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El Salvador en perspectiva
Demagogia y propaganda

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy
E-mail: mrelsalv@navegante.com

Lo que no entendemos es la amenaza de restablecer el colón, que no vemos cómo puede beneficiar a nadie.

Hemos recibido un comentario de un salvadoreño que es profesor de Economía en una de las principales universidades de Estados Unidos. En él se refiere a nuestro editorial de la semana pasada “Los modernos anarquistas”. El lector se mantiene al día sobre la economía y política salvadoreña por medio de “www.elsalvador.com” de El Diario de Hoy.

Varias veces nos ha enviado cartas por correo electrónico, pero nunca se había manifestado tan alarmado como en la misiva de la semana pasada tras conocer las noticias de las turbas del Primero de Mayo y las posibilidades de un triunfo electoral del FMLN en los comicios presidenciales del año entrante, la extendida huelga de los médicos del Seguro Social y las negociaciones del TLC con Estados Unidos.

Lo curioso del caso, y que es motivo de satisfacción para nosotros, es que hace veinticinco años, como estudiante universitario, este lector simpatizaba con los movimientos izquierdistas, antes de que los uniera Fidel Castro en el FMLN, como condición para recibir su apoyo y de la Unión Soviética. “He visto la luz”, escribe, agregando: “Hace veinticinco años hubiera repudiado su artículo”. Claro, trabajando en Estados Unidos desde hace por lo menos quince años, nuestras ideas ya no chocan.

Sobre las turbas callejeras advierte que ese tipo de manifestaciones destruyen cualquier avance para atraer inversiones locales y extranjeras y la generación de algunos nuevos puestos de trabajo. Si bien es cierto que estos incidentes no se reportan y mucho menos se destacan en la prensa estadounidense, se comentan en cartas informativas (news letters) particulares y de asociaciones de empresas comerciales y financieras interesadas en Latinoamérica.

Acerca de la posibilidad de una victoria del FMLN en los próximos comicios presidenciales, menciona que no cree que el pueblo salvadoreño cometa semejante error, dada la historia de los radicales en el país, pero que si llegara a suceder, El Salvador se encontraría en una situación parecida a la de Venezuela, pero sin el apoyo de las rentas del petróleo. El Salvador ha recibido muchos elogios por haber finalizado un conflicto armado con los acuerdos de Chapultepec, incorporando a la guerrilla al proceso democrático, algo que ha pasado en muy pocos de otros países de Latinoamérica y hasta del mundo. Pero comenta que la elección de un régimen encabezado por los dirigentes de la prolongada insurrección interna, que combatió al lado de las fuerzas comunistas durante la Guerra Fría, tendría un precio muy alto.

Su carta antecede los eventos de la inauguración de la nueva Asamblea, en que el jefe de la fracción legislativa del FMLN, que tiene una mínima mayoría y que espera transformar en una mayoría absoluta aliándose con los oportunistas partidos menores, aprovechó el solemne evento para hacer campaña política, que creemos debe clasificarse como alta demagogia, sin ningún reproche de sus colegas en la Asamblea.

Los stalinistas y nazis inventaron el lavado de cerebro en masa y, aunque esas especies han sido casi en su totalidad exterminadas, con excepción de algunos pocos veteranos sobrevivientes de épocas obscurantistas, los principios siguen vigentes. Enseñaron al mundo que la mentira entre más exagerada e increíble era más fácilmente creída, especialmente si amparaba los más dolorosos problemas e inspiraba esperanzas de un futuro glorioso.

Cuando del seno del Poder Legislativo un partido político ofrece resolver los problemas de la salud dando atención universal gratuita, y lo mismo con la educación y acabar con el desempleo, y suponemos con el subempleo también, esto sólo puede clasificarse como demagogia. Revertir las privatizaciones y reducir los costos de la electricidad y la telefonía caen en la misma categoría, pero lo que no entendemos es la amenaza de restablecer el colón, que no vemos cómo puede beneficiar a nadie, sino sólo trastornar la economía.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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