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El Salvador en perspectiva
Los alcances de la responsabilidad social

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy
E-mail: mrelsalv@navegante.com.sv


Para el éxito y mantener la paz y evitar el caos, todos deben cumplir sus obligaciones y no sólo exigir sus derechos.

La responsabilidad social existe en todas las relaciones que tiene cada individuo, sin diferencia de sexo, edad, raza, estado civil o rango, con todos los demás individuos e instituciones con que trata.
En orden ascendente, esa responsabilidad se va extendiendo desde las personales con otros individuos y familiares, vecinos, hasta el Presidente de la República y las relaciones de su gobierno con decenas o miles de millones de habitantes y con el resto del mundo. Estas relaciones son el catalizador de las sociedades del mundo civilizado y muestran el grado de adelanto de las distintas culturas. Éste se puede medir evaluando el respeto y la menor o mayor importancia que ejercen sobre las acciones de sus miembros.

Lo que nos interesa en estos momentos son las relaciones entre el gobierno de El Salvador y sus ciudadanos, y las responsabilidades sociales que acarrean para ambos, incluyendo las relaciones y obligaciones entre legisladores y las autoridades electas y el pueblo.
Para entrar en materia, primero tenemos que definir qué significa “gobierno”, tal como se usa en este artículo, ya que es necesario definir dónde el sentido de las palabras se estira o se encoge, según el antojo de quien las emplea. Gobierno, para nosotros, es el conjunto de instituciones, leyes, decretos y reglamentos que abarcan todas las operaciones y relaciones políticas, financieras, comerciales y personales del país, sean naturales o jurídicas, y quienes los administran. Esta materia es tan extensa que sólo profesionales especializados se atreven a interpretarla y, para nuestros fines, sólo hablaremos de la responsabilidad de los que gobiernan y administran el bienestar del público.

En general, se conocen cuatro categorías de responsabilidades sociales: personales, familiares, gubernamentales y empresariales. Todos son multilaterales, y cada categoría tiene derechos y obligaciones con todos los demás que se encuentran en la Constitución y los códigos aplicables.
Estamos hablando de la responsabilidad social de los que administran las operaciones públicas directamente o que contratan servicios a terceras entidades. Desde luego se trata de manejar fondos ajenos que pertenecen a los ciudadanos y que se deben encaminar a donde puedan beneficiar a la mayoría, sin malgastarlos, asignándose salarios excesivos y costosos viáticos y gastos, mientras hay grupos de ciudadanos padeciendo grandes privaciones. Esto es muy delicado y difícil de controlar, porque se basa en el presupuesto de la nación, que es elaborado por los mismos administradores del gobierno, quienes muchas veces son influenciados por presiones políticas.

En El Salvador, la responsabilidad social ha sido muy desatendida, al igual que en todos los países en desarrollo. No es necesaria una extensa y minuciosa encuesta para evaluar el estado de la responsabilidad social en El Salvador. Basta que se pregunte a sí mismo cómo lo percibe, basado en su propia experiencia y en lo que observa en su alrededor, en todos los renglones mencionados. Lo personal y familiar es el resultado del cumplimiento de las leyes que lo reglamentan.

Lo gubernamental es el resultado del cumplimiento de los individuos con sus obligaciones como ciudadanos y la eficacia con que se les brindan los servicios que les corresponden a las autoridades prestar o vigilar en las áreas de seguridad, salud, educación, justicia, comunicaciones, calles, carreteras, transporte y las demás actividades humanas.

Por último, las relaciones con los bancos, almacenes, comercios, empresas y proveedores de servicio, así como las relaciones laborales que mantienen y las que han observado. Repetimos que la responsabilidad social abarca todas las relaciones humanas y es el catalizador que une la sociedad en organizaciones civilizadas. Para el éxito y mantener la paz y evitar el caos, todos tienen que cumplir sus obligaciones y no sólo exigir sus derechos.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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