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El
signo de los tiempos
A diez años de un nuevo orden mundial
En
nuestra América, otro mal ejemplo nos ofrece Cuba con su
régimen despótico, sin elecciones libres, etc., desde
hace más de 43 años, contrariando todos los principios
consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
El
11 de septiembre de 2001 ha sido el histórico día
en que arranca un nuevo orden en el mundo. En tal fecha, mes y año
es que se produce nunca imaginable la horrenda destrucción
de las famosas Torres Gemelas y un sector del edificio del Pentágono,
símbolos del poderío económico y militar de
Estados Unidos.
A raíz de ese suceso, de inmediato el presidente Bush emite
una declaración de guerra, pronunciada ante el Congreso de
su nación, no contra un país determinado, sino contra
un fenómeno que quiere arrasar nuestra civilización
cristiana occidental, fenómeno que él lo llama terrorismo,
dando un plazo de duración a ese fenómeno de diez
años y advirtiendo clara y expresamente a los pueblos del
mundo: O están con nosotros o contra nosotros.
Asimismo, menciona a tres países como los ejes del
mal: Iraq, Irán y Corea del Norte.
Esa declaración de guerra podría llegar hacer para
muchos la tan anunciada Tercera Guerra Mundial, por
todas las consecuencias que acarrearía consigo, comenzando
con los cambios sustanciales en las Naciones Unidas, especialmente
en el Consejo de Seguridad, que no respondió como debía
hacerlo en el caso de Iraq y puso en grave riesgo la paz mundial.
Las Naciones Unidas surgieron en 1945, con el loable propósito
en su Art. 1 No. 1 de Mantener la paz y seguridad internacionales
con el fin de tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y
eliminar amenazas a la paz.... El Consejo de Seguridad al
no cumplir con su cometido, dando largas al régimen iraquí,
obligó a hacerlo a Estados Unidos y sus aliados, en plan
de prevenir y eliminar amenazas a la paz....
En nuestra América, otro mal ejemplo nos ofrece Cuba con
su régimen despótico, sin libertades fundamentales,
sin elecciones libres, etc., desde hace más de 43 años,
contrariando todos los principios consagrados en la Carta de las
Naciones Unidas, donde se reafirma la fe en los derechos fundamentales
del hombre, en la dignidad y valor de la persona humana, derechos
que flagrantemente se violan todo el tiempo, aplicando la pena de
muerte o encarcelando con penas de más de 25 años
por el abominable crimen de disentir contra el régimen
imperante o de buscar la libertad en otro país, que la tiranía
de Castro le niega a sus ciudadanos.
¿Qué hacen las Naciones Unidas al respecto?, absolutamente
nada y más bien tratan a ese régimen con toda complacencia,
sin poder siquiera mandar una representante de los derechos humanos
a Cuba, llegando al colmo inaudito de reelegir a Cuba en la comisión
de DD.H.H., como que un lobo sea el pastor de las ovejas.
¿Cuál ha sido la posición adoptada en los países
del orbe frente a la guerra de E.U. e Inglaterra contra el régimen
de Sadam Hussein y sus secuaces? En América, sólo
Colombia y Centro América. Con toda valentía el presidente
Flores tomó esa determinación, que fue secundada por
el resto de los hermanos del Istmo en alianza con EE.UU.
El presidente Flores tuvo motivos para hacerlo: primero, por la
liberación de un pueblo oprimido como el iraquí y
por los dos millones de compatriotas que viven y gozan de trabajo
en la gran nación del norte. Es motivo de agradecimiento.
Y segundo, por el proceso del TLC que tiene lugar entre C.A. y E.U.
Sería una lástima que perdiéramos tan importante
programa, que redundará en beneficio de centroamericanos
sin trabajo y sin esperanza, dada la crisis económica en
todo el mundo que nos abate.
En ese nuevo orden mundial que se vislumbra, muchos cambios ocurrirán
en el planeta dentro de esa geopolítica. Cambios sociales,
políticos y económicos. El régimen cubano no
podrá sostenerse por más tiempo; lo mismo el de Chávez
en Venezuela con su desgobierno populista. En El Salvador, no puede
caber, ni menos llegar al poder un partido marxista o comunista
que apoya a Cuba, Vietnam, China comunista, las FARC de Colombia,
en franco conflicto con E.U., que no daría ningún
apoyo o ayuda a nuestro pueblo en general.
Tengamos presente lo que ocurrió en Nicaragua en las últimas
elecciones de presidente, cuando en las encuestas el Frente Sandinista
llevaba un margen de diez puntos de ventaja al Partido Liberal de
Bolaños, y con toda diplomacia el gobierno de EE.UU., por
medio de su embajador, le hizo observar al pueblo nicaragüense
lo que tanto perdería en caso ganara el Frente sin la ayuda
norteamericana.
El pueblo nicaragüense ni corto ni perezoso tomó
nota de ese mensaje y con toda sensatez y cordura decidió
no apoyar al Frente votando por Bolaños. Un ejemplo o lección
que bien vale tener presente a nuestro pueblo y muy especial para
nuestros queridos compatriotas en EE.UU., que merecen todo nuestro
respeto, cooperación y aprecio.
* Dr. en Derecho.
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