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El
Salvador en perspectiva
Demagogia y propaganda
Lo
que no entendemos es la amenaza de restablecer el colón,
que no vemos cómo puede beneficiar a nadie.
Hemos recibido un comentario de un salvadoreño que es profesor
de Economía en una de las principales universidades de Estados
Unidos. En él se refiere a nuestro editorial de la semana
pasada Los modernos anarquistas. El lector se mantiene
al día sobre la economía y política salvadoreña
por medio de www.elsalvador.com de El Diario de Hoy.
Varias veces nos ha enviado cartas por correo electrónico,
pero nunca se había manifestado tan alarmado como en la misiva
de la semana pasada tras conocer las noticias de las turbas del
Primero de Mayo y las posibilidades de un triunfo electoral del
FMLN en los comicios presidenciales del año entrante, la
extendida huelga de los médicos del Seguro Social y las negociaciones
del TLC con Estados Unidos.
Lo curioso del caso, y que es motivo de satisfacción para
nosotros, es que hace veinticinco años, como estudiante universitario,
este lector simpatizaba con los movimientos izquierdistas, antes
de que los uniera Fidel Castro en el FMLN, como condición
para recibir su apoyo y de la Unión Soviética. He
visto la luz, escribe, agregando: Hace veinticinco años
hubiera repudiado su artículo. Claro, trabajando en
Estados Unidos desde hace por lo menos quince años, nuestras
ideas ya no chocan.
Sobre las turbas callejeras advierte que ese tipo de manifestaciones
destruyen cualquier avance para atraer inversiones locales y extranjeras
y la generación de algunos nuevos puestos de trabajo. Si
bien es cierto que estos incidentes no se reportan y mucho menos
se destacan en la prensa estadounidense, se comentan en cartas informativas
(news letters) particulares y de asociaciones de empresas comerciales
y financieras interesadas en Latinoamérica.
Acerca de la posibilidad de una victoria del FMLN en los próximos
comicios presidenciales, menciona que no cree que el pueblo salvadoreño
cometa semejante error, dada la historia de los radicales en el
país, pero que si llegara a suceder, El Salvador se encontraría
en una situación parecida a la de Venezuela, pero sin el
apoyo de las rentas del petróleo. El Salvador ha recibido
muchos elogios por haber finalizado un conflicto armado con los
acuerdos de Chapultepec, incorporando a la guerrilla al proceso
democrático, algo que ha pasado en muy pocos de otros países
de Latinoamérica y hasta del mundo. Pero comenta que la elección
de un régimen encabezado por los dirigentes de la prolongada
insurrección interna, que combatió al lado de las
fuerzas comunistas durante la Guerra Fría, tendría
un precio muy alto.
Su carta antecede los eventos de la inauguración de la nueva
Asamblea, en que el jefe de la fracción legislativa del FMLN,
que tiene una mínima mayoría y que espera transformar
en una mayoría absoluta aliándose con los oportunistas
partidos menores, aprovechó el solemne evento para hacer
campaña política, que creemos debe clasificarse como
alta demagogia, sin ningún reproche de sus colegas en la
Asamblea.
Los stalinistas y nazis inventaron el lavado de cerebro en masa
y, aunque esas especies han sido casi en su totalidad exterminadas,
con excepción de algunos pocos veteranos sobrevivientes de
épocas obscurantistas, los principios siguen vigentes. Enseñaron
al mundo que la mentira entre más exagerada e increíble
era más fácilmente creída, especialmente si
amparaba los más dolorosos problemas e inspiraba esperanzas
de un futuro glorioso.
Cuando del seno del Poder Legislativo un partido político
ofrece resolver los problemas de la salud dando atención
universal gratuita, y lo mismo con la educación y acabar
con el desempleo, y suponemos con el subempleo también, esto
sólo puede clasificarse como demagogia. Revertir las privatizaciones
y reducir los costos de la electricidad y la telefonía caen
en la misma categoría, pero lo que no entendemos es la amenaza
de restablecer el colón, que no vemos cómo puede beneficiar
a nadie, sino sólo trastornar la economía.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.
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