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Una
tradición que anuncia las lluvias
Una cruz para el trabajo y la comida
Concultura
realizó ayer un acto para recordar cómo los indígenas
pedían a los Dioses por que las cosechas de la época
dieran los mejores y más grandes frutos.
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Entre música folclórica,
marimbas y danzas, Concultura celebró ayer el Día
de la Cruz en el Museo Nacional David J. Guzmán.
Foto EDH
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Entre música folclórica, marimbas y danzas, Concultura
celebró ayer el Día de la Cruz en el Museo Nacional
David J. Guzmán.
Gustavo Herodier, presidente de la institución, junto a los
directores educativos nacionales; llevaron ofrendas frutales y adoraron
la Cruz de Mayo.
Año con año nos reune un sentimiento común
que tiene como significado la fe y la esperanza de tiempos mejores,
de tiempos de abundancia que llegan con las luvias y las cosechas,
dijo Herodier.
La celebración del Día de la Cruz es el resultado
de una fusión de un ritual indígena ancestral, junto
a un acontecimiento sucedido en Europa.
En el ritual índígena, que estaba dedicado a la naturaleza
y al Dios Chipetotec o Señor del Desollado, se
realizaba culto donde una persona era desollada para cubrir con
su piel la imagen del Dios.
Que se festeje cada tres de mayo tienen como origen el hecho de
que Santa Elena, la madre del Emperador Constantino, encontró
un pedazo de madero que se cree que era parte de la cruz donde fue
crucificado Jesucristo. Este hallazgo ocurrido, según la
tradición, el tres de mayo del año 325.
Esta fusión de hechos, se celebraron también con
una presentación del Ballet Folclórico Nacional, quienes
ejcutaron piezas como El carbonero, Los rozadores de caña
y Adentro Cojutepeque.
Esta acto cultural se desarrolló simultaneamente en las 157
casas de la cultura, 14 bibliotecas públicas y los parque
Infantil, Saburo Irao, Zoológico, así como otros espacios
de Concultura.
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