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Analizando
La decisión es nuestra
Para
nosotros los votantes, lo bueno es que el panorama se está
aclarando. Conocemos el desempeño de ARENA, y es nuestra
decisión confiar o no en su renovación.
Con los ojos clavados en la Presidencia de la República,
los partidos políticos están enfrascados en la contienda
electoral más trascendental de los últimos15 años.
El partido ARENA ya no puede ocultar o autoengañarse sobre
el inmenso desgaste ocasionado por tres períodos consecutivos
en el Ejecutivo, en los que no pudo o no quiso satisfacer las necesidades
más sentidas de la mayoría de salvadoreños;
ahora, al borde de un precipicio, debe observar cómo se desvanece
la posibilidad de lograr una cuarta temporada en la Casa de Gobierno.
Para el FMLN, el triunfo no está garantizado, pero sí,
gracias a sus atrevidas posiciones en contra del sistema actual
y al desencanto popular ocasionado por su principal adversario,
se encuentra por primera vez ante una posibilidad real de llegar
a gobernar nuestro país.
Esta coyuntura explica por qué los partidos están
buscando a sus candidatos con lupa, sabedores que en la decisión
de voto pesa más la figura que el partido, o que la propuesta.
Por ello, el interés de dar una imagen de mayor participación
interna, aunque sin llegar a las primarias, convencidos todavía
de que la elite tomará una decisión más sabia
que el rebaño.
Por ello, el presidente Francisco Flores se lanzó, apresuradamente,
a ofrecer un aumento al salario mínimo y una reducción
de las tarifas eléctricas. Por ello, las amistosas visitas
del presidente del COENA a sus adversarios y correligionarios, y
algo inusitado, la posibilidad de sumar a la fórmula arenera,
al ex FMLN y ahora CDU, Héctor Silva, cuya imagen y partido
constituyen importantes prendas en cualquier coalición.
El rechazo de Roberto Murray a la postulación fue un duro
golpe para ARENA. El carismático empresario era, desde todo
punto de vista, el mejor producto para el mercadeo político.
De ahí que ahora se esté considerando utilizar cartas
ganadoras, como los ex presidentes Alfredo Cristiani, el hombre
que firmó la paz, y Armando Calderón Sol, el consolidador
de los acuerdos.
Mauricio Sandoval es, como alguien ha dicho, el mejor candidato
del FMLN. Cierta oscuridad en sus actuaciones, sobre todo,
su paso por el Organismo de Inteligencia del Estado, abren un flanco
que la oposición atacaría sin clemencia. Su popularidad
actual podría ser un fenómeno mediático; es
decir, producto de su exposición como director de la PNC
y por el golpe de imagen que ocasionó al auto proclamarse
precandidato.
Menos polémica podría resultar la participación
de Tony Saca, cuyo paso por los medios, sus habilidades de comunicador
y sus actuaciones como dirigente empresarial, le aportan una buena
base sobre la cual construir una candidatura.
No creo que el FMLN tenga la sartén por el mango, pero está
en una posición ventajosa. Las encuestas le favorecen como
partido, al igual que a su precandidato más firme, Mauricio
Funes. Incluso se asegura que Schafik Handal ha cedido en sus pretensiones
presidenciales, convencido u obligado, por la necesidad de dar una
imagen más fresca y menos conflictiva. A pesar de lo que
se ha expresado públicamente, se augura el pronto anuncio
de la candidatura del entrevistador, quedando por resolver el asunto
de su compañero de fórmula, que deberá ser
un hombre del partido. Una solución mixta como la planteada,
garantiza conformidad en las bases y la posibilidad de tender puentes
con los sectores tradicionalmente antagónicos.
La crudeza con la que el FMLN adelantó sus intenciones programáticas:
revertir la dolarización, revisar las privatizaciones, renegociar
el TLC y otras medidas abiertamente contrarias al modelo actual,
no dejan de causar tensión, en especial en el sector empresarial
aunque, por otra parte, pone las cartas sobre la mesa.
El llamado centro político tiene una buena oportunidad. Bien
puede optar por construir una propuesta viable alrededor de una
figura desvinculada de las extremas, o sumar su capital
al partido que tenga mayores posibilidades de triunfo y con ello
garantizarse una porción del pastel.
Para nosotros los votantes, lo bueno es que el panorama se está
aclarando. Conocemos el desempeño de ARENA, y es nuestra
decisión confiar o no en su renovación; mientras,
el FMLN, al expresar con claridad sus intenciones, también
nos deja en la posición de probar si con ellos estaremos
mejor.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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