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Investigan
tragedia en el Congo
Algunos
viajeros sobrevivieron encaramados en vehículos militares,
otros en escaleras, pero el viento huracanado y la súbita
descompresión succionaron a decenas de personas por la portezuela
de un avión de carga que se abrió en pleno vuelo sobre
la selva congolesa, dijeron ayer los sobrevivientes.
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| Las autoridades del aeropuerto
y los sobrevivientes dijeron que unas 100 personas habrían
muerto, aunque otros no coinciden con esta cifra.
Foto AP |
Las autoridades del aeropuerto y los sobrevivientes dijeron que
unas 100 personas habrían muerto, aunque otros no coinciden
con esta cifra.
Aterrorizados sobrevivientes contaron cómo se aguantaron
de cuerdas y mallas durante casi dos horas, mientras hombres, mujeres
y niños eran succionados por el hueco en la parte posterior
del avión Ilyushin-Il 76.
Vi a un soldado que acunaba a un bebé y a una mujer
con un bebé cerca de la puerta súbitamente lanzados
a la oscuridad, relató Suzanne Mutelo, de 39 años,
quien sobrevivió la tragedia con sus dos hijos adolescentes.
Estábamos muy asustados y nos sostuvimos todo lo que
pudimos, agregó la mujer en conversación con
Reuters en Kinshasa. Ella regresaba a Lubumbashi, en el sureste
del Congo, tras visitar a su padre.
Hermetismo
El ministro de Defensa de Ucrania, Konstantin Khyvrenko, dijo ayer
que el avión era propiedad de una compañía
estatal ucraniana, y que nadie resultó herido.
Pero los sobrevivientes describieron una escena escalofriante.
Gente y cajas se estrellaban en los lados del avión.
Algunos estaban gravemente heridos, unos en la cabeza, algunos en
los brazos, le dijo Mutelo en la casa de su padre en Kinshasa.
Cuando aterrizamos, la mayoría de las personas habían
desaparecido. Cerca de 200 habían abordado el avión,
indicó.
Un piloto militar congolés dijo también que hubo muchos
muertos. Miembros de una fuerza de respuesta rápida de la
policía habían exigido abordar el avión en
el último minuto, a pesar de que estaba lleno, afirmó.
El teniente Ilunga Mambaza dijo que se amarró a una camioneta,
enterrado entre cartones, cuando se abrió la puerta trasera
del avión ruso que transportaba a policías y soldados
congoleses, a sus esposas e hijos.
Aún persiste cierta confusión sobre la cantidad total
de muertos.
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