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Kirchner
asume hoy el desafío de gobernar Argentina
Néstor
Kirchner será desde hoy el nuevo presidente de Argentina
con el desafío de reordenar un país que desde hace
tres años vive golpeándose contra crisis políticas
y financieras que dejaron casi sin esperanza a la población.
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| Néstor Kirchner será
desde hoy el nuevo presidente de Argentina.
Foto: AP |
El nuevo líder, un gobernador patagónico sin carisma
pero que se ha ganado la simpatía de gran parte de la población
en la última semana -según sondeos- deberá
buscar consenso en medio de un escenario político completamente
fragmentado.
La reestructuración de una enorme deuda pública, un
nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la aplicación
de un plan que despierte a una golpeada economía para generar
puestos de trabajo son otros temas que seguramente le quitan el
sueño al corpulento hombre de 53 años que hoy vestirá
la banda presidencial.
Cierra capítulo
Argentina, un país que a comienzos del siglo fue potencia
mundial, es uno de los principales productores de alimentos a nivel
global y posee yacimientos petroleros, ahora debe aceptar con vergüenza
que la mitad de la población vive en la pobreza y la gente
culpa de esa situación a los políticos.
Pero cuando los argentinos asistan hoy al momento en que el presidente
Eduardo Duhalde le entregue el bastón de mando a Kirchner,
se estará cerrando un capítulo de desorden político
que comenzó cuando en octubre de 2000 renunció el
ex vicepresidente Carlos Álvarez.
Su decisión sacudió el esquema de poder del ex mandatario
Fernando de la Rúa, que se quedó sin aliados para
poder controlar una economía en llamas y en diciembre de
2001 debió renunciar en medio de una sangrienta una revuelta
popular.
La democracia tambaleó varias veces desde diciembre del 2001,
pero ahora Kirchner puede dejar atrás esa caótica
etapa.
Kirchner deberá enfrentar el síndrome de debilidad
por haber llegado a la presidencia con el 22 por ciento de los votos,
el menor porcentaje en la historia del país, luego de que
su contrincante para la segunda vuelta, Carlos Menem, tiró
la toalla para evitar la humillante derrota que le pronosticaban
las encuestas.
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