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El
Salvador en perspectiva
Los alcances de la responsabilidad social
Para
el éxito y mantener la paz y evitar el caos, todos deben
cumplir sus obligaciones y no sólo exigir sus derechos.
La responsabilidad social existe en todas las relaciones que tiene
cada individuo, sin diferencia de sexo, edad, raza, estado civil
o rango, con todos los demás individuos e instituciones con
que trata.
En orden ascendente, esa responsabilidad se va extendiendo desde
las personales con otros individuos y familiares, vecinos, hasta
el Presidente de la República y las relaciones de su gobierno
con decenas o miles de millones de habitantes y con el resto del
mundo. Estas relaciones son el catalizador de las sociedades del
mundo civilizado y muestran el grado de adelanto de las distintas
culturas. Éste se puede medir evaluando el respeto y la menor
o mayor importancia que ejercen sobre las acciones de sus miembros.
Lo que nos interesa en estos momentos son las relaciones entre el
gobierno de El Salvador y sus ciudadanos, y las responsabilidades
sociales que acarrean para ambos, incluyendo las relaciones y obligaciones
entre legisladores y las autoridades electas y el pueblo.
Para entrar en materia, primero tenemos que definir qué significa
gobierno, tal como se usa en este artículo, ya
que es necesario definir dónde el sentido de las palabras
se estira o se encoge, según el antojo de quien las emplea.
Gobierno, para nosotros, es el conjunto de instituciones, leyes,
decretos y reglamentos que abarcan todas las operaciones y relaciones
políticas, financieras, comerciales y personales del país,
sean naturales o jurídicas, y quienes los administran. Esta
materia es tan extensa que sólo profesionales especializados
se atreven a interpretarla y, para nuestros fines, sólo hablaremos
de la responsabilidad de los que gobiernan y administran el bienestar
del público.
En general, se conocen cuatro categorías de responsabilidades
sociales: personales, familiares, gubernamentales y empresariales.
Todos son multilaterales, y cada categoría tiene derechos
y obligaciones con todos los demás que se encuentran en la
Constitución y los códigos aplicables.
Estamos hablando de la responsabilidad social de los que administran
las operaciones públicas directamente o que contratan servicios
a terceras entidades. Desde luego se trata de manejar fondos ajenos
que pertenecen a los ciudadanos y que se deben encaminar a donde
puedan beneficiar a la mayoría, sin malgastarlos, asignándose
salarios excesivos y costosos viáticos y gastos, mientras
hay grupos de ciudadanos padeciendo grandes privaciones. Esto es
muy delicado y difícil de controlar, porque se basa en el
presupuesto de la nación, que es elaborado por los mismos
administradores del gobierno, quienes muchas veces son influenciados
por presiones políticas.
En El Salvador, la responsabilidad social ha sido muy desatendida,
al igual que en todos los países en desarrollo. No es necesaria
una extensa y minuciosa encuesta para evaluar el estado de la responsabilidad
social en El Salvador. Basta que se pregunte a sí mismo cómo
lo percibe, basado en su propia experiencia y en lo que observa
en su alrededor, en todos los renglones mencionados. Lo personal
y familiar es el resultado del cumplimiento de las leyes que lo
reglamentan.
Lo gubernamental es el resultado del cumplimiento de los individuos
con sus obligaciones como ciudadanos y la eficacia con que se les
brindan los servicios que les corresponden a las autoridades prestar
o vigilar en las áreas de seguridad, salud, educación,
justicia, comunicaciones, calles, carreteras, transporte y las demás
actividades humanas.
Por último, las relaciones con los bancos, almacenes, comercios,
empresas y proveedores de servicio, así como las relaciones
laborales que mantienen y las que han observado. Repetimos que la
responsabilidad social abarca todas las relaciones humanas y es
el catalizador que une la sociedad en organizaciones civilizadas.
Para el éxito y mantener la paz y evitar el caos, todos tienen
que cumplir sus obligaciones y no sólo exigir sus derechos.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.
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