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Tema
para meditar
La evaluación de la esposa ideal
La
mujer que se siente bella va a ser bella para su marido cuando los
dos están juntos a solas, y mucho más libre de inhibiciones
Tengo esta sugerencia para las esposas que anhelan una vida sexual
mejor, o para las que admiten (sin indicación de anhelo)
que la relación con su marido no es tan excelente como pudiera
ser. ¡Primero, haz un inventario de tus propias actitudes!
Esto exige que pases algún tiempo a solas en que puedas evaluar
honestamente tus actitudes hacia la relación sexual y hacia
tu esposo como amante.
Antes de terminar, descubrirás que estás echando también
una larga mirada a tu estima propia, porque ella también
ocupa un lugar en el cuadro total. Comienza con tu actitud hacia
la relación sexual en general. Cuando lees la palabra sexo.
¿Qué piensas? ¿Qué imagen te viene a
la mente? ¿Algo cálido, amoroso, tierno y complaciente?
¿O tal vez algo de poco gusto, o aun repugnante? ¿Qué
actitud tenías al respecto antes de casarte? ¿Te dijo
de antemano tu progenitora todo lo que debías saber al respecto?
¿Te dijo algo? Tal vez pensaste que tu marido lo sabría
todo y, sin embargo, no era así. ¿Todavía tienes
inhibiciones sexuales? ¿Soportas la relación sexual
como una obligación, o la esperas con deleite? ¿Eres
cálida y respondes al juego amoroso de tu esposo, o te corres
rápidamente hacia el otro lado de la cama, con la esperanza
de que no te manifieste ningún interés?
¿Las experiencias de tu luna de miel te desilusionaron o
te desalentaron, estableciendo un patrón de infelicidad que
todavía no ha sido vencido? No puedo contar el número
de mujeres que me han dicho que sus primeras experiencias en la
vida matrimonial fueron muy desanimadoras: ¡La luna no brilló...
las estrellas no cayeron... y no destelló en absoluto...
ni un relámpago! ¿Puedes aceptar esta desilusión,
que tal vez aún programa tus reacciones, comprendiendo que
las dificultades que tú y tu marido experimentaron se debieron
probablemente a la falta de información y a las esperanzas
demasiado elevadas que tenían para el momento que esperaban?
Aunque la literatura romántica implica que tan pronto como
los individuos llegan a ser marido y mujer todas las respuestas
se desatan automáticamente, eso no es cierto. El acto sexual
no es instintivo. Se necesita tiempo para establecer una relación
sexual verdadera y satisfactoria.
He aquí un modo de evaluar tu contribución a la relación
física amorosa, sugerido por Shirley de Rice en su obra Physical
Unity in Marriage (Unidad física en el matrimonio).
Ella dice que las mujeres deben tratar de medir su amor físico
hacia sus maridos según la norma que se halla en 1 Corintios
13, el gran capítulo del amor. Veamos cómo te encuentras:
Recuerda que ahora estamos hablando de amor físico. ¡Qué
estricta vara de medir en cuanto al amor según 1 Corintios
13! Simplemente no somos capaces de practicar un amor de esa calidad
sin la ayuda del poder de Dios. Pero en realidad es que, como nuevas
criaturas renacidas en Cristo, podemos contar con el poder capacitador
de Dios para rehacer y transformar toda mala actitud que hayas encontrado
en ti durante esta evaluación.
Continuemos la evaluación considerando cómo te miras
a ti misma. ¿Te aceptas tú a ti misma tal como eres?
¿O sientes internamente que no eres atractiva? ¿Crees
que pesas demasiado, o que tienes muy poco peso? ¿Piensas
tal vez que tus caderas son demasiado grandes o tus piernas demasiado
enjutas ? ¿O que no tienes suficiente busto? Etc.
Cuando tú y tu marido tienen relaciones sexuales, ¿te
preocupas por mantenerte cubierta con una larga bata, o apagas las
luces, para que él no te vea las deficiencias o imperfecciones?
¿Y esto no afecta tu conducta durante el proceso? No te sientes
libre. ¡Nunca te olvidas por completo de ti misma y de tu
apariencia! Se sabe que la mayoría de mujeres no tienen cuerpos
que puedan compararse con el de Raquel Welch o el de la legendaria
Marilyn Monroe. Por tanto, no es tan fácil aceptar el hecho
de que tu esposo piense que eres bella o deseable. Creo que en la
vida de la mayoría de las mujeres, éste es un problema
mayor que cualquier otro.
El problema se hace complejo si su esposo es de aquella clase que
nunca te dice nada estimulante ni elogioso. La mujer que se siente
bella va a ser bella para su marido cuando los dos están
juntos a solas, y mucho más libre de inhibiciones para la
relación amorosa. Debes recordar que tu marido te eligió
a ti, no a Raquel, y si él logra la respuesta amorosa que
quiere, jamás pensará en tus imperfecciones. Prosiguiendo
con esta evaluación, ya es tiempo de que cada mujer se pregunte
si ella acepta a su esposo tal como él es. No sólo
en cuanto a apariencia, sino también en cuanto a la clase
de temperamento que tiene, sus fuerzas y debilidades, y aun con
la habilidad que posee para ganarse la vida.
Como tú ves, esto tiene un efecto definido sobre la manera
como respondes a sus requerimientos amorosos, o sobre la manera
como él se te acerca en este sentido. Si lo dejas afrentado
con palabras o pensamientos, tu relación será perjudicada.
Luego de aceptar a tu cónyuge tal como es, es tiempo de que
te concentres en sus fuerzas y enfoques tus pensamientos, sintiendo
que tú eres la esposa ideal que Dios tiene para él.
¡Recibe a Jesús como tu Señor y salvador personal!.
*Pastor.
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