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Eduardo
Tenorio
Hay demonios que vencer
El
ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Tenorio,
ahora magistrado, reconoce las debilidades que tiene el Órgano
Judicial y las califica, fuera de la entrevista formal, como demonios
que hay que vencer.
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Según Tenorio, una
de las causas de mora judicial obedece a la existencia de
una legislación anticuada. Foto
EDH
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Ante el serio cuestionamiento que se le hace al Órgano Judicial,
por su deficiente administración, Eduardo Tenorio sostiene
que son percepciones exageradas de personas que están
fuera de la institución.
En sus respuestas, el ex presidente del máximo tribunal del
país asume una posición personal y no institucional.
El Diario de Hoy (EDH): ¿Qué opina de los resultados
de la encuesta realizada por la CID-GALLUP sobre el estado de la
justicia en El Salvador, donde se da un calificativo de poco confiable
a la Corte Suprema de Justicia?
Eduardo Tenorio: Lamento que exista una percepción de esa
índole, no hay una evidencia contundente. Si la hubiese,
creo que hubiésemos actuado en consecuencia. La percepción
se origina de una especie de costumbre fundamentada en el rumor
y en el chambre, lo cual no quiere decir que no existan problemas
por corregir.
Lamentablemente, el corruptor al igual que el corrupto suelen cubrirse
con el mismo manto para ocultar su vicio. Lo que sí creo,
es que la percepción exagera y va más allá
de los niveles de la realidad.
En la encuesta se dice que no existe independencia y que hay influencia
política, una de ellas puede estar en la Asamblea Legislativa.
¿Qué opina?
Yo sostengo que la independencia es la conquista más grande
que pueda tener el Poder Judicial, un órgano judicial. Creo
que uno debe venir a la Corte o a la judicatura con base en su idoneidad,
en su honestidad y en su capacidad. Uno siempre debe de mantener
la independencia de todo partido político.
De acuerdo con su experiencia en la Corte, en una escala del uno
al diez, ¿qué valor le daría a ese nivel
de influencia o intervención de los partidos políticos?
Evaluar de una manera numérica sería un poco irresponsable.
En lo que a mí respecta hay cero influencia, no soportaría,
ni aceptaría nunca, la mínima influencia de los partidos
políticos, en lo que respecta a Eduardo Tenorio. No puedo
responder por la demás gente, porque realmente no conozco
sus interioridades, pero sí creo que lo deseable es que exista
una independencia plena y que quien se sienta juez debe sentir el
orgullo de fallar conforme a derecho, conforme a su conciencia y
alejado de toda influencia. Puede ser que exista influencia y si
la hay, yo la lamento enormemente, nada conspira más contra
el poder judicial limpio que la influencia de tipo partidista.
La Corte resuelve apegada a derecho, pero al momento de divulgar
los casos, la influencia política la obliga a dar la resolución
de una manera tardía, de una manera intencional
Si eso ocurre, no es correcto. Creo que los fallos deben darse oportunamente.
Dentro del informe se menciona el caso de la corporación
estadounidense McDonalds, por todo el tiempo que ha tardado.
¿Qué nos puede decir?
Lo que ocurre es que existe una enorme gama de procesos de diferentes
órdenes: los hay de carácter mercantil, otros de carácter
constitucional y otros de tipo penal. Lo que pasa es que son muchos
procesos, como el de McDonalds y la firma salvadoreña
que es su contraparte, por eso es que aparentemente se ha tardado
tanto.
¿No hay influencia política en la resolución
de este caso?
No. Ha existido presiones públicas, pero no los podría
calificar de influencia o presión.
Con relación a la Asamblea, ¿el hecho de que este
órgano del Estado tenga la última carta al designar
un magistrado, podría afectar el normal funcionamiento de
la Corte?
En mi caso, no recibí ninguna influencia. En su momento fui
llamado por los partidos. No recuerdo que ningún partido
político haya condicionado mi llegada a la Asamblea y a la
Corte. No descarto que pueda haberla, y si la hay, soy el primero
en lamentarlo. Quisiera que los diputados recurrieran a los que
son los requerimientos constitucionales y a los que son patrones
de idoneidad, capacidad, de honestidad para escoger a los mejores
magistrados.
La encuesta señala que cuatro de cada diez personas consideran
que el trabajo es pésimo o malo.
¿Cuál es su apreciación?
Es una cuestión de opinión de la gente que está
afuera, que al no conocer lo que ocurre dentro emite un criterio,
el cual es muy subjetivo. No digo que las cosas son perfectas, no
lo son, estamos en el reino de este mundo.
Pero, ¿ha habido denuncias de posibles retardos de justicia?
Y las hemos sancionado y tratado de enmendar cuando las ha habido,
no digo que el sistema es perfecto, no lo es. Como no es perfecto
ningún sistema sobre la Tierra, pero estamos empeñados
en llevar adelante una reforma que modernice el sistema y que erradique
los retardos y la mora judicial.
En concreto, ¿cuáles son los problemas que advierte
en este momento en la Corte que le impiden gestionar como deberían?
