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Comentario de la semana
De estrategias y proyectos

EDUARDO TORRES*
El Diairo de Hoy
E-mail: eduardo@elsalvador.com


En el mundo del libre mercado, personajes de la política criolla abogan por abrir relaciones con Cuba.

Por el bien del país, ojalá haya sido táctica de los médicos huelguistas la retirada de la negociación con el gobierno, bajo el auspicio -en calidad de mediadores- de tres representativos miembros del centro del espectro político, porque es ahí donde está la verdadera solución del doloroso y prolongado conflicto.

“Esta huelga ha servido para fines partidistas y en orden a ganar votos en las elecciones pasadas, por parte de algunas fuerzas políticas”, dijo el pasado domingo en Catedral, el vicario de la Diócesis de San Salvador, monseñor Jesús Delgado. “La huelga contra la privatización de la salud fue con fines partidistas”, agregó.

Al observar retrospectivamente, hay que decirlo con claridad, enorme ha sido el rédito político logrado por el FMLN tras las respectivas huelgas en el sector salud. Menciono la de 1998, pero en especial la de 2000 y la actual. Me explico.

En la de 1998, nadie que recuerde argumentó haberse ido a la huelga para evitar la “privatización de la salud”. La tozudez de ciertos funcionarios fue el principal argumento. La gran conquista para quienes han azuzado las huelgas fue haber unificado al gremio médico, lograr la sindicalización de profesionales de clase media y lograr que se manifestaran por las calles.
La de 2000 fue por “incumplimiento” de los acuerdos pactados año y medio antes, durante la administración Calderón Sol, y comenzó seis meses después de haber iniciado funciones la administración Flores. Finalizó veinticuatro horas antes de las elecciones legislativas y municipales de 2000. Tras observar los resultados electorales, obvio fue el rédito político.

Llegamos así a 2002. Se equivocó el gobierno al enviar tres anteproyectos de ley a la Asamblea, que fortalecieron la argumentación sindical. Pero rectificó retirándolos y hubo voces sensatas, las de los hermanos Samayoa, por ejemplo, que le hicieron ver a los médicos que habiendo ganado lo que se suponía era la razón de ser de la huelga, la levantaran.

Por infortunio, prevaleció el afán de querer humillar al Presidente.
El nuevo intento por pisotearlo ha sido con lograr la superación del veto. Bien por la Democracia Cristiana, que gallardamente ha defendido la razón y la institucionalidad del país. Y bien también por el CDU, que reflexionó a último momento, acompañando al pescado mayor en la búsqueda de la salida a la crisis.
“La huelga se ha convertido en un estorbo para el partido que inicialmente la apoyaba”, dijo en la referida rueda de prensa monseñor Delgado.

Receta hacia el desastre


“Temerario, irresponsable y demagógico”, sería según el connotado economista chileno, Sebastián Edwards, revertir la dolarización en El Salvador. Lo dijo a EL DIARIO DE HOY, en entrevista que vía telefónica le realizó Alvaro Cruz Rojas a su despacho como académico en la Universidad de California, en Los Angeles (UCLA).

Pero no es sólo la dolarización la que intentaría revertir el FMLN al hablar del rescate “de su soberanía monetaria mediante el restablecimiento de la circulación del colón”.
A juzgar por la página publicada el jueves 15 de mayo, que contiene el discurso del jefe de fracción y líder indiscutido del partido rojiblanco, Schafik Handal, el FMLN se propondría también, entre otras cosas, “revisar” (?) las privatizaciones, aprobar el Código Agrario con perspectiva de género (?), “garantizar” la gran empresa en la medida que cumple con las leyes y los parámetros de justicia social (?).

Aunque se vista de seda la mona, mona se queda. Claro queda que el cacareado “proyecto alternativo” no es más que una nueva receta, demagógica y populista, orientada hacia el desastre.
En el mundo de las economías abiertas y el libre mercado, personajes de la política criolla abogan por abrir relaciones con Cuba. En el contexto de la lucha global contra el terrorismo, corren a justificar los fusilamientos ordenados por el déspota comandante caribeño.

Creyendo tener noción del funcionamiento de las dinámicas políticas, me niego a creer que la mayoría de salvadoreños estemos por un gobierno entre Hugo Chávez y Fidel Castro. De llegar a estar equivocado, como dice el editorialista de este periódico, que “Dios nos encuentre confesados y comulgados”.
Nada ha sido escrito todavía.

*Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.


 

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