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La
nota del día
Hoteles
privados y bellas jineteras
En
su desalmada agresión a la salud de los salvadoreños,
los huelguistas del ISSS se oponen a toda privatización,
incluyendo la concesión de servicios a operadores privados
.
Un lector nos escribe comentando nuestro editorial del viernes 16,
en el que señalamos la crítica dependencia del régimen
de Fidel Castro de los operadores privados de turismo. En
todo el Hemisferio, señala, los comunistas satanizan
la privatización, atribuyéndole ser la causa de la
pobreza de nuestros países. Pero al hacerlo olvidan un hecho
clave: sin inversionistas privados y sin la estructura de servicios
turísticos que han levantado, Cuba colapsaría.
En adición a ello, dice, hay otro factor, también
privado, que enlaza con el turismo: la venta de favores
carnales por jóvenes de uno y otro sexo, que los brindan
a cambio de una cena y una noche de fiesta. La contrapartida a las
cadenas hoteleras privadas, son las jineteras y los
gigolós.
El turismo es la principal industria cubana, el sustituto del azúcar,
que antes de Castro dominó la economía. Mientras la
producción azucarera va en descenso y el régimen se
ha visto forzado a cerrar o abandonar más y más ingenios
y plantaciones, prosperan la hostelería y los servicios conexos.
Los bajos precios, la belleza de las playas caribeñas, la
gran oferta en diversión, incluyendo los cabarés que
existieron desde siempre, la oferta gastronómica, todo manejado
por empresas privadas, son la principal fuente de divisas del régimen.
Privadas son las bellas muchachas que a cambio de atención
y comida escapan al socialismo de Fidel por una o pocas noches.
Privados son los jóvenes que alegran la vida de envejecidas
capitalistas europeas como la Montiel, o de los gays que como moscas
acuden al festín.
La prostitución a cambio de comida o un poco de dinero,
nos dice el lector, es una de las facetas inescapables del
comunismo. Sucedía en Varsovia bajo Gomulka, sus antecesores
y sucesores socialistas. Grises eran las calles y triste, tremendamente
triste, la mirada de las mujeres que por doquier se encontraban
en la noche. Pasó con los sandinistas y pronto irán
apareciendo por millares en Venezuela a medida que el país
se empobrezca bajo el comunista Chávez.
En Cuba vale lo que aquí denuncian
¿Dónde están, podemos preguntarnos, esas decenas
de miles de brillantes administradores que iban a realizar los milagros
con la llegada de Castro al poder hace casi medio siglo? ¿No
se ofreció sacar a Cuba del monocultivo, diversificar
la economía, fundar bonancibles empresas en manos del pueblo,
erradicar la pobreza e inundar la isla de riqueza? Cuba hoy en día
presenta dos realidades: la del mundo turístico, con sus
hoteles, su desenfado y sus maracas, y las ruinosas ciudades y campos
donde vegetan los cubanos. Castro despotrica de manera permanente
contra el capitalismo y castiga con severas penas a los pobres cubanos
que tienen un saloncito de belleza en sus casas. Pero el dictador
se cuida muy bien de no atacar a las compañías hoteleras
que se valen del trabajo casi esclavizado de los cubanos, para competir
con otros destinos turísticos en América, África
y Asia.
En su desalmada agresión a la salud de los salvadoreños,
los huelguistas del ISSS se oponen a toda privatización,
incluyendo la concesión de servicios a operadores privados.
Pero concesionar servicios a empresas privadas lo hace Castro, e
inclusive contrata empresas salvadoreñas como TACA, por su
eficiencia y gran calidad de lo que hace. El discurso de los comunistas
es uno, pero las realidades son otras.
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