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Preparan
funeral y esperan cadáver
Oraciones por el alma de niño muerto en E.U.
La
Unión. Hace cuatro días empezaron los rezos por el
eterno descanso de Jorge Torres, un niño que pereció
asfixiado en un furgón cuando viajaba como ilegal hacia Estados
Unidos.
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| Un salvadoreño se encontraba
entre las 19 personas que murieron asfixiadas en un furgón
en Texas, Estados Unidos. Foto Felipe
Ayala |
María Angela Torres recibió la noticia de la muerte
de su nieto Jorge de boca de su propia hija Dora Alicia, la madre
del menor.
Aun así, no se resigna. Mientras no vea el cadáver,
no lo aceptará, afirma.
Jorge Torres pereció asfixiado cuando viajaba de forma ilegal
en un furgón hacia Estados Unidos.
La tragedia ocurrió en Texas. Otros 18 inmigrantes perecieron
en el hecho.
Jorge, originario de San Alejo, iba a reunirse con su madre y hermana,
quienes se encuentran en ese país acogidas al Programa de
Protección Temporal.
Pero no alcanzó a llegar. La muerte lo esperaba poco después
de cruzar la frontera de Estados Unidos.
Resignados
María Angela tiene 65 años y adoraba a su nieto. Ella
no acepta lo ocurrido. Los familiares iniciaron los rezos por el
descanso del alma del niño, y el altar está preparado
para el día que el cadáver sea llevado.
La mujer recuerda que antes de que Jorge partiera conversó
con él, para tratar de persuadirlo del viaje.
Le hablaba de los peligros. Pero el niño no se preocupó.
El día que decida viajar al Norte, me iré, me
toque sufrir o morir, le dijo una vez.
El viaje
Parecía una broma. Jorge siempre decía: Me voy
para Estados Unidos, quiero ir a trabajar, ganar dólares
y estar junto a mi mamá y mi hermana.
Es más, quien tenía que partir era José, su
hermano de 17 años. Así lo había dispuesto
su madre.
Pero en una conversación telefónica con ella, el joven
le manifestó que prefería quedarse y estudiar.
Fue entonces que los preparativos se enfocaron en Jorge.
Era el tema de conversación del menor con sus amigos. Les
decía que pronto partiría. Estaba entusiasmado con
el viaje y ya había abandonado la escuela.
El 25 de abril, María Angela llegó a visitar a Jorge
y su hermano José, quienes vivían solos.
Ahí supo que el primero había viajado al Norte
con un amigo. Solo llevó dos mudadas de ropa,
le dijo su otro nieto.
A los 12 días, el muchacho le habló desde México
y optimista le pidió que no se preocupara por él.
Afirmó que estaba bien y se mantenía decidido a llegar
a Estados Unidos.
Fue lo último que oyó doña María Angela
de labios de su nieto.
Ella sufre. Ve los preparativos para recibir el cadáver,
asiste a las jornadas de oración que realizan en su memoria
familiares y amigos, recibe condolencias y aun así no se
resigna.
La mujer espera ver el cadáver para aceptar la muerte de
su nieto.
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