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La
nota del día
Nuevos
remedios a viejos males
En esto Bossi es tajante: familia y prostitución
son términos antagónicos, porque, según él,
la prostitución tiene una tarea, ser alternativa sexual
a la esposa. Lo que significa que el que recurre a los servicios
de las llamadas lucciole (luciérnagas) relega a un segundo
plano la tarea primordial de tener hijos.
Las tesis de Bossi encajan perfectamente en el discurso de
las altas instituciones italianas, desde la Iglesia, horrorizada
por el sexo desenfrenado y por la escasez de nacimientos, a la presidencia
de la República
El País, España, mayo de 2002
Hasta el momento, el proyecto de Bossi, dirigente de la Liga Lombarda
del norte de Italia, se ha quedado en eso: nadie quiere tocar un
problema tan espinoso, que oficialmente no existe. Con la Constitución
del cincuenta en El Salvador, para la ley tampoco existe la prostitución,
y al no existir no se puede obligar a las prostitutas a pasar exámenes
médicos, o quedarse dentro de ciertas zonas de las ciudades.
Pero prostitutas, mujeres y hombres, las hay por todos lados y a
toda hora: es suficiente abrir los ojos para darse cuenta cómo
cada día que pasa más y más vías van
siendo invadidas por las callejeras, al mismo tiempo que se instalan
burdeles en las mejores colonias sin que los pobres vecinos puedan
hacer nada para evitarlo.
Una empresa, harta del burdel que han instalado a pocos metros de
sus instalaciones, pidió en vano a la Municipalidad que lo
clausurara. Se hizo una inspección y los responsables concluyeron
que se trataba de un comedor. Esta clase de comedores
son la plaga que afecta el bienestar de centenares de miles de salvadoreños.
El plan de Bossi es autorizar los burdeles, como antes, con lo que
parcialmente se libera a las prostitutas de chulos y explotadores.
De igual importancia es que las prostitutas se someterían
a exámenes médicos regulares, habría un control
sobre la propagación del sida y se quita de la calle el mal
ejemplo.
No es dinero, sino moral lo requerido
Erradicación total no hay; por algo se habla de la profesión
más vieja del mundo. En el condado de Dade, en Florida, han
encontrado una fórmula contra las callejeras: la policía
captura a los automovilistas que las levantan, e inclusive ponen
mujeres-señuelo a caminar.
Esto podría aplicarse muy especialmente a los pederastas
que llevan niños callejeros, como uno de Suchitoto que regularmente
incursiona en las calles de San Salvador. Se trataría de
un método preventivo más que curativo, sobre todo
considerando que los daños de una violación en la
mayoría de casos son irreparables.
En una época, las ciudades europeas contaban con sus zonas
rojas y sus burdeles. Un número de esos simpáticos
hotelitos que se ven en las vecindades de las estaciones de tren
en sus orígenes fueron burdeles.
Lo lamentable es que hay ciudades, y Amsterdam es la más
conocida, donde todo el viejo centro es un gigantesco burdel. Un
paseo en bote por los canales resulta una exhibición de toda
clase de mujeres, de todos los colores y las edades, en los más
estrambóticos disfraces.
Lo que quiere decir que ni la educación ni la prosperidad
son remedios contra ese mal. Lo único que puede ser efectivo
es la enseñanza de la moral, precisamente el lado flaco de
la educación en nuestro El Salvador.
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