Turismo
 
Inicio del Sitio Miércoles 21 de mayo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Opinando
Hay un común denominador

Tal es: el beneficio de El Salvador, el progreso de nuestro país, que involucra el bienestar de los salvadoreños, por lo que estamos seguros de ser este el fin que perseguimos y ardientemente anhelamos.

Carlos Adalberto Fonseca*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Lo cual es hoy de capital importancia y, sobre todo, cuando se avecinan unas elecciones presidenciales cuyo resultado será decisivo.

Pues o continuamos en la construcción de un sistema democrático en que estamos empeñados, o marcamos un retroceso al plan bajo una dictadura estatal, en donde un solo partido —bien conocido— y un grupo con espíritu de arrasar lo hecho, nos sitúe en el bando de países de socialismo radical. O sea que cada uno en lo personal y cada filiación política en particular, con denuedo, debe trabajar por sacar adelante los patrióticos ideales anteriormente dichos.

Lo que no se logrará con antagonismos sin sentido, con actuaciones violentas, con ánimo de destrucción y anulación de lo bueno que otros han hecho, únicamente porque no piensan como nosotros. Debemos estar conscientes de que no será con acciones revanchistas y agresivas que se solucionarán los urgentes y graves problemas que nos agobian. De ahí lo peligroso que es azuzar a las masas ignorantes, pues a estas, una vez enardecidas y desbocadas, nadie, ni los mismos azuzadores, las podrá contener. Y las que en su desenfreno no respetarán nada, ni a ellos mismos.

Por eso esperamos que a los líderes violentos, con mentalidades ancladas en el pasado, se les excluya y aleje, para no tener que lamentar actuaciones como la de un jefe de fracción en la sesión inaugural de la Asamblea Legislativa. Porque de otra manera llevarán al fracaso cualquier intento de mejorar un sistema de gobierno que no se adecue a su venenoso y fanático pensamiento, díganlo las debacles que desencadenaron Stalin, Hitler y actualmente Fidel Castro, quien, en su despiadada ceguera, tiene sometido al noble pueblo cubano con temor, hambre y desesperación.

Sin embargo, es oportuno aclarar que no estamos ocultando y menos olvidando los grandes abusos de algunos políticos de gobiernos recientes. Por lo que creemos que es un deber ciudadano, con alto espíritu patriótico, corregir los excesos. Pero sin revanchismos ni venganzas.

Demos así al mundo un ejemplo de lo que puede hacer un pueblo como el nuestro, amante de la paz y del sistema democrático. Pues somos una nación “que ha tenido que hacerse con alma y cuerpo en el fuego, como se funde el bronce, o como se elabora una estatua, a golpes de cincel y de voluntad”.

Hay que unir esfuerzos, hay que concienciar a la gente de la gravedad del momento y que no prestemos atención ni creamos en promesas de que no habrá radicalismos, de que el sistema de libres empresa será respetado, de que continuarán la libertad de pensamiento, de religión y de tránsito. Ofrecimientos que se han hecho en otras latitudes y después impunemente no se cumplen.

“Tampoco basta con declarar que amamos a nuestra patria, porque amarla ha de ser trabajar para engrandecerla, y cuanto repitamos que la queremos más, tendremos que construirla al tamaño de nuestro amor”.
*Lic. en Filosofía y Dr. en Derecho.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal