| |

La
nota del día
El
salvaje ataque al hospital del ISSS
Las leyes son las que delimitan los derechos entre unos y otros;
cuando se desploman se cae en el mundo de la selva y de las fieras,
como se vio en el hospital Primero de Mayo.
Los sindicalistas del Seguro, a quienes pretende amnistiar una
coalición de diputados efemelenistas y pecenistas, atacaron
el martes a pacientes, médicos y trabajadores de la unidad
Primero de Mayo; también causaron daños a las instalaciones
y cortaron el suministro eléctrico. Una de las pacientes
fue agredida físicamente por los enfurecidos sujetos, que
impidieron a los médicos efectuar sus labores, además
de ultrajarlos, mancharles su ropa y perseguirlos por la calle.
No se detiene allí la cosa. A un fotógrafo de este
Diario los sindicalistas le quitaron su cámara y su bolsón,
los que más tarde le devolvieron tras amenazarlo de muerte.
Desde que inició la huelga del Seguro, huelga declarada ilegal,
los sindicalistas vienen agrediendo e insultando a reporteros y
camarógrafos, como inclusive se ha documentado en vídeos
transmitidos en noticieros.
Los atropellos se perpetran sin importar los riesgos a que quedan
expuestos enfermos y personal del Seguro. Ya se vio cómo
un médico, el doctor Vallejo, negó tratamiento a un
niño con cáncer, a lo que se agrega la suspensión
de servicios vitales para muchos enfermos, que padecen desde cáncer
hasta alta presión. En otras ocasiones, los huelguistas han
cerrado salas, impedido el acceso a pacientes, atacado policías,
bloqueado vías y amenazado a médicos y trabajadores
que continúan en sus puestos. Los energúmenos llegaron
al extremo de intentar suspender los servicios de emergencia de
las unidades de cuidados intensivos. Lo que deben estar tramando
ahora es irrumpir cuando se realicen operaciones en los quirófanos
y sacar a la calle a los neonatos en sus incubadoras.
Muchísimo más grave, empero, es el deliberado y sostenido
ataque a la institucionalidad, a la ley, a la paz pública,
al funcionamiento de los hospitales, a la misma autoridad del Estado.
Los huelguistas, orquestados por los comunistas que ahora cuentan
con el apoyo de los pecenistas, buscan derrumbar el orden de leyes,
quitar autoridad y respeto a los funcionarios, burlarse de los organismos
de poder y generar un caos institucional y jurídico.
Orden de leyes o ley de la selva
El nivel de las barbaridades que cometen va en aumento cada día
que pasa, más ahora que se ha formado el bloque pecenista-comunista.
Con el decreto aprobado que ha devuelto el Ejecutivo a la Asamblea,
pretenden conseguir una total impunidad para sus fechorías,
sentando un nefasto ejemplo para otros grupos de fuerza, incluidas
las bandas de choque que un conocido comunista teórico
organiza dentro de la Universidad Nacional. El propósito
es hundir a El Salvador en el desorden y la violencia que antecedió
el ataque enloquecido de la guerrilla en 1980.
La anarquía que se fomenta a muy breve plazo afectará
los empleos, la seguridad personal y la vida de los salvadoreños.
El desarrollo y bienestar de una sociedad, por más modesto
que sea, depende esencialmente de la vigencia y el respeto a la
ley, al orden moral, a los derechos de cada persona, al funcionamiento
de las instituciones. Las leyes son las que delimitan los derechos
entre unos y otros; cuando se desploman se cae en el mundo de la
selva y de las fieras, como se vio en el hospital Primero de Mayo.
Cada salvadoreño debe pensar que esas pacientes pudieron
haber sido sus madres, sus hijas, sus esposas.
|
|