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Orientaciones
familiares
Recuerdos imborrables
Las
experiencias que afectan más ampliamente a la conciencia
pasan a la memoria permanente y ser vuelven imborrables.
Cuando una experiencia impacta vivamente a una persona, pero, además,
lleva envuelta elementos sensoriales de olores, sabores, texturas,
contactos físicos y si se añaden alteraciones emocionales
fuertes al momento de producirse la recepción de datos, se
producirán imágenes mentales que pueden quedar grabadas
en la memoria.
Seguramente se recuerdan los detalles que se dieron cuando se fue
víctima de un asalto, pero difícilmente se recordará
qué fue lo que se desayunó ese mismo día. Se
recuerdan los detalles del asalto porque es una experiencia que
afecta las múltiples facetas de la memoria humana, pero se
olvida lo desayunado porque es una actividad tan rutinaria que no
implica emociones intensas.
Las vivencias que más conmocionan son aquellas de abuso verbal,
físico o sexual. De ellas, probablemente, el abuso sexual
sea la experiencia que acusa una gama mucho más amplia de
emociones, sensaciones, olores, texturas, algunas veces sabores,
y todo ello puede ser magnificado por el uso de la violencia y las
sensaciones de dolor.
Por eso los recuerdos relacionados con este tipo de experiencias
se vuelven imborrables. Por tratarse de una experiencia desagradable
la persona comienza a luchar por olvidar lo sucedido, por enterrarlo
en el fondo de su conciencia. Pero pronto se da cuenta de que cuanto
más empeño pone en olvidar mucho más vivos
se vuelven sus recuerdos.
Tales vivencias han producido, fisiológicamente, no solamente
un intercambio eléctrico entre neuronas sino cambios químicos
que envían la experiencia a la memoria permanente.
Las personas pueden echar mano de diversos ardides a fin de bregar
con sus recuerdos. El más común es el de la negación.
Cuando la persona pretende que todo pasó ya. No desea hablar
del tema o lo niega. Trata de convencerse a sí misma que
ya olvidó lo ocurrido. Pero, tal actitud, en lugar de contribuir
a la superación de su problema lo agrava.
La persona interioriza su dolor y éste comienza a hacer estragos
en su autoestima, en sus relaciones con otras personas; le fomenta
desconfianza hacia los demás; muchas veces se vuelve agresiva.
Es allí donde tal persona necesita de ayuda especializada
para aprender a manejar sus recuerdos imborrables sin que continúen
dañándole.
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