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Condena
mundial por ataques en Marruecos
Unas
41 personas murieron y varias decenas resultaron heridas por atentados
suicidas en la capital comercial de Marruecos, Casablanca. Unos
10 terroristas perpetraron el ataque.
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| La entrada al Hotel Casablanca quedó
semidestruida por los atentados suicidas. Foto:
AP |
La comunidad internacional condenó ayer de forma unánime
los atentados suicidas del viernes en Casablanca, que afectó
especialmente a la Casa de España, y mostraron su total respaldo
a Marruecos en la lucha contra el terrorismo.
Todo parecía normal en el club y restaurante Casa de España,
en el centro de Casablanca, hasta que tres explosiones de bombas
simultáneas transformaron la noche en un caos y mataron a
41 personas.
Unas 100 personas resultaron heridas por lo que suicidas y autoridades
han definido como una serie de bombas detonadas por atacantes suicidas.
Los objetivos fueron un centro comunitario judío, el consulado
de Bélgica, el club y restaurante español, y un importante
hotel.
Nos acababan de servir la paella, y estaban cantando los números
(del bingo). Entonces, escuchamos ¡bum!, la primera explosión.
Fue como un trueno, dijo Mohammed Zerrouki, un técnico
de medicina que cenaba y jugaba al bingo con sus amigos.
La cabeza de Zerrouki estaba cubierta por un blanco vendaje. Hacía
gestos de dolor de lo que dijo eran las astillas de la bomba que
pinchaban su cuerpo.
Escuché las bombas y luego todo comenzó a quemarse,
dijo Rafael Bermúdez, el propietario del club español.
Todo estaba en el suelo y había sangre por todas partes.
Fue horrible, manifestó en declaraciones a Radio Nacional
Española.
Las víctimas gritaban del susto y dolor. Había cuerpos
despedazados y sangre por casi todos lados.
Víctimas extranjeras
Tres franceses, dos españoles y un italiano estaban entre
los muertos en Casablanca, ciudad ubicada en las costas del océano
Atlántico e inmortalizada en 1942 por una película
homónima de Hollywood. La ciudad está a 95 kilómetros
al suroeste de la capital, Rabat.
Las ambulancias recogían a los heridos, muchos de ellos sin
sus ropas.
Informes de prensa dijeron que la mayor parte de las víctimas
eran marroquíes. No quedaba claro cuántos turistas
extranjeros que visitaban esta ciudad del país africano murieron.
Cientos de curiosos y familiares de las víctimas corrieron
hacia los sitios donde detonaron las bombas, en busca de información
sobre el primer ataque en Marruecos en nueve años.
Los ataques sucedieron mientras los marroquíes celebraban
el nacimiento del primer hijo del rey Mahammed VI, que viajaba hacia
Casablanca el sábado.
Los actos perpetrados en Casablanca son el trabajo del terrorismo
ciego internacional. Marruecos está decidido a castigar sin
clemencia los actos terroristas, dijo Hassan Aourid, portavoz
del rey marroquí Mohammed.
Ningún grupo se atribuyó de inmediato la responsabilidad
de los ataques, pero la ejecución aparentemente coordinada
de los mismos levantó sospechas contra la red Al-Qaeda del
militante islámico de origen saudita Osama bin Laden, a quien
Estados Unidos considera el cerebro de los ataques del 11 de septiembre
de 2001.
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| Una pareja se abraza luego de los atentados
suicidaas. Foto: AP |
Infierno en Casablanca
Funcionarios marroquíes dijeron que los suicidas realizaron
cinco ataques separados y que entre los muertos había al
menos diez atacantes.
El portero, pobre hombre, lo decapitaron... con un gran cuchillo...
luego dejaron una, dos bombas, dijo un funcionario de la Casa
de España, un local muy popular entre empresarios y diplomáticos.
España, cuyas relaciones con Marruecos han sido tensas en
los últimos años, respaldó la guerra encabezada
por Estados Unidos contra Iraq.
Las imágenes que muestra la televisión dejan a Marruecos
en estado de shock. Este reino norteafricano no había padecido
nunca el terror ni tan cerca ni con tanta fuerza.
Irrumpieron en el local y detonaron sus bombas entre los comensales,
señaló Lumina Haffa respecto a lo sucedido en el restaurante
del centro español Casa de España, donde
se sospecha que hasta 20 personas perdieron la vida. En todos
lados había partes de cadáveres, todo estaba lleno
de sangre, describió Haffa.
Terrible, terrible, señaló por su parte
el presidente del centro, Rafael Bermúdez: Hoy he perdido
aquí algunos amigos.
Como otros locales de la zona alrededor de la medina y de la Plaza
de las Naciones Unidas, la Casa de España era
un punto de encuentro popular para muchos extranjeros en la metrópolis
comercial de Marruecos, de tres millones de habitantes.
Mientras el ministro del Interior de Marruecos, Mustafa Sahel, intentaba
calmar los ánimos diciendo que todo está bajo
control, en el hospital Averroes tenían lugar escenas
dramáticas. Personas presas de la incredulidad preguntaban
por sus parientes y leían con atención una lista con
los nombres de los muertos. Algunas de las camillas con heridos
están en los pasillos, y médicos y enfermeras corren
de un lado a otro.
Sí, yo sobreviví. Pero las cosas ya nunca serán
como antes, dijo a las cámaras un joven.
Estados Unidos condenó los atentados en Marruecos y el presidente
George W. Bush dijo que su país está cazando
a los asesinos de Al-Qaeda, el grupo terrorista que es el
principal sospechoso de los ataques.
En un mensaje enviado al monarca de Marruecos, Mohamed VI, el Rey
de España, Juan Carlos I, expresó su pesar
por los fallecimientos, así como su solidaridad con las víctimas,
y trasladó su más firme repulsa y condena de
la violencia y el terrorismo, en nombre del Gobierno y del pueblo
español.
El ministro belga de Asuntos Exteriores, Louis Michel, condenó
con firmeza un ataque que definió como imperdonable.
Desde el mundo árabe, el príncipe heredero, Abdula
Bin Abdelaziz, le expresó a Mohamed VI su condena a través
de un contacto telefónico, mientras el primer ministro de
Líbano, Rafic Hariri, consideró los atentados de desafío
lanzado contra todos nosotros para proteger la verdadera identidad
islámica contra las sospechas, los actos de violencia y la
desesperación.
El presidente de Francia, Jacques Chirac, prometió a Mohamed
VI el pleno apoyo de su país frente a semejantes
hechos que sólo pueden reforzar nuestra determinación
común de combatir sin flaqueza el terrorismo internacional.
El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer,
expresó la condena en la forma más severa
de este acto de terror que nos recuerda que la comunidad internacional
no puede ceder en la lucha contra el terrorismo internacional.
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