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Rocío Dúrcal de los sesenta

Rocío Dúrcal ha cautivado a El Salvador a través de su voz y sus dotes como actriz desde hace cuatro décadas.

Rolando Monterrosa
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Rocío Dúrcal ha cautivado a El Salvador a través de su voz y sus dotes como actriz desde hace cuatro décadas. Foto: AP

“La Condesita”, como dieron en llamarle los ‘fans’ a la joven actriz Rocío Dúrcal, en la década de los 60, mantuvo en esa época una cordial proximidad con los salvadoreños residentes en España.
Junto con Marisol, otra niña estrella del cine español –un cine ingenuo pero refrescante y limpio– hacían las delicias de audiencias que todavía entonces se recuperaban de las profundas heridas que les había dejado la Guerra Civil. Faltaban muchos años aún para que arribaran el “destape” y los filmes de Almodóvar, pero los españoles e hispanoamericanos que querían estar a la altura de Europa, se iban a los cines de Hendaya, a ver las atrevidas películas de la “sex symbol” francesa, Brigitte Bardot.

Para ubicación histórica, hay que decir que por entonces el generalísimo Francisco Franco, nominado “Caudillo por la gracia de Dios y para gloria de España”, gobernaba con mano dura aunque honesta sobre un pueblo austero, orgulloso de sus raíces y celoso guardián de los valores morales y religiosos de la civilización occidental.

El cantante Raphael, un jovencito desconocido, se esforzaba por alzar vuelo como paloma con un ala rota, en medio del gracejo de sus compatriotas que pronunciaban su nombre “Rapael, por fastidiar”, un deporte favorito de los españoles de esos años; mientras tanto Joan Manuel Serrat desafiaba al régimen cantando en catalán lo que le valió el retiro de su representación oficial de España en el Festival de Eurovisión. Y en la radio, la televisión y el cine eran también populares, figuras muy jóvenes como Joselito, el Dúo Dinámico, Miguel Ríos y las gemelas Pili y Mili, entre otros.

El título de “Condesita” le venía a Rocío por una de sus taquilleras películas titulada “Buenos días Condesita” que se sumaba a otros éxitos suyos como “Más bonita que ninguna”, “Rocío de La Mancha”, “La Chica del Trébol”, “Tengo 17 años”, “Acompáñame”, “Amor en el aire”, “Las Leandras”, “La Novicia Rebelde” y muchas más.

Simpática, sencilla e ingeniosa. En “Rocío de La Mancha” (1963), su segunda película, la joven actriz interpretó un personaje que estaba muy de acuerdo con su tipo y personalidad. El guión fue hecho a su medida.

En sus filmes Rocío caracterizaba a chicas alegres, dulces y cándidas. El prototipo ideal que cuando uno miraba a la novia propia hacía pensar: “¡Hey, a ti como que te falta algo!”.
En septiembre de 1968 la Asociación de Estudiantes Salvadoreños en España, junto a las otras asociaciones centroamericanas preparábamos la celebración de la fiesta patria. Tradicionalmente lo hacíamos en conjunto con nuestro propio dinero, la colaboración de nuestras respectivas embajadas y un subsidio que otorgaba a las asociaciones el Instituto de Cultura Hispánica, entonces dirigido por el Duque de Cádiz, don Alfonso de Borbón, miembro ya fallecido de la Familia Real Española.
Hablamos con el padre de Rocío, buen conversador con un excelente sentido del humor. Le conocimos por medio de la bien recordada dama salvadoreña doña Enma de Fiallos y sus hijas Soledad y Ana Gladys que mantenían una estrecha amistad con la familia de Las Heras. En solemne comité solicitamos que Rocío –su verdadero nombre es María de los Ángeles de Las Heras– fuese madrina de los estudiantes centroamericanos.

La Condesita que siempre demostró gran simpatía por los hispanoamericanos, aceptó de muy buen grado. El 15 de septiembre los grupos nacionales cantamos uno tras otro nuestros himnos e izamos las cinco banderas desde los ventanales del salón de recepciones del Instituto, en presencia de don Alfonso y de los jefes de nuestras misiones diplomáticas. Nos acompañaba asimismo, “la eterna jovencita” Pachita Tennant Mejía de Pike.

