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La flota naval de don Salterio

Fabricar barcos miniaturas no es una tarea fácil, mucho menos cuando deben introducirse en botellas de vidrio. Un experto en esta labor es el señor José Luis Salterio, residente en Acajutla, Sonsonate.

Ricardo Guevara
Fotos EDH/Evelyn Ungo
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Lo que se necesita, según el señor Salterio, artesano en la elaboración de barcos en botellas, es mucha paciencia, habilidad y dedicación. Fotos EDH/Evelyn Ungo

La primera pregunta que se nos ocurre cuando observamos estos artículos es ¿cómo alguien ha podido meter un barco tan grande por un cuello tan pequeño? ¡Es imposible!, según nuestra percepción.

No existen fórmulas mágicas ni trucos inexplicables para realizar esta actividad, ni hay que cortar la botella para introducir la pieza y luego volverla a pegar.

Lo que se necesita, según el señor Salterio, artesano en la elaboración de barcos en botellas, es mucha paciencia, habilidad y dedicación.

“El secreto está en diseñar con determinadas características las piezas, no solo para que entre por el cuello, sino que una vez dentro pueda manejarse como se desee”, dice el artesano, quien ha creado herramientas para poder armar sus obras de arte.

En una amplia mesa colocada en la sala de la casa, equipada con instrumentos como electrodos, sierras metálicas, pegamento y piezas de madera, don Luis pasa todos los días entretenido armando barcos a escala de diferentes modelos.

Según el señor Salterio -marino retirado- fue en uno de sus viajes hace 23 años cuando observó en un muelle de Tampico, México, a un grupo de marineros “metiendo” barcos en botella.

“Desde la primera vez que los vi me interesó este arte y poco a poco fui aprendiendo. Lo interesante de esta labor es que tan solo con mirar un par de veces aprendí a fabricarlos”, afirma el marinero retirado, con cuyo nombre fue nominada en 2000 la XVIII Feria Artesanal de Acajutla.

Labor de muuuuuucha paciencia

Don José Luis Salterio Juárez, de 58 años, no solo se dedica a fabricar barcos en botellas, ya que su ingenio y creatividad le ha permitido innovar una variedad de productos artesanales. Fotos EDH/Evelyn Ungo

Don José Luis Salterio Juárez, de 58 años, no solo se dedica a fabricar barcos en botellas, ya que su ingenio y creatividad le ha permitido innovar una variedad de productos artesanales.

Bajo una luz clara, una silla amplia y sobre una amplia mesa de madera, poco a poco van cobrando forma las diferentes partes del barco, las velas, el mástil, la proa, la popa y cada detalle que formará parte de sus obras.

Incluso en algunas creaciones ha colocado delfines y objetos y otros animales propios del mar.

Sesenta minutos son suficientes para que este habilidoso artesano coloque y arme un barco dentro de una botella, utilizando un par de varillas de electrodos como pinzas.

“Aquí existen numerosos pequeños detalles, los que son fabricados y colocados en cada uno de los barcos miniaturas, imprimiéndoles un toque original y diferente a cada creación”, dice el artesano.

Veleros, bodegueros, el “Titanic”, navales y barcos de pasajeros forman parte de la inmensa colección que ha elaborado. El precio aproximado puede variar entre los 15 a los 50 dólares. Todo depende del tipo de embarcación que el cliente encargue.

El barco más grande que ha fabricado fuera de una botella tenía una dimensión de un metros, mientras que el más pequeño media unos tres centímetros en una botella pequeña de whisky.

Si está interesado en adquirir uno de estos curiosos barcos puede comunicarse con don Salterio al teléfono 452-4192.

Historia antigua

En la actualidad, la confección de estas estructuras sigue siendo un arte manual, que requiere de mucha paciencia y una mano firme. Muchas personas consideran el arte de los barcos en botella como una variante del modelismo naval.
Fotos EDH/Evelyn Ungo

El modelo más antiguo de barcos miniaturas en botellas del que se tienen noticias se encuentra en el museo Luebeck en Alemania, que se cree fue fabricado en 1784.

Los artesanos no solo metieron barcos en botella, sino también escenas religiosas (Jesús en la cruz), maquinarias y otros objetos, utilizando madera, marfil o huesos, entre otros materiales.

Estos eran elaborados para regalarlos o para saldar deudas. A partir de entonces se empezó a desarrollar el arte de los barcos en botella y a partir del siglo XIX se introdujeron escenas marineras o portuarias como fondo.

En la actualidad, la confección de estas estructuras sigue siendo un arte manual, que requiere de mucha paciencia y una mano firme. Muchas personas consideran el arte de los barcos en botella como una variante del modelismo naval.

Desde los tiempos antiguos, en mas de una ocasión las personas que han practicado el modelismo se han sentido tentadoa a abandonar el trabajo en alguna etapa de su construcción, pero al final y luego de varios intentos han logrado finalizar su obra y continuar plasmando sus habilidades dentro de un vidrio.

 

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