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Matrix
engendrada
Alguien
juega con nosotros... para los griegos los culpables del destino
humano eran los dioses... para los hermanos Wachowsky... es la Matrix
Después
de esperar impacientes durante meses, los fanáticos de la
ahora considerada película de culto Matrix podrán
asistir nuevamente al espectacular banquete de acción y efectos
especiales que esta segunda parte Recargada (Reloaded)
ha prometido. Y si esto no es suficiente, la tercera parte (Revolutions)
está a la vuelta de la esquina junto con nueve cortos animados
basados en las líneas conceptuales establecidas por Matrix.
El menú parece un poco exagerado pero así funcionan
las cosas en Hollywood.
Sin embargo, Matrix esconde en sus entrañas algo más
que imágenes espectaculares, su temática se basa en
una corriente de pensamiento que ha existido durante algún
tiempo y de la cual hasta ahora el mundo ha comenzado a enterarse,
es la filosofía que comparten tanto los fanáticos
a los mangas y a las corrientes del animé japonés,
así como los maniáticos de las computadoras, una filosofía
que no se apega a las formas tradicionales de ver la realidad, y
según ésta, a decir verdad, existen otras realidades
alternas principalmente una que se encuentra en el cyber espacio,
es decir, en el Internet, la red de computadoras de la que cada
vez dependen más las comunicaciones humanas y que posee sus
propias reglas, jerarquías y organización social,
donde las personas pueden adoptar cuerpos virtuales que interactúen
y se relacionen entre sí en ambientes que simulan la realidad.
Es gracias a este auge en las comunicaciones electrónicas
(que ya no son de uso exclusivo de una minoría) que el éxito
de Matrix es posible, ya que conceptos como la red o
la realidad virtual se convierten en algo familiar.
Pero esta película, con todo lo novedoso que pueda traer
en su propuesta visual, parte de una idea bastante antigua y su
premisa fundamental se remonta hasta los mismos orígenes
de la literatura de ciencia ficción que plantea el eterno
conflicto entre el Hombre y la Máquina.
Hablando ya en el ámbito cinematográfico, películas
como Metrópolis del director Fritz Lang en 1927
han abordado exactamente la misma problemática: la humanidad
que es dominada por las máquinas y que lucha por su supervivencia.
Vale la pena mencionar que la producción de Lang, nada tiene
que envidiarle a Matrix en su planteamiento oscuro de un futuro
nada acogedor.
Más adelante estas visiones post-apocalípticas retomaron
mucha fuerza en las historietas y animaciones provenientes de Japón,
un género que ha cobrado cada vez mayor importancia y cuyas
influencias comienzan a notarse actualmente en las producciones
norteamericanas.
Influencias
Los hermanos Andy y Larry Wachowsky creadores de Matrix
han afirmado abiertamente que sus influencias son asiáticas,
es por eso que no extraña la similitud que existe entre su
obra y algunas obras maestras del animé como Ghost
in the Shell, filme animado que se basa en el cómic
de Masamune Shirow y que nos plantea una problemática que
involucra el dominio cibernético: en este caso la humanidad
ha llegado al extremo que los cuerpos humanos han sido sustituidos
por cuerpos robóticos (cyborgs) con capacidades físicas
extraordinarias y una habilidad que les permite una conexión
a la Red Mundial de computadoras mediante un puerto que se encuentra
en la nuca: ¿Suena familiar?
Hay muchos ejemplos, ya sea de cómics o películas
animé anteriores a Matrix que abordan la temática
de forma aún más compleja, con un tratamiento visual
apocalíptico y donde la realidad es presentada como un engaño
o algo contra lo cual se debe luchar.
¿Deja vu?
Otra importante serie japonesa llamada Serial Experiments
Lain, presenta una historia que parece ubicar a Matrix en
el bochornoso terreno del plagio: La protagonista descubre que existe
otra realidad al interior de la red que conecta las computadoras
del mundo, y que lo que se percibe como real no es más que
una alucinación colectiva, inclusive hay una droga que al
ser ingerida permite una mejor conexión al mundo virtual,
¿nuevamente, suena familiar?
Probablemente, la mayor diferencia que existe entre Matrix y todo
el universo de influencias animé menos conocidas que se amontonan
bajo su sombra, es que la primera es ahora objeto de adoración
mundial, logrado en gran parte gracias a un buen manejo del merchandising
y a su extensa campaña publicitaria, mientras que sus hermanos
asiáticos jamás contarán con este recurso,
ni el apoyo monumental de un estudio cinematográfico como
la Warner Brothers. Sólo queda esperar que Matrix Reloaded
por lo menos le haga justicia a la concepción filosófica
que la engendró y que no sea del todo absorbida por esa otra
realidad que es aún más oscura y engañosa:
Hollywood.
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