Turismo
 
Inicio del Sitio Lunes 19 de mayo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Orientando
Conozcamos la reforma al sistema de pensiones

Sobre los comentarios adversos que se escuchan sobre el desempeño del nuevo sistema de pensiones, es preciso señalar que la fuente de tales malestares ya fue subsanada.

Víctor A. Ramírez*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

La reforma al sistema de pensiones, en vigencia desde enero de 1997, trajo consigo importantes cambios no sólo en el área de pensiones, sino también en otras esferas de la seguridad social. De estos cambios muy poco se dice y, generalmente, los comentarios y críticas se enfocan en señalar el aspecto estrictamente relacionado con la pensión, dejando de lado distorsiones que se debieron corregir para que la reforma tuviese un carácter integral. Es imprescindible dar a conocer detalles sobre los beneficios que la reforma ha significado en todos los campos, puesto que ello ayuda a crear mayor conciencia previsional y pelear por tales derechos.

En el contexto de la reforma al sistema de pensiones, los trabajadores, tanto de los sectores público y municipal como del privado, cuentan con un programa de créditos para vivienda, administrado por el Fondo Social para la Vivienda, lo que eliminó la obligación de cotizar a la institución a trabajadores y empleadores. Previo a la reforma, únicamente los trabajadores del sector privado tenían acceso a dichos créditos como contraparte de una cotización del trabajador y el respectivo aporte del empleador.

Por otra parte, la reforma de pensiones permitió que se ordenara el régimen de salud administrado por el ISSS, mediante la unificación de las condiciones de acceso con el régimen general de salud para todos los trabajadores cotizantes. Esto permite que los trabajadores de los sectores público y municipal obtengan subsidios por incapacidad laboral hasta por un período de un año, beneficio con el que no contaban antes y que hoy confirma la aplicación de los principios de equidad y suficiencia en la prestación de esos servicios.

La reforma al sistema de pensiones también amplió algunos beneficios que eran restringidos previamente. Por ejemplo, las viudas y las sobrevivientes tenían derecho a pensión siempre y cuando cumplieran con la edad de 55 años. Ese beneficio es otorgado hoy en día también al viudo y al conviviente sin importar la edad. Ciertamente, se tendrá que cumplir con determinadas formalidades para obtener el beneficio. Pero eso, en la práctica, es secundario, de tal manera que lo impactante es la ampliación de la cobertura en términos de los beneficios para las personas.

En la misma línea de lo anterior, los hijos sobrevivientes, si estudian, tienen derecho a recibir pensión hasta cumplir 24 años; antes se restringía hasta la edad de 21 años. Sin duda, esto representa un cambio sustancial en función de lograr una mayor protección para los hijos cuando más se requiere. Además, el hijo o hija, con invalidez configurada, tendrá derecho a pensión de sobrevivencia por vida.

Asimismo, la reforma trajo un mejoramiento sustancial del valor de la pensión mínima, cuyo monto en 1996 era de $62.8. En estos momentos es de $100, gracias al mecanismo de ajuste existente en la Ley del Sistema Ahorro para Pensiones, que relaciona los cambios experimentados en el salario cotizable con los recursos existentes en el fisco.

Finalmente, sobre los comentarios adversos que se escuchan sobre el desempeño del nuevo sistema de pensiones, es preciso señalar que la fuente de tales malestares ya fue subsanada con el Decreto Especial aprobado por la Asamblea Legislativa para la equiparación de los beneficios por vejez en el sistema nuevo con relación al antiguo; no obstante, debemos recordar que un sistema de pensiones no sólo entrega pensiones por vejez. Cabe hacer la aclaración que los beneficios por invalidez y sobrevivencia son mucho mayores en el sistema de AFP que en el sistema antiguo de pensiones. Prueba de ello es que la Superintendencia de Pensiones no ha recibido ninguna denuncia relacionada con esos beneficios. Bueno es, entonces, reconocer que el nuevo sistema tiene sus fallas, que son corregibles en el tiempo, pero también que los beneficios que ha traído son cuantitativa y cualitativamente superiores a los que ofertaba el sistema anterior, plagado de distorsiones y vicios perversos.
*Economista.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal