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Opinando
El neopopulismo de la izquierda
Debemos trabajar para reducir la pobreza y crear más
condiciones favorables para el pueblo. Pero en forma madura, sin
politiquerías.
GLos salvadoreños sufrimos durante la década
perdida los estragos que provocan las políticas populistas,
las cuales están condenadas al fracaso porque ignoran los
elementos más esenciales que hacen funcionar una economía.
Recuérdese la corrupción, escasez y elevación
de precios que hubo en esa época, que no debemos olvidar
para no volver a caer en una situación similar.
Para revertir el proceso estatizante y corrupto dejado por el gobierno
que llegó al poder precisamente por sus promesas populistas,
y que hizo retroceder nuestra economía no menos de 25 años,
desde 1989 hasta la fecha los gobiernos de ARENA han tenido que
realizar un arduo trabajo para sanear y sentar las bases para que
la economía crezca, aunque por circunstancias diversas, algunas
de ellas exógenas, ésta no ha marchado como todos
quisiéramos.
Igual o peor fueron los daños causados a la economía
por el terrorismo. El aparato productivo y la infraestructura nacional
fueron sometidos a un sistemático ataque. Las políticas
populistas del gobierno de ese entonces y la destrucción
que llevó a cabo la subversión fueron una combinación
letal para nuestro país, ya que incrementaron el desempleo
y la pobreza. Hubo un retroceso en la calidad de vida de todos los
salvadoreños.
A veces parece que muchos olvidamos esta etapa de nuestra historia,
triste y plagada de malos recuerdos. Quizá ésta sea
la causa por la que bloqueamos en nuestras mentes esta época,
pero es necesario recordarla únicamente y exclusivamente
para no repetirla. Hay que aprender de los errores.
Sin embargo, la izquierda salvadoreña no quiere aprender
de los errores. Y está empeñada en ser parte de un
eje populista al estilo de los actuales gobiernos de Cuba, Ecuador,
Brasil y Venezuela. No es mi intención analizar las condiciones
económicas y políticas de esos países, pero
es fácil obtener conclusiones con sólo mirar los enfrentamientos
sociales y el estancamiento de las economías.
La izquierda ortodoxa salvadoreña se caracteriza por las
promesas populistas. Sin explicar cómo (en forma racional,
claro), promete bajar como por arte de magia los precios de algunos
servicios y productos, aumentar de manera irresponsable los salarios
y eliminar algunos impuestos, entre ellos el Fondo de Inversión
Vial (FOVIAL). Lógico es que todos quisiéramos ganar
más, no pagar impuestos y que todos los servicios tengan
bajos precios, pero en la realidad eso no es posible.
La única forma que existe para generar más empleos
es incentivar con reglas claras del juego a la empresa privada para
que invierta, incrementar la confianza jurídica y fomentar
una sana libre competencia. También se debe hacer buen uso
de los fondos públicos provenientes de los impuestos, mejorar
la infraestructura nacional, propiciar una mejor calidad de la educación
y la salud y un mayor acceso a éstas.
Históricamente las prácticas populistas están
condenadas al fracaso y está demostrado que los pueblos que
han creído en un momento dado en estos políticos,
muchos de estos con un salud mental que es todo un misterio, han
aumentado sus problemas y comprometido el bienestar hasta de las
futuras generaciones.
No obstante, estamos ante un neopopulismo de la izquierda que ofrece,
especialmente desde la Asamblea Legislativa, paraísos terrenales
y perdona deudas y multas, suspenden embargos y fomenta huelgas
ilegales, el irrespeto a la ley y los enfrentamientos sociales.
Todo esto disfrazado con una verborrea política romántica.
Esta práctica será más común durante
este año preelectoral. Esperamos que la oposición
racional, por el bien del país, no se preste a este juego
populista que hace mucho daño a nuestra economía y
al sistema político y, por consiguiente, a todos los salvadoreños,
quienes demandan soluciones responsables a los grandes problemas
nacionales.
Debemos trabajar para reducir la pobreza y crear más condiciones
favorables para el pueblo. Pero en forma madura, sin politiquerías,
y para ello los partidos políticos estamos llamados a dialogar
teniendo como horizonte una visión nacional.
* Diputado.
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