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Evangelio
para domingo:
San Juan 10, 11-18
Doy mi vida por las ovejas
Yo
soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. No
así el asalariado, que no es el pastor ni las ovejas son
suyas. Cuando ve venir al lobo, huye abandonando las ovejas, y el
lobo las agarra y dispersa. A él solo le interesa su salario
y no le importan nada las ovejas.
Yo soy el buen Pastor y conozco a los míos como los míos
me conocen a Mí, lo mismo que el Padre me conoce a Mí
y Yo conozco al Padre. Y Yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo otras ovejas que no son de este corral. A esas también
las llevaré, escucharán mi voz y habrá un solo
rebaño con un solo pastor.
El Padre me ama porque Yo doy mi vida para retomarla de nuevo. Nadie
me la quita, sino que Yo mismo la entrego. En mis manos está
el entregarla y el recobrarla: este es el mandato que recibí
de mi Padre.
Jesús, buen Pastor
... Su vida da por las ovejas
Este relato del Evangelio de Juan es muy conocido, muchas veces
es usado para aplicarlo al ejercicio de la autoridad en las comunidades
de fe; sin embargo su alcance es mucho mayor y rico: El buen Pastor
Jesús da su vida por el rebaño; el pueblo de Dios,
en el que todo miembro es corresponsable, aunque de distinta manera...
Por eso no se puede ser un asalariado cuando se trata
de servir en la comunidad. No es fácil ser responsable cuidadoso
del pueblo, hay que darse por completo; dar la vida...
Conozco mis ovejas...
Es un conocimiento que deriva del compromiso compartido, sabe su
nombre y así los llama. En la Comunidad de fe nadie es un
número más, cada quien es alguien por
el que se es capaz de todo, especialmente de compartir el crecimiento
en la fe...
Yo doy mi vida...
Jesucristo es el mejor modelo; por este relato se pone intencionalmente
en primera persona. Además, Él es quien reúne
en la unidad a los que están dispersos, los atrae y reconcilia.
En una comunidad de fe puede haber diferencias entre sus miembros,
pero no desunión; eso sería un escándalo que
le quitaría el valor a la entrega de la vida que hizo Jesús
por la humanidad.
En nuestra actual vida de fe...
Todos los seguidores actuales de Jesús estamos llamados a
ser buenos pastores como lo fue Él.
Nuestras comunidades están necesitadas de gente que tome
en serio esta Palabra y la ejercite en sus acciones cotidianas:
ha llegado el tiempo de aplicar este pasaje a nuestra propia vida,
de una o de otra manera siempre estamos llamados a dar la
vida por todos, conocer y unificar
a cada uno de los miembros de nuestra comunidad de fe aún
los dispersos o los pecadores.
¡Que seamos buenos pastores, en nuestro hogar, lugar de trabajo,
comunidades de fe!
P. Sixto Alfonso Flores, Sdb
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