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Palabras
La ilusión de los mayas

“Maya”, en sánscrito remoto, significa “ilusión”. Casualmente, dentro del sentido cósmico, los mayas fueron una ilusión.

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Fue una cultura asombrosa, de misteriosas raíces, que desarrolla —entre otras cosas— el concepto cosmogónico del cero; que precisó un mapa exacto del tiempo en su astrología, y al igual que los hebreos, pudo, en cierta forma, predecir el futuro.

Este pueblo indio de la América meridional floreció como toda cultura iluminadas, pero desapareció misteriosamente, dejando sólo el recuerdo de sus pirámides, de sus restos arqueológicos, de su arquitectura, que era muy perfecta. Lo atestiguan las ruinas del Palenque, Ococingo, Tikal, Copán...

Sin embargo, al final de los tiempos, desaparecieron como toda ilusión, quedando vestigios de esa raza en los estados mejicanos de Chiapas y Tabasco, así como en la península de Yucatán, en Guatemala, y en El Salvador y Honduras...


El señor Schafik Handal, secretario general del Partido Comunista y líder de la fracción legislativa del FMLN, dijo en su perorata del lunes 12 que “La gran empresa debe ser garantizada en la medida que cumple con las leyes y los parámetros de justicia social”, lo que abre una olla de grillos. Por definición, conveniencia y necesidad, la mayoría cumple con leyes y regulaciones, además de estar sujeta a las más variadas exigencias, inspecciones y fiscalizaciones.

¿Pero qué quiere decir este señor con “justicia social”? ¿Existe en nación alguna códigos respecto a lo que es “la justicia social”? ¿La han definido las Naciones Unidas, o hay tratados académicos sobre el tema? Y mientras no se defina lo que debe entenderse por “justicia social”, cualquier habladuría al respecto no pasa de ser una elucubración sin fundamento, o lo que es peor, una excusa para perpetrar saqueos y barbaridades contra empresas y actividades perfectamente legítimas y que además benefician al conglomerado.

Por desgracia ya hemos pasado por esto, como en los años del loco. Entonces se dijo que ni el sistema financiero ni las empresas agroindustriales llenaban una función social, o cumplían con parámetros de “justicia social”.
 

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