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Una mirada de fe
Los salesianos y el templo de María Auxiliadora

Oscar Rodríguez Blanco
El Diario de Hoy
E-mail: osrobla@hotmail.com


La dedicación de aquellos primeros educadores salesianos hizo que los jóvenes crecieran intelectual y moralmente y se abrieran con entusiasmo a las nuevas técnicas agrícolas.

El 2 de noviembre de 1897 salieron de Génova, Italia, los primeros nueve salesianos que trabajarían en El Salvador. Su viaje por mar duró un mes. Llegaron al puerto de La Libertad y de ahí fueron trasladados en una diligencia a Santa Tecla, donde, después de un descanso, tomaron el tren que en menos de una hora los llevó a San Salvador.

Los salesianos llegaron a El Salvador por una solicitud del presidente de aquel entonces, general Rafael Gutiérrez, que había pedido al padre Miguel Rúa, primer sucesor de Don Bosco, la presencia de los salesianos para que se hicieran cargo de una escuela experimental de agricultura, que funcionaba en la finca Modelo.

El 7 de diciembre llegan a la escuela y se encuentran con la ingrata sorpresa de que nadie los esperaba. En los lugares destinados para ellos sólo había “paredes desnudas, piso barrido y nada más”. En medio de aquella pobreza, que recuerda el inicio de la obra de Don Bosco en Turín, Italia, improvisan un altarcito para celebrar al día siguiente la fiesta de la Inmaculada Concepción.
Desde aquel momento, la Divina Providencia no dejó que les faltara lo necesario, y el Presidente, muy apenado por lo sucedido, se preocupó por solventar las necesidades más urgentes. Ellos no habían venido en busca de comodidades, sino a sembrar la semilla del Evangelio con el estilo salesiano, para favorecer a muchos jóvenes pobres y desamparados que llegarían a tener a Don Bosco como su padre y amigo.

El lugar, según narra la crónica, se encontraba “en un ameno y fértil valle, que se extiende entre dos hileras de colinas y cerros poblados de cafetos y de árboles de las más variadas frutas, y muy cerca de la capital”. Este lugar es hoy día el Parque Zoológico de San Salvador, en donde funcionaba una escuela que pretendía formar buenos y expertos mayordomos y administradores de fincas.

Los salesianos tomaron muy en serio la formación de esos jóvenes. Eran 120 internos que al principio se mostraron huidizos y huraños con sus nuevos formadores. La cercanía de la Navidad permitió a los salesianos impartirles una seria catequesis para que recibieran los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía. Pronto se construyeron nuevos edificios.
La generosa dedicación de aquellos primeros educadores salesianos hizo que los jóvenes crecieran intelectual y moralmente y se abrieran con entusiasmo a las nuevas técnicas de la agricultura. La crónica señala que el más entusiasmado era el Presidente de la República, que al ver a los jóvenes cultivando las parcelas, decía lleno de satisfacción: “Díganme si antes se han visto en esta escuela cosas como estas. Cada vez me convenzo más de haber hecho un bien muy grande a mi patria con la traída de estos padres”.

Lastimosamente, en 1899, los salesianos tienen que abandonar la escuela, pues la precaria situación del gobierno no permitía seguir invirtiendo en los gastos de esta obra. Algunos estudiantes becados pasaron a formar parte del nuevo Colegio Santa Cecilia. Ante la pregunta del Presidente, “¿qué haremos con la finca Modelo?”, el padre Misieri, director de la escuela, le contestó: “Dedique ese lugar a museos y jardines públicos”. Esa propuesta fue aceptada por el gobernante.

La obra de Don Bosco se siguió extendiendo con la fundación del Colegio Santa Cecilia, Colegio Don Bosco, Colegio Salesiano San José de Santa Ana, Seminario de Ayagualo, Instituto Internacional Don Rúa, Escuela Domingo Savio, Instituto Ricaldone, Instituto Rinaldi, Ciudad de los Niños de Santa Ana, Ciudadela Don Bosco, Universidad y el Cresco.

En 1942 se inaugura en el barrio San Miguelito lo que fue por muchos años el Instituto Internacional Don Rúa, dedicado a los estudios de Filosofía de los futuros sacerdotes salesianos. En este lugar se inicia la construcción del templo a María Auxiliadora, el 1 de noviembre de 1950, día en el que Papa Pío XII proclamaba el Dogma de la Asunción de la Virgen María a los cielos.
Bajo el impulso pastoral del fundador del templo, padre Ambrosio Rossi, del padre Francisco Manzoni y del arquitecto José María Durán, se iniciaron con gran entusiasmo los trabajos de construcción del templo, que poco a poco se fue completando hasta tener hoy día la parroquia en donde veneramos a María con el título de Auxiliadora del Pueblo Cristiano.

*Párroco de la iglesia de María Auxiliadora (Don Rúa).

 

 

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