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Opinando
Se necesita un Presidente
Un
complemento sería su disposición de hacer suyos los
colores de la bandera del país al asumir como primer mandatario.

La semana pasada abordamos dos ejemplos de la vida real. Ahora
seguimos con otros dos.
Falta apenas un año para que tome posesión un nuevo
Presidente. Recién pasadas las elecciones de diputados y
alcaldes, la noticia y el tema político gira alrededor de
las expectativas de los futuros precandidatos o candidatos a ocupar
el más alto cargo político del país: la Presidencia
de la República.
Si se tratara de un simple cargo bastaría con sacar un anuncio
que más o menos dijese: requisitos___, se ofrece ___, interesados
favor enviar su currículum vitae a la caja N°_ . Pero
se trata de aspirar al cargo de primer mandatario de un país
con serios problemas de orden social, económico, político,
ambiental y cultural.
Se trata de coordinar un Poder Ejecutivo que sea capaz, junto con
los otros poderes del Estado, de mejorar la calidad de vida de más
de seis millones de habitantes, ocho millones quizá en el
2009 en el mismo territorio; de ampliar y mejorar la calidad de
los servicios de educación y de salud pública; de
combatir la corrupción en el Estado y en la sociedad civil;
de combatir el crimen organizado; de instaurar una democracia y
una participación directa del pueblo en las decisiones trascendentales;
de reducir la pobreza extrema y erradicar la pobreza relativa; de
fortalecer el sistema jurídico y la seguridad jurídica;
de respaldar la libertad de expresión y de prensa, y de respetar
el resto de los derechos humanos y las libertades individuales.
También es urgente que ese ciudadano Presidente coordine
un gobierno que agote los esfuerzos por sanear el medio ambiente
y establezca sistemas de respuestas a catástrofes naturales
como huracanes, inundaciones y terremotos; propicie un sistema productivo
eficaz, competitivo y de equidad en la distribución del ingreso
generado; reduzca sustancialmente los déficit fiscal y comercial;
disminuya en forma significativa y responsable la deuda gubernamental,
a fin de propiciar junto a un crecimiento sostenido generador de
empleo, una estabilidad macroeconómica, en el sentido estricto
del termino. La labor social sería intensa, pues están
en juego el bienestar presente y futuro de generaciones de salvadoreños
que aspiran disfrutar de los beneficios del crecimiento y la globalización.
La lista de las funciones de un nuevo Presidente resulta extensa.
Lo que se ha mencionado es a manera de ejemplo. Por otra parte,
es requisito necesario en el perfil del candidato que sea una persona
íntegra, honesta y con mucha ética profesional. Sobre
todo, deberá tener una mística de entrega y servicio
a los legítimos intereses del pueblo que lo elige. Ser Presidente
de todos los salvadoreños tendrá que ser una realidad
más que una promesa.
ARENA definió los requisitos básicos, entre los cuales
figuran los siguientes: Primero, los establecidos en el artículo
151 de la Constitución de la República. Segundo, tener
capacidad, honestidad, moralidad y liderazgo y, finalmente, poseer
instrucción y preparación profesional idónea
para fungir como Presidente. Y una vez elegido, adquirir el compromiso
formal y por escrito de gobernar el país de acuerdo con los
principios de una auténtica economía social de mercado.
Independiente de los colores y de la ideología a que directa
e indirectamente hace alusión el partido político
en referencia, el perfil mencionado tiene parte de los aspectos
fundamentales para un ciudadano con potencial para ejecutar las
funciones que El Salvador requiere de su futuro Presidente.
Un complemento importante sería su disposición de
hacer suyos los colores de la bandera del país al ser investido
como primer mandatario y adquirir el compromiso formal y por escrito
de gobernar con el pleno convencimiento de hacer prevalecer los
principios colectivos sobre los individuales.
En adición, debe poseer carisma, capacidad de liderazgo,
probidad comprobada y una capacidad efectiva de convocatoria y de
concertación. Podíamos exigir mucho más, pero
si en nuestra licitación encontrásemos un ciudadano
salvadoreño que reúna los requisitos antes señalados,
un gran número de abstencionistas y ausentistas saldrían
de su letargo para ejercer el voto, y por que no, hasta algunos
hermanos lejanos podrían venir al país exclusivamente
a ejercer ese derecho.
*Economista.
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