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Tema para meditar
La evaluación de la esposa “ideal”

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
Editoriales@elsalvador.com

La mujer que se siente bella va a ser bella para su marido cuando los dos están juntos a solas, y mucho más libre de inhibiciones

Tengo esta sugerencia para las esposas que anhelan una vida sexual mejor, o para las que admiten (sin indicación de anhelo) que la relación con su marido no es tan excelente como pudiera ser. ¡Primero, haz un inventario de tus propias actitudes! Esto exige que pases algún tiempo a solas en que puedas evaluar honestamente tus actitudes hacia la relación sexual y hacia tu esposo como amante.

Antes de terminar, descubrirás que estás echando también una larga mirada a tu estima propia, porque ella también ocupa un lugar en el cuadro total. Comienza con tu actitud hacia la relación sexual en general. Cuando lees la palabra sexo. ¿Qué piensas? ¿Qué imagen te viene a la mente? ¿Algo cálido, amoroso, tierno y complaciente? ¿O tal vez algo de poco gusto, o aun repugnante? ¿Qué actitud tenías al respecto antes de casarte? ¿Te dijo de antemano tu progenitora todo lo que debías saber al respecto? ¿Te dijo algo? Tal vez pensaste que tu marido lo sabría todo y, sin embargo, no era así. ¿Todavía tienes inhibiciones sexuales? ¿Soportas la relación sexual como una obligación, o la esperas con deleite? ¿Eres cálida y respondes al juego amoroso de tu esposo, o te corres rápidamente hacia el otro lado de la cama, con la esperanza de que no te manifieste ningún interés?

¿Las experiencias de tu luna de miel te desilusionaron o te desalentaron, estableciendo un patrón de infelicidad que todavía no ha sido vencido? No puedo contar el número de mujeres que me han dicho que sus primeras experiencias en la vida matrimonial fueron muy desanimadoras: ¡La luna no brilló... las estrellas no cayeron... y no destelló en absoluto... ni un relámpago! ¿Puedes aceptar esta desilusión, que tal vez aún programa tus reacciones, comprendiendo que las dificultades que tú y tu marido experimentaron se debieron probablemente a la falta de información y a las esperanzas demasiado elevadas que tenían para el momento que esperaban?

Aunque la literatura romántica implica que tan pronto como los individuos llegan a ser marido y mujer todas las respuestas se desatan automáticamente, eso no es cierto. El acto sexual no es instintivo. Se necesita tiempo para establecer una relación sexual verdadera y satisfactoria.

He aquí un modo de evaluar tu contribución a la relación física amorosa, sugerido por Shirley de Rice en su obra “Physical Unity in Marriage” (Unidad física en el matrimonio). Ella dice que las mujeres deben tratar de medir su amor físico hacia sus maridos según la norma que se halla en 1 Corintios 13, el gran capítulo del amor. Veamos cómo te encuentras: Recuerda que ahora estamos hablando de amor físico. ¡Qué estricta vara de medir en cuanto al amor según 1 Corintios 13! Simplemente no somos capaces de practicar un amor de esa calidad sin la ayuda del poder de Dios. Pero en realidad es que, como nuevas criaturas renacidas en Cristo, podemos contar con el poder capacitador de Dios para rehacer y transformar toda mala actitud que hayas encontrado en ti durante esta evaluación.

Continuemos la evaluación considerando cómo te miras a ti misma. ¿Te aceptas tú a ti misma tal como eres? ¿O sientes internamente que no eres atractiva? ¿Crees que pesas demasiado, o que tienes muy poco peso? ¿Piensas tal vez que tus caderas son demasiado grandes o tus piernas demasiado enjutas ? ¿O que no tienes suficiente busto? Etc.

Cuando tú y tu marido tienen relaciones sexuales, ¿te preocupas por mantenerte cubierta con una larga bata, o apagas las luces, para que él no te vea las deficiencias o imperfecciones? ¿Y esto no afecta tu conducta durante el proceso? No te sientes libre. ¡Nunca te olvidas por completo de ti misma y de tu apariencia! Se sabe que la mayoría de mujeres no tienen cuerpos que puedan compararse con el de Raquel Welch o el de la legendaria Marilyn Monroe. Por tanto, no es tan fácil aceptar el hecho de que tu esposo piense que eres bella o deseable. Creo que en la vida de la mayoría de las mujeres, éste es un problema mayor que cualquier otro.

El problema se hace complejo si su esposo es de aquella clase que nunca te dice nada estimulante ni elogioso. La mujer que se siente bella va a ser bella para su marido cuando los dos están juntos a solas, y mucho más libre de inhibiciones para la relación amorosa. Debes recordar que tu marido te eligió a ti, no a Raquel, y si él logra la respuesta amorosa que quiere, jamás pensará en tus imperfecciones. Prosiguiendo con esta evaluación, ya es tiempo de que cada mujer se pregunte si ella acepta a su esposo tal como él es. No sólo en cuanto a apariencia, sino también en cuanto a la clase de temperamento que tiene, sus fuerzas y debilidades, y aun con la habilidad que posee para ganarse la vida.

Como tú ves, esto tiene un efecto definido sobre la manera como respondes a sus requerimientos amorosos, o sobre la manera como él se te acerca en este sentido. Si lo dejas afrentado con palabras o pensamientos, tu relación será perjudicada. Luego de aceptar a tu cónyuge tal como es, es tiempo de que te concentres en sus fuerzas y enfoques tus pensamientos, sintiendo que tú eres la esposa ideal que Dios tiene para él. ¡Recibe a Jesús como tu Señor y salvador personal!.

*Pastor.

 

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