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Ministerio Espiga
Señor, enséñanos a orar...

Por Salvador Gómez,
El Diario de Hoy
www.espiga.org.sv

Y sucedió que, estando Cristo orando en cierto lugar, cuando terminó le dijo uno de sus discípulos: "Señor, enseñanos a orar.."

Jesús oraba, sin duda alguna, de una manera nueva y diferente, tanto que sus discípulos, muchos de ellos con una gran trayectoria de oración propia de la religión judía y además graduados en la escuela de Juan Bautista, sintieron la necesidad de pedir al Maestro ser instruidos en el arte de saber orar.

Esta actitud debe desafiarnos a nosotros, los modernos discípulos de Jesús, que contando con menos conocimiento y experiencia que los primeros, mostramos al mismo tiempo menos interes para aprender a orar.

Afortunadamente y como un verdadero signo de los tiempos, el Espíritu Santo va suscitando en personas y comunidades un deseo profundo de orar, que día con día va creciendo.

Actitudes básicas

Como respuesta inmediata a la súplica de sus discípulos, Jesús les señala las actitudes básicas para orar, es decir, la oración debe ser insistente, hecha con fe y, sobre todo, con humildad.

San Lucas nos ha transmitido tres parábolas principales sobre la oración:
La primera, “el amigo importuno” (cf Lc 11, 5-13), invita a una oración insistente: “Llamad y se os abrirá. Al que ora así, el Padre del cielo le dará todo lo que necesite”, y sobre todo el Espíritu Santo que contiene todos los dones.

La segunda, “la viuda importuna” (cf Lc 18, 1-8), está centrada en una de las cualidades de la oración: es necesario orar siempre, sin cansarse, con la paciencia de la fe. “Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrara fe sobre la tierra?”.

La tercera parábola, “el fariseo y el publicano” (cf Lc 18, 9-14), se refiere a la humildad del corazón que ora. “¡Oh, Dios! Ten compasión de mí que soy pecador”. La Iglesia no cesa de hacer suya esta oración: “¡Kyrie eleison!” (Señor, ten piedad).

¿Cuáles son las características que hacen nueva y diferente a la oración cristiana?
Jesús nos ha enseñado que la oración cristiana debe ser hecha al Padre, en el nombre del Hijo, guiados e impulsados por la fuerza del Espíritu Santo.

Además, tanto la Escritura, el Magisterio como la experiencia nos ha enseñado que cuando un cristiano ora no está orando solo, ya que la oración cristiana se hace en comunión con toda la Iglesia.
*Predicador Católico

 

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