoral, el asunto es netamente humanitario
y Estados Unidos, México y Centroamérica tienen que
sentarse urgentemente a buscar una solución, ya que el sufrimiento
de las personas que buscan el sueño americano no tiene comparación
a lo que había pasado en América, esto ya es un caso
extremo, es el punto culminante de la violencia para los migrantes,
aseveró el obispo de la diócesis de Tapachula.
Precisamente en albergues de esa diócesis se atiende a miles
de centroamericanos, muchos de los cuales llegan a recuperarse de
amputaciones sufridas al intentar subir a los trenes.
Estamos cumpliendo con el deber humano de un trato digno,
de una alimentación suficiente y de darles la orientación
adecuada para que su vida no corra más peligro, dice
Cabrera.
Por su parte, la Cancillería salvadoreña tiene un
plan de asistencia consular permanente en México y Estados
Unidos.
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Un flujo sin control
El paso de inmigrantes por territorio mexicano
parece estar fuera de control, según admiten las propias
autoridades
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Magdalena Carral
INM El Gobierno de México no podrá
detener jamás el flujo de migrantes centroamericanos,
así como EE.UU. no puede detener el éxodo de
mexicanos.
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Mons. Rogelio Cabrera
Obispo Es la historia de hambre extrema
que tiene la región que nunca ha podido despegar, el
nudo de pobreza en América Central que no termina de
destrabarse.
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