Necesitamos modernizar más la administración, en el
sentido de racionalizar, para eso se están trabajando todas
las normativas judiciales. Cuando digo la normativa judicial me
refiero a la Ley Orgánica Judicial, a la Ley de la Carrera
Judicial.
Pero, ¿qué habría sobre las responsabilidades
o esa profesionalización de los magistrados, de eso no se
dice nada?
¿Cómo así?
No mencionó nada dentro de ese proceso de reformas lo que
tendría que verse, en términos de capacidad e idoneidad.
Desde luego, yo doy por supuesto que esos elementos tienen que concurrir
en los magistrados, tiene que haber idoneidad, capacidad, tiene
que haber vocación de entrega y tenemos todos que pensar
que esto es la piedra angular del Estado de Derecho y del sistema
judicial. Pero hay una cosa que es cierta, estamos dispuestos a
hacerlo y puede confiar el pueblo salvadoreño en que tenemos
toda la voluntad de llevar adelante un proceso de cambio que mejore
sustancialmente al Órgano Judicial.
Volviendo a la reacción política dentro del Órgano
Judicial, se señalan concretamente a partidos políticos
que estarían influenciando a algunos magistrados.
No lo creo y espero en Dios que no sea así. Obviamente del
resto de los magistrados tampoco puedo decir más. Hasta donde
a mí me consta, inclusive de mis compañeros, nunca
he visto que exista esa influencia.
Usted está tomando con mucha cautela los resultados y habla
en algún momento en que si puede ocurrir o no.
Bueno, hay algunas cosas que uno debe ser claro, uno puede responder
por sí mismo. Yo le estoy diciendo lo que yo hago y cuáles
son mis patrones y normas de conducta.
Pero si consideramos que la medición está como abarcando
los últimos diez años, obviamente fue su presidencia
y obviamente está la gente que le acompañó
Sí, pero eso sería tanto como juzgar a cualquier colectivo
por hechos aislados y hacer responsable a alguien que no puede responder.
Yo no puedo responder por todo por eso, insisto que estoy respondiendo
por mí mismo.
En el caso de su presidencia concretamete, ¿usted cree que
hablaría sobre todos esos señalamientos?
En mi presidencia hubo una dedicación enorme al trabajo,
buscamos cómo mejorar los niveles de honestidad y luchamos
duramente para llevar adelante cambios positivos dentro del sistema
judicial. Creo que hubo logros.
Se hacen algunos señalamientos puntuales con la presidencia
actual y su cuerpo de magistrados, en una de ellas se refleja que
ninguno merece ser reelegido.
Creo que eso requiere de una respuesta que en el caso personal voy
a tratar de hacerla lo más objetiva: creo que los compañeros
que concluyen su período, que son los que podrían
ser reelegidos, han hecho una muy buena labor, son juristas reconocidos,
son gente honorable y son gente capaz.
¿Usted podría asignar alguna nota a la gestión
actual?
Me parece que no sería justo que ande dando y calificando
a mis pares. Lo que quiero es calificarlos como gente correcta y
competente. Lo han sido y creo que la historia se los va a reconocer.
Repitiendo: ¿Cómo calificaría su gestión
como presidente?
Me siento muy satisfecho del esfuerzo que realicé, me siento
contento, duermo bien y cuando digo eso, es porque mi conciencia
me lo permite.
Una percepción general, digamos frente a estos resultados:
¿Cuál sería la suya? Usted en un momento nos
dijo que podría ser una mala percepción que se tiene;
podría ser como una evaluación subjetiva reflectora.
Le insistiría: ¿Cuál sería la percepción
general suya, luego de haber evacuado todos esos datos sobre niveles
de corrupción, niveles de influencia política partidaria?
¿Quieren una respuesta de tipo general?
Sí
Bueno, soy optimista por naturaleza y por eso estoy acá,
creo que las cosas han ido mejorando cualitativamente con cierto
gradualismo, creo que ha llegado el momento de pisar más
el acelerador y darle velocidad a ese mejoramiento. El Salvador
ha cambiado mucho desde los Acuerdos de Paz.
¿Hay justicia para todos en El Salvador?
En la medida de lo posible, sí.
Entonces, ¿por qué en la actualidad existe desconfianza
de la población hacia el Órgano Judicial?
Mire, la desconfianza se origina de una tradición en la que
la manipulación política que hubo y otros males hicieron
sentir que no había acceso a la justicia, pero estamos trabajando
en que el acceso a la justicia sea una realidad.
¿A qué se refiere que en cuanto van a trabajar
en el acceso a la justicia? ¿Quiere decir que el ser humano
vale por el patrimonio que posee?
No, lo que quiero decir es que vamos a tener que acostumbrarnos
a que hay posibilidades de encontrar justicia en el sistema. No
había fe en el país en eso, y no la había porque
existía de parte del esquema predominante en el manejo del
Estado una notable y una notoria injusticia. Hubo muchos hechos
que quedaron sin investigar, tuvimos que pasar por la prueba terrible
de una guerra de 12 años, es lógico que la confianza
hay que construirla con hechos concretos.
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