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La
flota naval de don Salterio
Fabricar
barcos miniaturas no es una tarea fácil, mucho menos cuando
deben introducirse en botellas de vidrio. Un experto en esta labor
es el señor José Luis Salterio, residente en Acajutla,
Sonsonate.
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| Lo que se necesita, según el señor
Salterio, artesano en la elaboración de barcos en botellas,
es mucha paciencia, habilidad y dedicación.
Fotos EDH/Evelyn Ungo |
La primera pregunta que se nos ocurre cuando observamos estos artículos
es ¿cómo alguien ha podido meter un barco tan grande
por un cuello tan pequeño? ¡Es imposible!, según
nuestra percepción.
No existen fórmulas mágicas ni trucos inexplicables
para realizar esta actividad, ni hay que cortar la botella para
introducir la pieza y luego volverla a pegar.
Lo que se necesita, según el señor Salterio, artesano
en la elaboración de barcos en botellas, es mucha paciencia,
habilidad y dedicación.
El secreto está en diseñar con determinadas
características las piezas, no solo para que entre por el
cuello, sino que una vez dentro pueda manejarse como se desee,
dice el artesano, quien ha creado herramientas para poder armar
sus obras de arte.
En una amplia mesa colocada en la sala de la casa, equipada con
instrumentos como electrodos, sierras metálicas, pegamento
y piezas de madera, don Luis pasa todos los días entretenido
armando barcos a escala de diferentes modelos.
Según el señor Salterio -marino retirado- fue en uno
de sus viajes hace 23 años cuando observó en un muelle
de Tampico, México, a un grupo de marineros metiendo
barcos en botella.
Desde la primera vez que los vi me interesó este arte
y poco a poco fui aprendiendo. Lo interesante de esta labor es que
tan solo con mirar un par de veces aprendí a fabricarlos,
afirma el marinero retirado, con cuyo nombre fue nominada en 2000
la XVIII Feria Artesanal de Acajutla.
Labor de muuuuuucha paciencia
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| Don José Luis Salterio Juárez,
de 58 años, no solo se dedica a fabricar barcos en botellas,
ya que su ingenio y creatividad le ha permitido innovar una
variedad de productos artesanales. Fotos
EDH/Evelyn Ungo |
Don José Luis Salterio Juárez, de 58 años,
no solo se dedica a fabricar barcos en botellas, ya que su ingenio
y creatividad le ha permitido innovar una variedad de productos
artesanales.
Bajo una luz clara, una silla amplia y sobre una amplia mesa de
madera, poco a poco van cobrando forma las diferentes partes del
barco, las velas, el mástil, la proa, la popa y cada detalle
que formará parte de sus obras.
Incluso en algunas creaciones ha colocado delfines y objetos y otros
animales propios del mar.
Sesenta minutos son suficientes para que este habilidoso artesano
coloque y arme un barco dentro de una botella, utilizando un par
de varillas de electrodos como pinzas.
Aquí existen numerosos pequeños detalles, los
que son fabricados y colocados en cada uno de los barcos miniaturas,
imprimiéndoles un toque original y diferente a cada creación,
dice el artesano.
Veleros, bodegueros, el Titanic, navales y barcos de
pasajeros forman parte de la inmensa colección que ha elaborado.
El precio aproximado puede variar entre los 15 a los 50 dólares.
Todo depende del tipo de embarcación que el cliente encargue.
El barco más grande que ha fabricado fuera de una botella
tenía una dimensión de un metros, mientras que el
más pequeño media unos tres centímetros en
una botella pequeña de whisky.
Si está interesado en adquirir uno de estos curiosos barcos
puede comunicarse con don Salterio al teléfono 452-4192.
Historia antigua
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En la actualidad, la confección
de estas estructuras sigue siendo un arte manual, que requiere
de mucha paciencia y una mano firme. Muchas personas consideran
el arte de los barcos en botella como una variante del modelismo
naval.
Fotos EDH/Evelyn Ungo |
El modelo más antiguo de barcos miniaturas en botellas del
que se tienen noticias se encuentra en el museo Luebeck en Alemania,
que se cree fue fabricado en 1784.
Los artesanos no solo metieron barcos en botella, sino también
escenas religiosas (Jesús en la cruz), maquinarias y otros
objetos, utilizando madera, marfil o huesos, entre otros materiales.
Estos eran elaborados para regalarlos o para saldar deudas. A partir
de entonces se empezó a desarrollar el arte de los barcos
en botella y a partir del siglo XIX se introdujeron escenas marineras
o portuarias como fondo.
En la actualidad, la confección de estas estructuras sigue
siendo un arte manual, que requiere de mucha paciencia y una mano
firme. Muchas personas consideran el arte de los barcos en botella
como una variante del modelismo naval.
Desde los tiempos antiguos, en mas de una ocasión las personas
que han practicado el modelismo se han sentido tentadoa a abandonar
el trabajo en alguna etapa de su construcción, pero al final
y luego de varios intentos han logrado finalizar su obra y continuar
plasmando sus habilidades dentro de un vidrio.
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