| |

Los
maestros, víctimas frecuentes de asaltos
Los
centros escolares en zonas rurales son merodeados por cacos que
cometen fechorías con suma tranquilidad. La vigilancia es
casi nula en los sectores.
|
|
| La malla ciclón no detiene
a los ladrones que roban hasta los borradores. Foto:
EDH/Carlos Torres |
Para muestra un botón. El 17 de abril, varias profesoras
se dirigían a un centro de estudios en el cantón Los
Almendros cuando fueron asaltadas por sujetos que portaban armas
de fuego y cubrían sus rostros con gorros pasamontañas.
Para amedrentarlas, uno de los criminales puso su arma de fuego
en el rostro de una de las víctimas. Si no se apuraban a
entregar todo, le dispararía.
Las docentes ya conocían de cerca la delincuencia. El plantel
en que trabajan fue saqueado cinco veces en 2002. De ahí
se llevaron hasta el yeso y los borradores.
Hoy, los paquetes de alimentos que reciben como parte del programa
escuelas saludables son guardados en casas de padres de familia.
Los educadores no se quieren arriesgar a perderlos de nuevo.
Docentes, padres de familia y alumnos lamentan la falta de seguridad.
Piensan que los Grupos de Tarea Conjunta son la única opción
para llevar un poco de tranquilidad. Pero a la fecha, nadie les
atiende.
|
|