Luego de los discursos de rigor y la reiteración del espíritu hispanista que nos reunía, formulado por don Alfonso, los estudiantes hicimos de galante escolta a la joven actriz que entonces contaba con unos 20 años. Por la noche, Rocío asistió a nuestra fiesta de gala juntamente con su padre y otros miembros de su familia quienes actuaban como chaperones de la actriz. Cabe mencionar que ésta destacó siempre por llevar una vida decorosa, no por ello exenta de sana alegría.

"Una buena chica”... pero no “una chica más”. A los 17 años, Rocío Dúrcal viajó por primera vez a México donde su popularidad crecía como la espuma, sobre todo luego de exhibirse la cinta “Más bonita que ninguna” (1965).

En 1970 casó con el compositor y cantante filipino, Antonio Morales, cuyo nombre de tablas era “Junior”, miembro del famoso conjunto de “rock”, “Los Brincos”. Juntos han formado uno de los matrimonios mejor avenidos que se conocen en el mundo del espectáculo español. Al contrario de otras actrices españolas de la época que no superaron su protagonismo juvenil, Rocío no dejó de crecer profesionalmente y si bien se alejó por un tiempo de la pantalla grande para dedicarse a su familia, ganó años más tarde con su extraordinario talento, un abrumador éxito que todavía le dura, como cantante de canciones mexicanas.

Dúrcal en El Salvador

Una nueva visita
La “Señora de la Canción” visitará nuestro país la próxima semana y ofrecerá un concierto en el Anfiteatro de la Feria Internacional el sábado 31 de mayo.
El público de Rocío Dúrcal, sin duda, abarrotará una vez más el anfiteatro con tal de escuchar la espléndida voz de una española que muestra en el escenario su clase y talento histriónico.
Las películas que vimos

Los salvadoreños conocieron a Rocío Dúrcal no sólo a través de la radio, sino que también por medio de sus películas.

En la década de los 80, filmes como “Buenos días, Condesita”, “Amor en el Aire”, “Acompáñame” y “Más Bonita que ninguna”, entre otros, se transmitieron en horario vespertino a través de los canales 2, 6, 8 y 10. Eso da lugar para que Rocío Dúrcal posea fanáticos de todas la edades y no sólo las madres de familia querrán asistir a su concierto, sino también los adultos jóvenes que disfrutaron de sus películas durante las jornadas de adolescente.

Los boletos

Las entrada para asistir al concierto de Rocío Dúrcal están a la venta en los Star Mart y en los Foodd Mart de las gasolineras Texaco.

Los galanes. Cantantes famosos de la época como Enrique Guzmán y Palito Ortega actuaron junto a Rocío. Sin embargo, quien cautivó su corazón fue el también estrella musical “Junior”. “Rocío de la mancha” (1963)
¡Quién diría! La llegada al cine de esta actriz fue “un milagro”. Pues, según ella ha declarado, en 1962 su familia atravesaba aprietos económicos.

- España en los 60
En España, la década de los 60 se caracterizó por un espectáculo sin compromiso ideológico, más orientado al entretenimiento. “Bonanza” y “Mi bella Genio”, capturaban la atención de los televidentes
- Artistas jóvenes
El mundo del espectáculo en la España de los años 60 contaba con figuras muy jóvenes tales como Rocío Dúrcal, Marisol, las gemelas Pili y Mili, Joselito y el Dúo Dinámico entre muchos otros
- Inicio de Raphael
El ahora famoso cantante Raphael Martos era casi un desconocido a principios de los 60. Con picante humor los madrileños pronunciaba su nombra como “Rapael” lo cual disgustaba al artista en formación
- Chicas cándidas
En sus películas, algunas de ellas en blanco y negro, Rocío Dúrcal caracterizaba a chicas, dulces, alegres y cándidas, el prototipo de la novia que todos hubieran querido tener .
- “La Madrina”
En septiembre de 1968, Rocío Dúrcal fue madrina de los estudiantes centroamericanos residentes en España, en ocasión de celebrar éstos el aniversario de la independencia del istmo

 

 

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