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Tema
para meditar
FINES, MEDIOS, JUSTIFICACIONES
Ella
nos indica el camino. Nos pide rezar diariamente el rosario y vivirlo,
porque éste es el Evangelio compactado. María es el
medio, el fin es Jesús.
Una meta perseguida, por más buena que ésta sea,
jamás puede justificarse alcanzarla usando o causando un
mal, porque entonces ese fin bueno se volverá tan malvado
como todo fin perverso per se.
Hoy en día, la práctica de que el fin justifica
los medios -implicando que cualquier medio por más
malo que sea es justificable si se logra el objetivo- se ha vuelto
la cosa más normal del mundo. Este pensamiento es lo más
inmoral y generalmente violatorio a los derechos humanos que existe.
Tal posición la vemos bastante en gobernantes, diputados,
médicos, abogados, jueces y un sinfín de profesionales
en todo el mundo, cuyas carreras son específicamente diseñadas
para servir a los demás. Actualmente, muchísimos de
estos no tienen ninguna conciencia en cuanto de alcanzar sus
fines egoístas se trata para dañar en forma
inmisericorde los derechos humanos de quienes se supone deben servir,
aun pasando sobre el derecho a la vida de personas inocentes, como
el caso del ISSS.
Hace poco, en Cuba, Fidel Castro ejecutó mediante juicios
sumarios a tres cubanos por querer huir de la tiranía castrista
para llegar a un país libre. Asimismo, encarceló a
casi un centenar de oponentes de su despótico régimen
causando terror con sus sanguinarios métodos,
con el fin de seguir manteniendo esclavizada a la población,
violando varios de los principales artículos contenidos en
la Resolución de la Carta de los Derechos Humanos de la ONU.
Entre estos el Art.1: Todos los seres humanos nacen libres
e iguales en dignidad y derechos. Art. 4: Nadie estará
sometido a esclavitud. Art.5: Nadie será sometido
a torturas ni a tratos crueles, inhumanos y degradantes. Art.13:
1) Toda persona tiene derecho a elegir su residencia en el
territorio de un Estado. 2) Toda persona tiene derecho
a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar
a su país. Art.19: 3) Todo individuo tiene derecho
a la libertad de expresión y de opinión.
Como ejemplo contrario está el conflicto en Iraq, cuyo fin
era sacar del poder al dictador Sadam Hussein, quien, además
por poseer armas bioquímicas, era una amenaza para el mundo
entero. El derrocarlo conllevaba un objetivo en verdad noble. Pero
ese fin, al pretender justificarse con una guerra, se tornó
en maldad porque toda guerra lleva muerte, sangre y dolor, tal como
sucedió.
Basándonos en los anteriores artículos suscritos por
las Naciones Unidas y siendo que Estados Unidos es el país
más poderoso de esa organización, cabe preguntar:
¿Por qué este país no le exigió a Iraq
cumplir con todos estos compromisos antes mencionados? Es la ONU
la que debería intervenir en todas las regiones en que se
violan en forma descarada los derechos y libertades fundamentales
del hombre, como se hacía en Iraq y se siguen violando en
Cuba, Venezuela, Libia y muchos más.
El inciso 3, del Art.21, dice con claridad: La voluntad del
pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta
voluntad se expresará mediante elecciones auténticas
que habrán de celebrarse periódicamente por sufragio
universal e igual por voto secreto u otro procedimiento que garantice
la libertad del voto.
¿Y qué hay de lo que dice el artículo 26: 3)
Los padres tendrán derecho preferente a escoger el
tipo de educación que habrá de darse a los hijos?
La ONU, lejos de exigir el cumplimiento de sus leyes, más
bien promueve sus violaciones a diestro y siniestro. El Salvador
ha sido presionado muchas veces por dicha organización, como
fuera con aquel famoso pasquín de educación sexual
y ahora con otros programas no menos nocivos que excluyen el derecho
de los padres sobre sus hijos. Esto es una violación del
artículo mencionado.
Juan Pablo II, uno de los dignatarios más sobresalientes
en la actualidad, nos habla del futuro incierto que amenaza al mundo,
porque sabe que sin Dios nada se puede. Conociendo, asimismo, que
María trata incesantemente despertar nuestros corazones dormidos,
declaró este año como el Año Mariano.
Durante la guerra en Iraq se informó de una imagen de la
Virgen en la India, que estaba derramando lágrimas. Esto
ya ha sucedido en otros lugares. En Naju, Sur Corea, en 1985, otra
imagen llegó a derramar sangre por sus ojos. Los científicos
al examinarla constataron que era efectivamente sangre humana, sin
alcanzar a descifrar este fenómeno sobrenatural. Nosotros
sabemos que María llora por las ofensas a su Hijo.
El 13 de mayo de 1981, la Santísima Virgen bajó a
Fátima a pedir la conversión del mundo antes de que
fuera demasiado tarde, a recordarnos el continuo amor y misericordia
de Dios, no obstante nuestra patente maldad.
El 13 de mayo de 1989, una medalla de la Virgen de Fátima
que colgaba del pecho del Santo Padre desvió la bala que
iba dirigida hacia su corazón. Juan Pablo II, al referirse
a lo sucedido, dice que la mano protectora y maternal de María
le salvó la vida. Ella nos indica el camino. Nos pide rezar
diariamente el rosario y vivirlo, porque éste es el Evangelio
compactado. María es el medio, el fin es Jesús. Es
tu decisión alcanzarlo.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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