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Evangelio para domingo: San Juan 15, 1-8
La verdadera vid

Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Toda rama que no da fruto en mí la corta. Y toda rama que da fruto la limpia para que dé más fruto.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado, pero permanezcan en mí como Yo permanezco en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí.

Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y Yo en él, ese da mucho fruto, pero sin mí no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman.

Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos; entonces pasan a ser discípulos míos.

Comentario

Jesús, verdadero punto de apoyo
“Todo el que da fruto...”
El Evangelio de Juan presenta un ejemplo muy práctico para todo aquel discípulo de Jesús que quiera emprender la tarea de seguirlo: el de la vid y los sarmientos.
Brevemente expresa que seguir a Jesús tiene como detalle indispensable “permanecer en Él” para luego manifestarlo con acciones concretas: “dar frutos”.

“La palabra que les he anunciado...”

Jesús, por medio de su Palabra y el ejemplo de su vida, ha realizado la concienciación histórica necesaria para que cualquier persona pueda tener acceso a Él.
La condición es sencilla: “permanecer en el Señor”, así se alcanza todo lo que se le pida a Dios, dejando de lado los golpes de suerte, la superstición y la misma creencia falsa de un Dios comparado con las máquinas tragamonedas...

En nuestra actual de fe...

“La gloria de mi Padre está en que den frutos, y sean mis discípulos...”. La Palabra de Dios no cambia para todos los que nos identificamos actualmente con la causa de Jesús. Si algo es necesario en nuestros días para todos los discípulos del Señor es saber “permanecer” unido a Él y a todos los hermanos dando numerosos frutos; demostrando con acciones reales que el seguimiento de Jesús vale la pena.

Arquímides pedía un “punto de apoyo” para mover al mundo, nosotros lo tenemos en Jesús. ¡Cumplamos con su Palabra!
P. Sixto Alfonso Flores, Sdb

 

 

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