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La nota del día
La función social
de las empresas

No llenan ninguna función “social” el narcotráfico, la trata de blancas, el lavado de dinero, el contrabando, el cuatrerismo

Toda empresa que se dedica a actividades lícitas cumple una extraordinaria e imprescindible función social. La manufactura, el comercio, los transportes, la prestación de servicios, la agroindustria, el turismo, las comunicaciones y lo que fabrica, vende y suministra llenan necesidades vitales de un conglomerado, generan y sostienen empleos, son el único soporte de los gobiernos y constituyen el principal motor del progreso de una nación.

Obviamente, actividades que van contra la ley, que se basan en el crimen y que socavan los fundamentos morales y legales de un pueblo son todo lo contrario. No llenan ninguna función “social” el narcotráfico, la trata de blancas, el lavado de dinero, el contrabando, el cuatrerismo. Un narcoterrorista colombiano destruye a su país y envilece aquellos que caen en sus garras. Igual cosa ocurre con el contrabando de armas y las asociaciones ilícitas de grupúsculos que aparentan ser negocios normales.

Las empresas crean empleo y pagan salarios, ayudan a incorporar nueva tecnología al trabajo de un país, se esfuerzan por competir y ser eficientes, sostienen con sus impuestos la labor pública y son un enlace con el mundo. Son raras las empresas, además, que comienzan grandes; en su mayoría, las empresas líderes en El Salvador iniciaron como pequeños negocios donde padres, madres e hijos trabajaban con ahinco en dura competencia con otras. Lo más significativo es que pocas empresas que fueron grandes hace medio siglo sobreviven, lo que comprueba que hay una enorme movilidad empresarial y humana.

Jamás crearon empleo o pagaron planillas

El señor Handal, secretario general del Partido Comunista y líder de la fracción legislativa del FMLN, dijo en su perorata del lunes que “La gran empresa debe ser garantizada en la medida que cumple con las leyes y los parámetros de justicia social”, lo que abre una olla de grillos. Por definición, conveniencia y necesidad, la mayoría cumple con leyes y regulaciones, además de estar sujeta a las más variadas exigencias, inspecciones y fiscalizaciones.

¿Pero qué quiere decir este señor con “justicia social”? ¿Existe en nación alguna códigos respecto a lo que es “la justicia social”? ¿La han definido las Naciones Unidas, o hay tratados académicos sobre el tema? Y mientras no se defina lo que debe entenderse por “justicia social”, cualquier habladuría al respecto no pasa de ser una elucubración sin fundamento, o lo que es peor, una excusa para perpetrar saqueos y barbaridades contra empresas y actividades perfectamente legítimas y que además benefician al conglomerado.

Por desgracia ya hemos pasado por esto, como en los años del loco. Entonces se dijo que ni el sistema financiero ni las empresas agroindustriales llenaban una función social, o cumplían con parámetros de “justicia social”. La consecuencia fue el asalto a mano armada de bancos y propiedades agrícolas, y la posterior ruina de ambos sectores, desastre que al día de hoy afecta la calidad de vida de los habitantes de la campiña y las pequeñas comunidades.

De lejos y para aquellos sin el adecuado conocimiento, las cosas son siempre muy distintas a las realidades. Ni el señor Handal ni ninguno de los cabecillas del FMLN ha pasado jamás por la experiencia de manejar un negocio, generar recursos para pagar planillas y sostener empleos, competir con otras empresas. Miren lo que hicieron con la “Segundo Montes”.

 

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