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Palabras
Nunca le prometas al tiempo
Nunca
le prometas al tiempo tu vida ni tu amor. El tiempo es un desierto
largo donde se aburre la muerte de esperar. No hagas promesas al
tiempo y sus substancias deteriorantes.
Déjalo que destruya mientras tanto, mientras se presenta
el futuro, que construya vida, que carcoma edificaciones y las derrumbe,
que sepulte casas en sus arenas, que borre caminos, que envejezca
la piel, que aniquile a los tiranos, que llegue la siega, la cosecha
y la vendimia...
Pero A. seguía hablando a solas, mirando por la ventana cuadrada
y amarilla del verano... Estaba entonces llena de ilusiones. Tal
vez enamorada. Y siguió murmurándose promesas.
Olvidando aquello de no indagar el futuro.
Dia a Dia
Toda empresa que se dedica a actividades lícitas cumple
una extraordinaria e imprescindible función social. La manufactura,
el comercio, los transportes, la prestación de servicios,
la agroindustria, el turismo, las comunicaciones y lo que fabrica,
vende y suministra llenan necesidades vitales de un conglomerado,
generan y sostienen empleos, son el único soporte de los
gobiernos y constituyen el principal motor del progreso de una nación.
Obviamente, actividades que van contra la ley, que se basan en el
crimen y que socavan los fundamentos morales y legales de un pueblo
son todo lo contrario. No llenan ninguna función social
el narcotráfico, la trata de blancas, el lavado de dinero,
el contrabando, el cuatrerismo. Un narcoterrorista colombiano destruye
a su país y envilece aquellos que caen en sus garras. Igual
cosa ocurre con el contrabando de armas y las asociaciones ilícitas
de grupúsculos que aparentan ser negocios normales.
Las empresas crean empleo y pagan salarios, ayudan a incorporar
nueva tecnología al trabajo de un país, se esfuerzan
por competir y ser eficientes, sostienen con sus impuestos la labor
pública y son un enlace con el mundo.
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