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Tema para meditar
FINES, MEDIOS, JUSTIFICACIONES

Evangelina del Pilar de Sol*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Ella nos indica el camino. Nos pide rezar diariamente el rosario y vivirlo, porque éste es el Evangelio compactado. María es el medio, el fin es Jesús.

Una meta perseguida, por más buena que ésta sea, jamás puede justificarse alcanzarla usando o causando un mal, porque entonces ese fin bueno se volverá tan malvado como todo fin perverso per se.

Hoy en día, la práctica de que “el fin justifica los medios” -implicando que cualquier medio por más malo que sea es justificable si se logra el objetivo- se ha vuelto la cosa más normal del mundo. Este pensamiento es lo más inmoral y generalmente violatorio a los derechos humanos que existe.

Tal posición la vemos bastante en gobernantes, diputados, médicos, abogados, jueces y un sinfín de profesionales en todo el mundo, cuyas carreras son específicamente diseñadas para servir a los demás. Actualmente, muchísimos de estos no tienen ninguna conciencia —en cuanto de alcanzar sus fines egoístas se trata— para dañar en forma inmisericorde los derechos humanos de quienes se supone deben servir, aun pasando sobre el derecho a la vida de personas inocentes, como el caso del ISSS.

Hace poco, en Cuba, Fidel Castro ejecutó mediante juicios sumarios a tres cubanos por querer huir de la tiranía castrista para llegar a un país libre. Asimismo, encarceló a casi un centenar de oponentes de su despótico régimen —causando terror con sus sanguinarios métodos—, con el fin de seguir manteniendo esclavizada a la población, violando varios de los principales artículos contenidos en la Resolución de la Carta de los Derechos Humanos de la ONU.

Entre estos el Art.1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Art. 4: “Nadie estará sometido a esclavitud”. Art.5: “Nadie será sometido a torturas ni a tratos crueles, inhumanos y degradantes”. Art.13: 1) “Toda persona tiene derecho a elegir su residencia en el territorio de un Estado”. 2) “Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”. Art.19: 3) “Todo individuo tiene derecho a la libertad de expresión y de opinión”.

Como ejemplo contrario está el conflicto en Iraq, cuyo fin era sacar del poder al dictador Sadam Hussein, quien, además por poseer armas bioquímicas, era una amenaza para el mundo entero. El derrocarlo conllevaba un objetivo en verdad noble. Pero ese fin, al pretender justificarse con una guerra, se tornó en maldad porque toda guerra lleva muerte, sangre y dolor, tal como sucedió.

Basándonos en los anteriores artículos suscritos por las Naciones Unidas y siendo que Estados Unidos es el país más poderoso de esa organización, cabe preguntar: ¿Por qué este país no le exigió a Iraq cumplir con todos estos compromisos antes mencionados? Es la ONU la que debería intervenir en todas las regiones en que se violan en forma descarada los derechos y libertades fundamentales del hombre, como se hacía en Iraq y se siguen violando en Cuba, Venezuela, Libia y muchos más.

El inciso 3, del Art.21, dice con claridad: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente por sufragio universal e igual por voto secreto u otro procedimiento que garantice la libertad del voto”.

¿Y qué hay de lo que dice el artículo 26: 3) “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a los hijos”?

La ONU, lejos de exigir el cumplimiento de sus leyes, más bien promueve sus violaciones a diestro y siniestro. El Salvador ha sido presionado muchas veces por dicha organización, como fuera con aquel famoso pasquín de educación sexual y ahora con otros programas no menos nocivos que excluyen el derecho de los padres sobre sus hijos. Esto es una violación del artículo mencionado.

Juan Pablo II, uno de los dignatarios más sobresalientes en la actualidad, nos habla del futuro incierto que amenaza al mundo, porque sabe que sin Dios nada se puede. Conociendo, asimismo, que María trata incesantemente despertar nuestros corazones dormidos, declaró este año como el Año Mariano.

Durante la guerra en Iraq se informó de una imagen de la Virgen en la India, que estaba derramando lágrimas. Esto ya ha sucedido en otros lugares. En Naju, Sur Corea, en 1985, otra imagen llegó a derramar sangre por sus ojos. Los científicos al examinarla constataron que era efectivamente sangre humana, sin alcanzar a descifrar este fenómeno sobrenatural. Nosotros sabemos que María llora por las ofensas a su Hijo.

El 13 de mayo de 1981, la Santísima Virgen bajó a Fátima a pedir la conversión del mundo antes de que fuera demasiado tarde, a recordarnos el continuo amor y misericordia de Dios, no obstante nuestra patente maldad.

El 13 de mayo de 1989, una medalla de la Virgen de Fátima que colgaba del pecho del Santo Padre desvió la bala que iba dirigida hacia su corazón. Juan Pablo II, al referirse a lo sucedido, dice que la mano protectora y maternal de María le salvó la vida. Ella nos indica el camino. Nos pide rezar diariamente el rosario y vivirlo, porque éste es el Evangelio compactado. María es el medio, el fin es Jesús. Es tu decisión alcanzarlo.
*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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