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Comentario
de la semana
De estrategias y proyectos
En
el mundo del libre mercado, personajes de la política criolla
abogan por abrir relaciones con Cuba.
Por el bien del país, ojalá haya sido táctica
de los médicos huelguistas la retirada de la negociación
con el gobierno, bajo el auspicio -en calidad de mediadores- de
tres representativos miembros del centro del espectro político,
porque es ahí donde está la verdadera solución
del doloroso y prolongado conflicto.
Esta huelga ha servido para fines partidistas y en orden a
ganar votos en las elecciones pasadas, por parte de algunas fuerzas
políticas, dijo el pasado domingo en Catedral, el vicario
de la Diócesis de San Salvador, monseñor Jesús
Delgado. La huelga contra la privatización de la salud
fue con fines partidistas, agregó.
Al observar retrospectivamente, hay que decirlo con claridad, enorme
ha sido el rédito político logrado por el FMLN tras
las respectivas huelgas en el sector salud. Menciono la de 1998,
pero en especial la de 2000 y la actual. Me explico.
En la de 1998, nadie que recuerde argumentó haberse ido a
la huelga para evitar la privatización de la salud.
La tozudez de ciertos funcionarios fue el principal argumento. La
gran conquista para quienes han azuzado las huelgas fue haber unificado
al gremio médico, lograr la sindicalización de profesionales
de clase media y lograr que se manifestaran por las calles.
La de 2000 fue por incumplimiento de los acuerdos pactados
año y medio antes, durante la administración Calderón
Sol, y comenzó seis meses después de haber iniciado
funciones la administración Flores. Finalizó veinticuatro
horas antes de las elecciones legislativas y municipales de 2000.
Tras observar los resultados electorales, obvio fue el rédito
político.
Llegamos así a 2002. Se equivocó el gobierno al enviar
tres anteproyectos de ley a la Asamblea, que fortalecieron la argumentación
sindical. Pero rectificó retirándolos y hubo voces
sensatas, las de los hermanos Samayoa, por ejemplo, que le hicieron
ver a los médicos que habiendo ganado lo que se suponía
era la razón de ser de la huelga, la levantaran.
Por infortunio, prevaleció el afán de querer humillar
al Presidente.
El nuevo intento por pisotearlo ha sido con lograr la superación
del veto. Bien por la Democracia Cristiana, que gallardamente ha
defendido la razón y la institucionalidad del país.
Y bien también por el CDU, que reflexionó a último
momento, acompañando al pescado mayor en la búsqueda
de la salida a la crisis.
La huelga se ha convertido en un estorbo para el partido que
inicialmente la apoyaba, dijo en la referida rueda de prensa
monseñor Delgado.
Receta hacia el desastre
Temerario, irresponsable y demagógico, sería
según el connotado economista chileno, Sebastián Edwards,
revertir la dolarización en El Salvador. Lo dijo a EL DIARIO
DE HOY, en entrevista que vía telefónica le realizó
Alvaro Cruz Rojas a su despacho como académico en la Universidad
de California, en Los Angeles (UCLA).
Pero no es sólo la dolarización la que intentaría
revertir el FMLN al hablar del rescate de su soberanía
monetaria mediante el restablecimiento de la circulación
del colón.
A juzgar por la página publicada el jueves 15 de mayo, que
contiene el discurso del jefe de fracción y líder
indiscutido del partido rojiblanco, Schafik Handal, el FMLN se propondría
también, entre otras cosas, revisar (?) las privatizaciones,
aprobar el Código Agrario con perspectiva de género
(?), garantizar la gran empresa en la medida que cumple
con las leyes y los parámetros de justicia social (?).
Aunque se vista de seda la mona, mona se queda. Claro queda que
el cacareado proyecto alternativo no es más que
una nueva receta, demagógica y populista, orientada hacia
el desastre.
En el mundo de las economías abiertas y el libre mercado,
personajes de la política criolla abogan por abrir relaciones
con Cuba. En el contexto de la lucha global contra el terrorismo,
corren a justificar los fusilamientos ordenados por el déspota
comandante caribeño.
Creyendo tener noción del funcionamiento de las dinámicas
políticas, me niego a creer que la mayoría de salvadoreños
estemos por un gobierno entre Hugo Chávez y Fidel Castro.
De llegar a estar equivocado, como dice el editorialista de este
periódico, que Dios nos encuentre confesados y comulgados.
Nada ha sido escrito todavía.
*Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario
de Hoy.
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