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El Salvador en perspectiva
Día del Trabajo

Mario Rosenthal*
Editorial
El Diario de Hoy
mrelsalv@navegante.com

La moderna celebración del primero de mayo como un día festivo para las clases obreras tuvo su principio en EE.UU.

El primero de mayo es casi la única fiesta pagana que ha sido secularizada e incorporada al calendario político revolucionario en todo el mundo. En sus orígenes europeos se celebraba al inicio de la primavera y la renovación de la naturaleza después de los crudos inviernos.

Algunas autoridades creen que las celebraciones de “may day” están relacionadas con la adoración de los árboles de los druidas, y otros sostienen que datan de los festivales de la primavera en Egipto y la India. Los romanos introdujeron la fiesta en los territorios que conquistaban para reverenciar a Flora, diosa de la primavera, haciéndole ofrendas de flores.

En la época medieval, la fiesta se celebraba con mucho entusiasmo en Inglaterra, y se acostumbraba elegir un rey y una reina de mayo. Los distintos países observaban de diferentes maneras las festividades, pero lo significativo es que el primero de mayo tenía una tradición milenaria de ser una fiesta del pueblo y de las clases trabajadoras.
Desde el principio del Siglo XIX, los obreros norteamericanos se habían organizado para protestar contra el día laboral, que se calculaba desde el amanecer hasta el anochecer y se extendía generalmente entre 14 y 16 horas. Estos primitivos sindicatos enfrentaban en Inglaterra y EE.UU. leyes que condenaban las huelgas de trabajadores —como conspiraciones contra sus patrones para aumentar sus salarios o mejorar sus horas de trabajo—, como un delito criminal punible. Muchos obreros fueron encarcelados hasta que en 1842 los sindicatos fueron declarados instituciones legales, mientras sus acciones se mantuvieran honorables y pacíficas.

La moderna celebración del primero de mayo como un día festivo para las clases obreras tuvo su principio en Estados Unidos, al tratar de limitar el día laboral a ocho horas, en los trágicos eventos del primero de mayo de 1886 en la ciudad industrial de Chicago, Illinois. Hubo huelgas a lo largo de Estados Unidos y Canadá. Una inmensa multitud rodeó las instalaciones de la McCormack Harvester Co., fabricante de maquinaria agrícola, que había resistido tesoneramente la organización de un sindicato. La policía, en un intento de dispersar la manifestación que impedía el ingreso de los trabajadores, abrió fuego y mató a seis.

El 4 de mayo hubo una manifestación en la Plaza Haymarket, y una bomba explotó entre en un grupo de policías, matando a ocho. Los agitadores negaban ser los responsables, pero ocho de los trabajadores fueron capturados y, luego, en un juicio que captó la atención del mundo, tres de los sindicalistas fueron condenados a la horca y ejecutados. Esto dio gran notariedad al movimiento sindical norteamericano, y un congreso internacional de partidos socialistas, llevado a cabo en 1889 en París, votó para apoyar mundialmente por medio de manifestaciones al movimiento sindical en Estados Unidos, que agitaba para la legalización del día laboral de ocho horas. Y se escogió el primero de mayo de 1890 para realizarlo.

Muchos países europeos y Estados Unidos participaron en las manifestaciones y, a partir de esa fecha, el primero de mayo se adoptó para llevar a cabo eventos a favor del sindicalismo. Luego, las organizaciones socialistas y comunistas se apropiaron de la fecha, agregando metas que nunca cumplieron y, al contrario, en vez de reducir las horas de trabajo, las aumentaron. Los habitantes que sobrevivieron las penalidades de los países socialistas y comunistas fueron poco mejor que esclavos.

Cuando la Unión Soviética surgió como un poder mundial y estaba en su apogeo, el primero de mayo se aprovechaba para un despliegue de su capacidad militar en todos los países subyugados, y fue declarado uno de los pocos día festivos en su calendario. Esto está en el olvido, al igual que su relación con las revoluciones sociales. Para nosotros, es el Día del Trabajo que nadie trabaja.
.*Escritor y columnista de El Diario de Hoy

 

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