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La
nota del día
Parlamentar
o dar fuego
El buen quehacer parlamentario exige (aunque no tiene la fuerza
para lograr que se cumpla) que la gente piense, defienda sus posturas
y acepte los argumentos y superiores experiencias de otros.
Un diputado del PCN dijo hace unos días que la oposición
contaba con la fuerza para revertir todos los vetos presidenciales
a los partos legislativos. A Dios gracias, no fue el caso con la
ley de amnistía, y Dios mediante, no necesariamente ha de
serlo en el futuro, pese al sólido, fraternal y pasmoso maridaje
entre pecenistas y comunistas.
¿Cuál es la razón de ser de parlamentos, legislaturas
y democracias? Lo esencial del sistema es plantear, debatir, concertar,
discrepar, sobreponerse. Se parte de una realidad: que nadie es
dueño absoluto de la verdad. También hay otra condición
que las partes con mentalidad democrática reconocen: nadie
llega a legislaturas, o al poder, con el mandato de derrumbar la
totalidad de lo construido antes de su tiempo.
Lo que declaró el señor diputado, sin embargo, no
encaja dentro del espíritu de un régimen democrático,
o con la sensatez y la moral. No encaja porque el mejor interés
de un pueblo demanda que las posiciones de los políticos,
y de los participantes en la vida pública, se basen en lo
sensato, lo honesto y lo moral, no en consignas, fanatismos o posturas
irreductibles. El buen quehacer parlamentario exige (aunque no tiene
la fuerza para lograr que se cumpla) que la gente piense, defienda
sus posturas y acepte los argumentos y superiores experiencias de
otros. Así como va el asunto, la alternativa es que cuando
una de las partes no logra por las buenas sus propósitos,
se tira a la calle, coloca bombas, amenaza, perpetra secuestros,
cierra fronteras, corta servicios públicos, paraliza la labor
de los hospitales. O hacen lo que digo, o le doy fuego a la
casa.
Buses que se parten en dos al accidentarse
Muy distinto iría el país si en vez de los actos de
fuerza y la ceguera de los comunistas y de ahora sus aliados pecenistas,
entre todos los parlamentarios buscaran las mejores soluciones a
los problemas que agobian al conglomerado. Tendría que comenzar
la oposición reconociendo lo que de bueno se ha hecho (como
reducir la pobreza), y dar por sentado que el mundo pasa por muy
malos tiempos. No hay que ignorar lo que ocurre fuera y pretender
que el gobierno es culpable hasta del mal clima y de los terremotos.
La alianza pecenistas-comunistas ha conseguido que no se retiren
de la circulación los buses/chatarra. Una iniciativa del
gobierno, que se aplica en todos los países civilizados (cuidar
por el estado de los buses y la contaminación) chocó
aquí contra la alianza. De allí que continúen
los buses y automotores casi inservibles envenenando el aire que
respiramos, y que además esas unidades de transporte
público se partan en dos al accidentarse, como sucedió
el jueves pasado en el bulevar del Ejército. Por fortuna,
el aparato iba vacío y no hubo víctimas personales.
Ése es el grave problema que enfrenta el país: que
la oposición se oponga a todo por más sensatas que
sean las propuestas, en aras de la cubanización de El Salvador
y las venganzas que piensan perpetrar. Debe atenderse a lo que dijo
el Ministro de Hacienda, de que no hay esquema perfecto y siempre
hay que pulir, reformar, abrogar, añadir. Pero eso es una
cosa, y otra muy distinta querer arrasar con el sistema entero,
para gloria de una pacotilla de fanáticos.
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