| |

Urgen
programas de seguridad permanentes
Camino lleno de muchas espinas
La
Libertad. Nunca un nombre mejor puesto. Huizúcar es una ruta
llena de púas que causan heridas a sus vecinos sin que nadie
pueda curarlos y menos evitarlo. Su crisis se llama delincuencia.
|
|
| Vías secundarias de
Huizúcar son preferidas por bandas de delincuentes .
Foto: EDH |
Es un juego nada divertido, mientras los policías patrullan
zonas que no les corresponden, los cacos hacen de las suyas al otro
lado del municipio. Buses, casas, escuelas y peatones son escogidos.
Aquí la delincuencia es democrática. No desprecia
a nadie.
Hace ya varios meses que las calles solitarias que conducen a los
seis cantones de Huizúcar se han convertido en escenario
de asaltos y robos. El miedo se ha adueñado de los pobladores,
quienes no denuncian por miedo a que la reacción policial
origine la venganza de los criminales.
Nadie les hace nada, se lamentó un poblador al
quejarse de la insuficiente presencia policial y menor aún
acción judicial contra los delincuentes.
Las trampas
Cuando los vecinos viajan en bus, pick up o auto, lo hacen resignados.
Saben que cualquiera de los matorrales en los costados de las vías
puede ser el escondite de los cacos. De ahí salen, interceptan
los vehículos y despojan de todo a sus ocupantes. Es más
común en las primeras horas de la tarde, al mediodía
y en las noches.
Las pandillas hacen lo suyo. Además de robar, atacan a quien
quieren con la tranquilidad de que nadie les pedirá cuentas
por sus acciones. Un vecino del barrio San Miguel, denunció
a la Policía Nacional Civil (PNC) que un grupo de maras dañó
su casa. Incluso destruyeron una puerta. Lo amenazan a diario y
ya planea irse a vivir a otro municipio.
Mientras los agentes recibían la denuncia, una llamada por
radio les alertó sobre una riña entre pandillas que
ocurría en el sitio conocido como La Pila Chigüigua.
La PNC tiene identificados los sitios más peligrosos en Huizúcar.
Habla de los sectores conocidos como El Cujín, finca San
Antonio y El Porvenir, que son limítrofes del municipio y
donde se supone que la seguridad corresponde a los puestos policiales
de San Marcos, Montserrat y Antiguo Cuscatlán.
Un agente expresó que los miembros de esos puestos deben
patrullar las zonas, pero no lo hacen. Acudimos a los llamados,
pero dejamos solas otras zonas que sí son de nuestra jurisdicción,
expresó. La seguridad es más limitada, ya que el único
Grupo de Tarea Conjunta que funcionaba en la zona fue retirado sin
explicaciones.
El miedo
La mayoría de vecinos de áreas rurales está
desesperada. Temen a la delincuencia, pero no se atreve a denunciar.
- Su mayor temor es que las autoridades no se apresuren a tomar
medidas. Entonces, quedarían a expensas de los criminales.
- Otros temen que, en caso de ser capturado un delincuente, los
tribunales lo dejen en libertad al poco tiempo.
- La PNC ha pedido más confianza. Pero es un círculo
vicioso, ya que para confiar, los vecinos necesitan más vigilancia.
|
|