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Turbas
de izquierda atacan empresas y hotel
Las
turbas izquierdistas quebraron los ventanales de varias empresas
y hasta lanzaron petardos de alto poder contra la gerente de un
hotel que demandaba respeto para los huéspedes y empleados.
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| Saludos de magistrada. Victoria
de Avilés, magistrada de la Corte Suprema, saluda a los
manifestantes.Foto: EDH/William Arévalo
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Decenas de establecimientos fueron atacados y apedreados por agitadores
de izquierda que celebraban el Día del Trabajo, denunciaron
afectados y autoridades.
La turba atacó los negocios -la mayoría cerrados-
situados a lo largo de la alameda Roosevelt al paso de la marcha
convocada por los sindicatos de izquierda y acompañada por
dirigentes y militantes del FMLN.
Los vándalos lanzaron morteros y piedras contra las oficinas
de una constructora, una sucursal bancaria, una aseguradora, la
farmacia del hospital Militar, los laboratorios del Ministerio de
Salud y el hotel Alameda.
En el último establecimiento mencionado, los sujetos detonaron
un mortero debajo de un vehículo y lanzaron otro a los pies
de la gerente, mientras ésta les suplicaba que no les hicieran
daño.
Las detonaciones destruyeron total o parcialmente vidrios, cielos
falsos, mobiliario, puertas y hasta el automóvil.
En septiembre del año anterior, la turba destruyó
los ventales del mismo hotel. Los delincuentes, que iban enmascarados
y provistos de palos, se dedicaron a manchar paredes con consignas
subversivas.
Además, intimidaban a los periodistas, a quienes acusaban
de espías y amenazaban con atacarlos.
La manifestación era encabezada por los sindicalistas del
Seguro Social, y a la cola iban militantes del FMLN, pues así
se denominaban por los altavoces con que gritaban vivas para Cuba
y el dictador Fidel Castro.
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| Vandalismo y destrucción. Morteros
de alto poder fueron lanzados a las instalaciones de un banco
situado en la alameda Roosevelt. Otras empresas corrieron igual
suerte. Foto: EDH/William Arévalo |
En medio de la manifestación iba la turba, que se identificaba
como estudiantes universitarios miembros del Frente Unido Roque
Dalton (FURD) y de la Unión de Estudiantes Revolucionarios
Salvadoreños (UERS). Muchos de ellos llevaban el rostro cubierto
con pañoletas rojas y gorros pasamontañas.
Sin recriminación
Ningún dirigente sindical o del Frente les recriminó
en el sitio la destrucción o trató de evitar los desmanes.
Los vándalos actuaban ante la miraba indiferente de una docena
de policías, quienes no hicieron nada.
Tres agentes que intentaron intervenir fueron amenazados, tras lo
cual desistieron.
A la marcha también se presentó la doctora Victoria
Marina de Avilés, actual magistrada de la Corte Suprema de
Justicia, quien desde lo alto de un paso a desnivel saludaba sonriente
a la turba que detonaba morteros a cada instante.
Minutos después también se presentó el actual
alcalde de Nueva San Salvador, Óscar Ortiz, quien saludó
y dio palmaditas en el hombro a los agitadores, los mismos que momentos
antes habían dañado el vehículo particular,
ventanales del hotel y de un banco y mobiliario de la empresa constructora.
La manifestación vandálica terminó a eso de
la una de la tarde frente a la Catedral Metropolitana, en el centro
de San Salvador.
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