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La
nota del día
Fe
en Dios, fe en la libertad
Ningún
país es libre para inventarse su propia versión de
democracia, o definir al gusto lo que se debe entender
por Orden de Derecho.
No sólo durante cuarenta años, sino desde que tenemos
uso de razón, pensamos lo mismo en cuanto a la moral, la
libertad y los principios que fundamentan la civilización
occidental. Lo más importante, desde muy niños, creemos
en Dios.
Es cierto lo que dijo ayer en TCS el diputado Handal: en cuestiones
medulares no hemos cambiado; nos mantenemos tan incólumes
y firmes en nuestras convicciones morales, cívicas y democráticas,
como él con su estalinismo. Seguimos creyendo y defendiendo
los Diez Mandamientos y la moral cristiana, los principios que son
la gloria de un Orden de Derecho, el esquema de separación
de poderes fruto de la Ilustración Francesa. Y, lo reiteramos,
creemos en Dios.
Esa fe nos fortalece para marchar al ritmo de los tiempos y acuerpar
todo aquello que representa una conquista a favor del hombre, o
consolida la sociedad democrática. En lo personal como periodistas
nos fascina la tecnología y sacamos las obvias lecciones
de la Historia. No somos, como el señor Handal, traficantes
en ideas muertas, en el odio de clases y en el engaño como
la estrategia fundamental para asaltar el poder.
¿Sabe, el señor Handal, cuáles son las condiciones
que deben cumplir los países que buscan incorporarse a la
Unión Europea? Muy simples: que sean democracias, que se
rijan bajo un Orden de Derecho, que basen su quehacer en una economía
de mercado y que respeten las libertades fundamentales de la persona.
Ningún país es libre para inventar su propia versión
de democracia, o definir al gusto lo que se debe entender
por Orden de Derecho. Ese orden es lo esencial en las doctrinas
que defendemos en este Diario.
Nada altera su estalinismo
Veamos el caso del diputado Handal.
Desde que el señor Handal inició andadura como agitador
político, mucha agua corrió bajo los puentes de la
Historia. La mayor tragedia del Siglo XX fue la conquista de los
soviéticos de Europa oriental para establecer regímenes
comunistas. Y tan pronto eso ocurrió, se sublevaron alemanes,
húngaros, polacos, checos, al mismo tiempo que se dan graves
revueltas en rechazo del comunismo en el resto de países
subyugados. Todos los movimientos son aplastados por los tanques
soviéticos.
La letanía de horrores perpetrados por el comunismo no se
limita a Europa. China, Vietnam, Corea del Norte e Indonesia o caen
bajo bandas armadas comunistas, o logran emanciparse a costa de
un baño de sangre. Igual ha sucedido en África y ocurre
en Chile, Nicaragua, Colombia, Venezuela y primordialmente en Cuba.
Nada de esto logra ni conmover ni alterar las posturas y el estalinismo
del señor Handal.
Pese a lo que el señor Handal quiso dar a entender ayer en
la entrevista Frente a Frente, no existe ningún país
europeo, o nación desarrollada, que se gobierne con los esquemas
que el FMLN y el Partido Comunista salvadoreño vienen predicando
desde siempre.
La segunda, lo que fue un tema de nuestra intervención el
lunes en TCS, ni él ni nadie ha puntualizado cuáles
son los principios de justicia social que tengan que
cumplir las empresas del país para que las garanticen
en su existencia. Recomendaríamos al señor Handal
que intente comprender lo que es la vida en democracia y por qué
es fundamental respetar y defender las libertades de la persona.
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