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Especialista mexicano revisa la experiencia del Tlcan
“Protejan a los sectores sensibles de la economía”

Descuidar algunos renglones de alto impacto social al negociar un TLC es un error que se puede pagar muy caro.

Omar Cabrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Héctor Lugo, Secretario de Desarrollo Agropecuario del Estado de Querétaro. Foto: Oscar Payés
A diez años de vigencia del primer Tratado de Libre Comercio (TLC) de la historia, resulta innegable que México cometió algunos errores en la negociación.

Héctor Lugo Chávez participó en el “cuarto de al lado” durante el proceso que culminó con el establecimiento de un área de libre comercio entre su país, Canadá y Estados Unidos.

Actualmente trabaja, junto a otros funcionarios, en un análisis sobre el impacto que ha tenido el tratado en la economía mexicana.

Lugo Chávez asegura que en el sector agropecuario son más los mexicanos perjudicados que los beneficiados por el acuerdo comercial.

Ello es así porque “de los cinco millones de productores que hay en el campo mexicano, la mayoría son productores de maíz”.

La lección para otros países que negocien tratados similares es que deben proteger a sus sectores sensibles, aconseja el experto.

Claroscuro

Según Lugo Chávez, el balance del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) tiene luces y sombras.

Para México, el acuerdo significó un incremento de las exportaciones tal que en 2002 logró un superávit de $25,000 millones frente a Estados Unidos.

Los productores mexicanos de frutas, hortalizas y especias aromáticas están del lado de los ganadores.

Junto a ellos se ubican los agroindustriales, que exportan frutos del campo procesados.
Lugo Chávez sostiene que las claves para triunfar en el exigente mercado estadounidense de alimentos han sido la higiene y la calidad.

Dos factores que, sin embargo, no han bastado para evitar daños a los productores de granos básicos.

México se comprometió en el Tlcan a permitir el ingreso libre de aranceles de 3 millones 300 mil toneladas anuales de maíz.

Lo hizo frente a un país que produce 100 millones de toneladas de maíz y que “tiene sobrantes para exportarle a todo el mundo”, señala el experto.

Como resultado de la alta tecnificación y de los subsidios que reciben los productores estadounidenses, su maíz tiene un precio menor al maíz doméstico que se vende en México.

El grano importado presionó los precios a la baja y los productores aztecas tuvieron que vender más barato.

Lugo Chávez asegura que por años los campesinos mexicanos que cosechan maíz estuvieron “apretados”.

Otros expertos sostienen que muchos de estos agricultores son ahora emigrantes indocumentados al norte del Río Grande.

México también ha tenido experiencias desalentadoras con el comercio de carne de pollo.
Mientras que los avicultores estadounidenses han inundado el mercado azteca con piezas de desecho (carnes negras), sus vecinos mexicanos no han tenido éxito entre los consumidores americanos.

Ambos problemas, sobre todo el del maíz, generaron protestas de organizaciones que exigieron una revisión del tratado comercial.

Lugo Chávez asegura que un buen TLC debe incluir instrumentos que permitan corregir situaciones de daño a sectores específicos.

Los instrumentos

Para el caso del maíz y el frijol, México y Estados Unidos acordaron que si las importaciones deprimían los precios, el país afectado podía establecer aranceles de protección para las importaciones que excedieran ciertos montos.

De esta forma, el arancel encarece al grano importado y desincentiva la importación.
Para el caso del sector avícola, la solución fue alargar por cinco años más el plazo para la eliminación de aranceles. Mientras ese momento llega, el impuesto se mantiene en 49%, detalló el experto.

Luego agrega que los países no sólo deben saber negociar estos instrumentos, sino también saber aplicarlos una vez que el acuerdo esté vigente.

El experto también sugiere tener cuidado con la complicada terminología técnica que contienen los textos.

“Hay que tener mucho cuidado con la terminología que se maneja dentro de esos tratados, para que uno entienda e identifique bien qué es lo que quiere decir una palabra, porque eso va a traer repercusiones en un futuro”, destacó el especialista mexicano.

Héctor Lugo Chávez en Breve

El especialista vino al país invitado por el Ministerio de Economía. Actualmente se desempeña como secretario de Desarrollo Agropecuario del Estado mexicano de Querétaro.

- Es licenciado en Derecho con especialización en Derecho Agrario, por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).

- Ha trabajado en la elaboración de anteproyectos de ley en materia agropecuaria y ha coordinado trabajos en materia de registros y conflictos agrarios.

- Es agricultor de granos y hortalizas en el estado de Guanajuato.

- Ha sido investigador del Banco Mundial sobre estudios sociales en Chiapas.

- Fue profesor investigador en la materia de Derecho Agrario en la Universidad Autónoma de Chapingo (México).

Habla la voz de la experiencia

La clave de la firma de un TLC es poder usar los instrumentos que el propio tratado tiene para protección de algunos sectores que se consideran sensibles.

No podríamos exportar maíz a EE.UU. porque es -como decimos en México- como enseñarle el Padrenuestro al señor cura.

 

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