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Orientando
Conozcamos la reforma al sistema de pensiones
Sobre
los comentarios adversos que se escuchan sobre el desempeño
del nuevo sistema de pensiones, es preciso señalar que la
fuente de tales malestares ya fue subsanada.
La reforma al sistema de pensiones, en vigencia desde enero de
1997, trajo consigo importantes cambios no sólo en el área
de pensiones, sino también en otras esferas de la seguridad
social. De estos cambios muy poco se dice y, generalmente, los comentarios
y críticas se enfocan en señalar el aspecto estrictamente
relacionado con la pensión, dejando de lado distorsiones
que se debieron corregir para que la reforma tuviese un carácter
integral. Es imprescindible dar a conocer detalles sobre los beneficios
que la reforma ha significado en todos los campos, puesto que ello
ayuda a crear mayor conciencia previsional y pelear por tales derechos.
En el contexto de la reforma al sistema de pensiones, los trabajadores,
tanto de los sectores público y municipal como del privado,
cuentan con un programa de créditos para vivienda, administrado
por el Fondo Social para la Vivienda, lo que eliminó la obligación
de cotizar a la institución a trabajadores y empleadores.
Previo a la reforma, únicamente los trabajadores del sector
privado tenían acceso a dichos créditos como contraparte
de una cotización del trabajador y el respectivo aporte del
empleador.
Por otra parte, la reforma de pensiones permitió que se ordenara
el régimen de salud administrado por el ISSS, mediante la
unificación de las condiciones de acceso con el régimen
general de salud para todos los trabajadores cotizantes. Esto permite
que los trabajadores de los sectores público y municipal
obtengan subsidios por incapacidad laboral hasta por un período
de un año, beneficio con el que no contaban antes y que hoy
confirma la aplicación de los principios de equidad y suficiencia
en la prestación de esos servicios.
La reforma al sistema de pensiones también amplió
algunos beneficios que eran restringidos previamente. Por ejemplo,
las viudas y las sobrevivientes tenían derecho a pensión
siempre y cuando cumplieran con la edad de 55 años. Ese beneficio
es otorgado hoy en día también al viudo y al conviviente
sin importar la edad. Ciertamente, se tendrá que cumplir
con determinadas formalidades para obtener el beneficio. Pero eso,
en la práctica, es secundario, de tal manera que lo impactante
es la ampliación de la cobertura en términos de los
beneficios para las personas.
En la misma línea de lo anterior, los hijos sobrevivientes,
si estudian, tienen derecho a recibir pensión hasta cumplir
24 años; antes se restringía hasta la edad de 21 años.
Sin duda, esto representa un cambio sustancial en función
de lograr una mayor protección para los hijos cuando más
se requiere. Además, el hijo o hija, con invalidez configurada,
tendrá derecho a pensión de sobrevivencia por vida.
Asimismo, la reforma trajo un mejoramiento sustancial del valor
de la pensión mínima, cuyo monto en 1996 era de $62.8.
En estos momentos es de $100, gracias al mecanismo de ajuste existente
en la Ley del Sistema Ahorro para Pensiones, que relaciona los cambios
experimentados en el salario cotizable con los recursos existentes
en el fisco.
Finalmente, sobre los comentarios adversos que se escuchan sobre
el desempeño del nuevo sistema de pensiones, es preciso señalar
que la fuente de tales malestares ya fue subsanada con el Decreto
Especial aprobado por la Asamblea Legislativa para la equiparación
de los beneficios por vejez en el sistema nuevo con relación
al antiguo; no obstante, debemos recordar que un sistema de pensiones
no sólo entrega pensiones por vejez. Cabe hacer la aclaración
que los beneficios por invalidez y sobrevivencia son mucho mayores
en el sistema de AFP que en el sistema antiguo de pensiones. Prueba
de ello es que la Superintendencia de Pensiones no ha recibido ninguna
denuncia relacionada con esos beneficios. Bueno es, entonces, reconocer
que el nuevo sistema tiene sus fallas, que son corregibles en el
tiempo, pero también que los beneficios que ha traído
son cuantitativa y cualitativamente superiores a los que ofertaba
el sistema anterior, plagado de distorsiones y vicios perversos.
*Economista.
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