Turismo
 
Inicio del Sitio Domingo 4 de mayo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Despiden a las víctimas de accidente

Un centenar de personas acompañó hasta el cementerio a los familiares de los niños fallecidos en accidente en San Miguel.

Rosa Fuentes
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los pacientes de los distintos hospitales son los principales afectados por la huelga. Foto EDH

Eran las tres de la tarde. Cientos de personas caminaban en uno de los carriles de la carretera del Litoral, en la jurisdicción del cantón El Brazo, de San Miguel. Todos llevaban el mismo rumbo: el cementerio del caseríos Los Llanitos de ese cantón.

Los restos de los cuatro infantes que murieron atropellados por un pick up y un furgón, la tarde del 1 de mayo, recibieron ayer cristiana sepultura.
Las personas que acompañaban a las familias dolientes caminaron siete kilómetros hasta el camposanto. Cuatro vehículos conducían cada uno de los ataúdes.

La temperatura extrema y el sofocante sol fueron insuficientes para impedir que el cortejo fúnebre llegara a su destino.

En medio del pesar y dolor de las familias, mientras la Policía aclara las causas del accidente, la principal sospechosa del siniestro huye de la justicia.

A María Teresa Guzmán, abuela de Brenda Cruz, José Santos Cruz y Jhonatan Alexander Castellanos, las palabras no podían consolar la pérdida de su nietos.

Lea además

 

La conductora del pick up es prófuga
La supuesta responsable del accidente que acabó con la vida de cuatro niños huye de la justicia. Compañeros de trabajo se solidarizaron con ella.

Apenas llevaba 16 días en el país, había arribado procedente de Estados Unidos antes de la Semana Santa, cuando recibió la noticia. Su corazón aceleró las palpitaciones hasta su llegada al cantón El Brazo, San Miguel, el 2 de mayo.

“Quería que todo fuera una mentira... mi viaje de regresó parecía eterno y cuando llegué al aeropuerto y vi a otro de mis hijos, deseé que el carro tuviera alas...”, recuerda.

Quienes no pudieron acompañar el descanso de los niños fueron precisamente sus padres, inmigrantes que residen de forma ilegal en Estados Unidos.

La abuela recuerda que les fue imposible viajar para dar el último adiós a sus hijos.
Las pocas palabras de los familiares más próximos expresan el dolor que los padres sienten a miles de millas de su pueblo natal.

También en un país que no es el suyo, la madre de los hermanitos Rafael Guzmán y Alexander Guzmán, amigos de los nietos de María Teresa, llora por la muerte de Rafael y suplica por la salud de Alexander.

El niño de 9 años se debate entre la vida y la muerte en el Hospital de Niños Benjamín Bloom de la capital. “Me encomendó a sus niños... que voy a decirle”, se repetía María Teresa. Ellos estaban a su cargo.

El menor fue referido hasta ese centro, procedente de un hospital privado de San Miguel.

Hoy, el pequeño Julio César Cruz es el único que sobrevivió al trágico accidente.

Antes del entierro, Julito se sentó cerca del ataúd de su hermanita y le habló: “Brendita, te dije que corriéramos cuando el carro venía sobre nosotros... pero no me hiciste caso”.

Unas palabras que se perdían en medio del canto de los dolientes: “Se va un ángel buscando la nueva vida. Se va diciendo a su madre, no llores que en reino de Dios estoy”.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal