| |

La
lección del SARS para China comunista
La
supresión gubernamental de noticias acerca de brotes locales
del mal permitió que la epidemia quedara fuera de control.
|
|
|
China todavía no
está siendo lo suficientemente trasparente acerca del
SARS como para satisfacer a la Organización Mundial
de la Salud y escasamente abierta acerca de otros temas que
son vitales para la vida de sus ciudadanos.
Foto EDH / AP
|
Lo mismo podría decirse del significado de la epidemia de
Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas
en inglés) en China. Desafortunadamente, los dirigentes de
China no han captado plenamente que el catastrófico mal manejo
de la crisis de salud es tanto un fracaso político como una
calamidad médica.
El nuevo presidente del país, Hu Jintao, ha conquistado elogios
por haber despedido a funcionarios incompetentes y ordenar la difusión
de estadísticas más oportunas acerca de la proliferación
del SARS, pero son necesarias reformas mucho más ambiciosas.
China todavía no está siendo lo suficientemente trasparente
acerca del SARS como para satisfacer a la Organización Mundial
de la Salud y escasamente abierta acerca de otros temas que son
vitales para la vida de sus ciudadanos. Hu aparentemente muestra
poco interés en modernizar el sistema político de
China.
En respuesta a la crisis del SARS, Hu ha vuelto la mirada a los
métodos comunistas deprimentemente familiares de exhortación
y regimentación. Entre estos se encuentra una orden tipo
Mao de construir un nuevo hospital para pacientes de SARS en escasamente
una semana. Las políticas de salud pública han sido
altamente punitivas, como el decreto dado a conmocer la semana pasada
en el que se amenaza con una posible ejecución a la gente
que sabiendas contagien el SARS.
Fines políticos
El osificado sistema político de China está fuera
de sincronización con la economía globalizada, orientada
al mercado, de China. Es también directamente responsable
por la respuesta inicial de Pekín al SARS. La supresión
gubernamental de noticias acerca de brotes locales del mal permitió
que la epidemia quedara fuera de control. Para el momento en que
las autoridades médicas supieron lo suficiente para empezar
a responder en forma eficaz, el virus del SARS había cruzado
las fronteras de China y se había tornado en un problema
internacional.
Las estadísticas económicas y de salud de China han
sido manipuladas desde hace tiempo con fines políticos. Los
periodistas y académicos que buscan datos más objetivos
corren el riesgo de ser enjuiciados por revelar secretos estatales.
Como resultado, fue excesivamente fácil para el gobierno
ocultar y luego restar importancia a la epidemia de SARS en sus
etapas primarias, cuando era más manejable.
Cuando Mijail Gorbachev reconoció la severidad del accidente
de Chernobyl y el mensaje que estaba trasmitiendo acerca del estado
decrépito del sistema soviética, procedió a
acelerar sus esfuerzos de reforma. Hu y los otros líderes
más importantes de Pekín deben extraer una lección
similar del manejo de China respecto del SARS.
Recomiendan no viajar a Taiwán
La Organización Mundial de la Salud amplió ayer su
alerta y recomendó que no se viaje a ninguna parte de Taiwán,
donde se reportan 35 casos nuevos de SARS al tiempo que las autoridades
advirtieron que el brote aún no ha alcanzado su tope.
Con 418 casos y 52 muertes, Taiwán muestra la tercera mayor
incidencia mundial del síndrome respiratorio agudo severo
después de China y Hong Kong. Más de 12 mil personas
están en cuarentena.
La OMS desaconseja viajar a Hong Kong y a muchos lugares de China,
incluida Pekín.
Mientras, el presidente Hu Jintao se realiza exámenes médicos
para estar seguro de que no estará enfermo del SARS cuando
se reúna el mes próximo en Francia con los líderes
de los países más industrializados del mundo, informaron
fuentes oficiales.
|
|